viernes, diciembre 24, 1999

El nuevo Gobierno del Estado: ¿Estrella Fugaz?

Por Jaime Villasana Dávila

Periódico PALABRA
(24 Diciembre 1999).-

En el mundo de la política se dice que cuando un nuevo Gobierno apenas inicia su gestión, éste vivirá una especie de "luna de miel" durante los primeros meses de Gobierno, es decir, la relación gobernados-gobernantes es casi perfecta. La ciudadanía pone todas sus esperanzas en el nuevo Gobierno, le da cierto tiempo para empezar a cumplir con las promesas de campaña, la credibilidad es mucha y las expectativas muy altas. Todo mundo piensa "ahora si, es una nueva etapa". Pero, lo anterior no siempre sucede.

En Coahuila, fue uno de esos raros casos. La enorme popularidad del nuevo Gobernador se vio seriamente afectada debido a una noticia que a todos sorprendió. A escasas horas de iniciada la gestión del nuevo Gobierno, la noticia de Eloy Dewey de no aceptar el cargo de Secretario de Finanzas, cimbró al recién nacido gabinete estatal junto con todo su aparato. Lo que debió ser una "luna de miel", empezó siendo un viacrusis. Por consiguiente había que actuar de inmediato.

El nombramiento de un nuevo Secretario de Finanzas no es cualquier cosa. De su desempeño depende que muchos programas y planes se lleven a cabo durante el sexenio. De ahí que el nuevo Gobernador no se precipitara en nombrar a un sustituto. El siguiente paso tendría que ser dado en tierra firme para no arriesgarse a un segundo descalabro en tan poco tiempo, mismo que podría traer graves consecuencias.

Pero mientras los días pasaban y el nombramiento del nuevo secretario aún no se daba, los hechos antes mencionados comenzaron a tomar revuelo y en un mar de especulaciones habría que crear una noticia que alejara de la mente de los coahuilenses este mal inicio ¿Pero qué es lo que podría atraer esta atención? La vuelca a la luz pública de los malos manejos en el Gobierno montemayorista por parte de algunos medios daba ese pretexto. En los últimos días hemos visto cómo los medios de comunicación, los serios y los que no lo son, han difundido, a veces con saña, lo que aconteció durante seis años a espaldas de todos los Coahuilenses.

Una risa de ironía aparece en mi cuando escucho en los noticieros de radio y T.V., y leo en algunos diarios locales, que la familia del anterior Gobernador tenía ciertos negocios, que algunos de sus colaboradores se vieron beneficiados con "x" acciones. Pero una risa sarcástica aparece cuando estos mismos, "disque" comunicadores, comentan o publican que lo anterior no lo decían porque "no lo sabían". Ay Dios, en que país vivimos.

¿Ahora sí, esas notas son atractivas para la comunidad? ¿O son atractivas para esos medios que les conviene darlas a conocer para quedar bien con el actual Gobierno y poder así presionar para tener una "buena" negociación en la compra de espacios publicitarios? Suena muy duro, pero desgraciadamente sucede aquí y en todo el mundo.

La "cancelación" de la "luna de miel" obligó al Gobierno estatal a trabajar de inmediato. A veinte días de que el nuevo Gobierno del Estado haya entrado en funciones ya presenta varios síntomas de que su capacidad para realizar las promesas de campaña se verán muy limitadas, debido al poco margen de maniobra heredado por la pasada administración. Nunca los primeros años de un Gobierno entrante son fáciles. Y lo repito de nuevo, lo mismo es aquí que en China.

Así las cosas, después de este "viacrusis" ocasionado por la noticia de la no toma de protesta del Secretario de Finanzas en un principio nombrado, y para asegurar un buen futuro a esta administración estatal, los planeadores y estrategas han iniciado desde hace tiempo la conformación del resto del gabinete y las reformas en la estructura funcional y operativa del Gobierno. Coahuila presenta hoy una distinta realidad, y muy compleja. ¿Serán capaces las nuevas autoridades estatales de adaptarse ante ello?.

Si bien es cierto que los cambios son buenos, también es cierto que estos deben ser bien fundamentados, sólidos y acompañados de programas claros y precisos, con objetivos medibles y cuantificables, y librando esa burocracia que aún nos asfixia.

La transformación de la Secretaría de Fomento Económico en la Secretaría de Planeación y Desarrollo -donde ésta albergará al IEV, CEAS y al CEE-, nos deja muchas dudas. Si bien es cierto que vivienda, empleo y agua tienen mucho en común en el desarrollo económico de una comunidad, estas son complementarias y no deberán tomarse como un solo ente. Si falla esta "supersecretaría" en la aplicación de sus políticas, que nadie desea que así sea, tendremos problemas en tres aspectos importantes, pero resaltaría uno que sería fundamental para nuestra vida; el agua.

La definición de sus objetivos, la puesta en marcha y el alcanzar las metas fijadas para esta "supersecretaría" requieren de un tiempo que no es posible otorgarle dado el grave problema del agua. Muchos quizás pensarán que exagero pero cualquier descuido, por lo menos en el Sistema de Agua de Saltillo, y todo lo alcanzado podría venirse abajo.

La importancia de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento es tal, que debería manejarse de manera independiente y no atada a un escalafón burocrático que sólo entorpecerá sus funciones. Recordemos que si algún estado tiene problemas con el agua potable es Coahuila y más la región sureste.

Entonces pues, demosle la importancia que se merece a este organismo del Gobierno. En cuanto al Instituto Estatal de la Vivienda, que ha sido utilizada con fines muy oscuros y partidistas al asignar casas y terrenos en forma muy dudosa (recordemos el asunto del edificio del PRI Estatal) deberá primero reorganizarse y purificarse al interior, antes de cambiar de "manos".

Es muy peligroso asumir un nuevo gobierno con tantas expectativas como el que generó el triunfo del hoy Gobernador, ya que en caso de no cubrir esa "esperanza" la factura se paga al doble y ésta no la pagará él, sino su partido. Un ejemplo muy claro es lo que hoy sucede con Cuauhtémoc Cárdenas.

Al inicio de su gestión muchos capitalinos, que por tradición simpatizan con la izquierda, auguraban nuevos tiempos para la capital del país. Hoy, la realidad es otra, el PRD ha perdido la fuerza que ganó en las elecciones federales de 1997 y hace intensos esfuerzos por recuperarse.

Otro claro ejemplo es el Gobierno de Hugo Chavez (Presidente de Venezuela). Chavez arribó al gobierno con unos índices de popularidad sin precedente, casi como el portador de la buena nueva. Lo anterior era lógico ya que después de unos tremendos malos años para los venezolanos, su fe para el nuevo Gobierno no podría ser menos. Hoy Chavez enfrenta el "desgaste" de ser Gobierno, pero "doble desgaste" por arribar al poder de una manera tan esperanzadora. Si Chavez no cumple en el corto plazo, los venezolanos se apresuraran para quitarlo del poder. Si el nuevo Gobierno del Estado no cumple, los Coahuilenses no quitaremos al actual Gobierno ya que no nos interesa mucho lo que hagan o dejen de hacer nuestros gobernantes, al menos que "el agua nos este llegando al cuello".

Si bien es cierto que Enrique Martínez es un hombre capaz y con muchas buenas intenciones y características, éstas por si solas, no le garantizan ningún futuro promisorio. Si alguien pretende desarrollar un proyecto, de cualquier tipo, tendrá que rodearse de gente que visualice su visión y misión en el mismo sentido de quien lo generó. Por el bien de todos que así haya sido en el nuevo Gobierno.

La historia de este nuevo Gobierno apenas inicia, y al menos yo, le deseo éxito. Si lo tiene, nuestras familias e hijos vivirán en un mejor Estado ¿Qué no es eso lo que queremos los habitantes de Coahuila? Y si no, algún día la ciudadanía le cobrará la factura. Suerte.

Dicho

Hay un dicho que alguien a quien respeto, me enseño, y que me gustaría compartir con ustedes y que viene a colación ahora que a escasos días hay cambio de administración municipal:

"Lo único a prueba de decepciones, es el sentimiento del deber cumplido". Felicidades a las autoridades municipales salientes. Suerte a las entrantes. El reto ahí esta.

Despedida

Deseo agradecer grandemente a los directivos de esta empresa la oportunidad que me brindaron para expresar algunas ideas. Por motivos de viaje ya no escribiré pero estamos en contacto.

lunes, diciembre 06, 1999

Nuestra actitud: Obstáculo para el desarrollo

Por Jaime Villasana Dávila

Periódico PALABRA
(06 Diciembre 1999).-

Si un Gobierno no es capaz de reforzar los valores y hábitos, que finalmente formarán actitudes, que cada individuo trae consigo desde su hogar, éstos pueden llegar a debilitarse y desaparecer, entonces comienzan a surgir problemas de convivencia en la sociedad

¿Quién no ha visto en el piso un papel y no lo recoge para tirarlo en el bote de basura? ¿Quién no se ha quejado de lo que sucede en México y, sin embargo, no acude a las urnas a votar el día de las elecciones? ¿Quién alguna vez en su trabajo ha dejado de hacer tal cosa que beneficiará a su empresa y a sí mismo? ¿Quién no ha ido a más de la velocidad permitida en una zona escolar? ¿Quién no se ha pasado el semáforo estando en rojo?.

Preguntas simples, respuestas simples. Todos o casi todos nosotros hemos hecho lo que en un principio se cuestiona. Cosas quizás insignificantes en nuestro acontecer diario, pero muy importantes en la construcción y desarrollo de nuestro Estado y de nuestro País.

¿Qué es lo que ha generado que todos nosotros hagamos acciones que no contribuyen a nada y que al contrario obstaculizan que este País no avance a la velocidad que debería de hacerlo? Bueno, pues mucho se ha escrito de eso. Unos comentan que nuestro maleficio empezó con la llegada de los españoles, ya que ellos "contaminaron" a las muy bien organizadas culturas prehispánicas, otros dicen que el mexicano es así por naturaleza, en fin..., muchos argumentos pudiera citar aquí para contestar la mencionada pregunta al principio de este párrafo. Desde mi punto de vista es la actitud que nos hemos formado desde hace varias décadas.

Pero, ¿cómo se forma o como se construye una actitud? Esta respuesta la daría mejor un sicólogo que yo, pero trataré de dar mi punto de vista de cómo se construye una actitud.

Una actitud esta compuesta por un conjunto de valores y hábitos que se han adquirido a lo largo de la vida; estos, al interactuar generan comportamientos que dan origen a una personalidad del individuo, y ésta personalidad en cierta circunstancia se convierte en actitud.

Entonces ¿quién debe hacer tierra fértil en la sociedad (sociedad que está compuesta por familias) para que los valores se respiren, se sientan, se aprendan, se enseñen, y ayuden a reforzar los valores natos que cada ciudadano tiene?

Algunos de ustedes dirán que los valores y buenos hábitos son adquiridos principalmente en la familia, que son los padres los encargados de educar a sus hijos. ¿Pero qué pasa si los padres no tienen valores, o quizás los tiene, pero son limitados y no son buenos? ¿Si esa familia se ha desarrollado en un ambiente de pobreza e ignorancia, como exigirle que tenga valores? O ¿Qué pasa cuando se han inculcado valores y buenos hábitos a los hijos, pero cuando salen al mundo exterior se enfrenta a personas con malos hábitos y antivalores, y por consiguiente malas actitudes? Un dicho mexicano dice que "el que con lobos anda, a aullar aprende" o, como dice un dicho alemán, "el que se acuesta con bebés, mojado amanece".

Otros dirán que es en la escuela donde se forman los hombres de bien, ¿Pero qué pasa si no existe un modelo educativo que no fomente o refuerce esos buenos hábitos y valores? Otros dirán que es en algún otro lugar.

A mi manera de ver, quien debe generar las condiciones idóneas para que desarrollemos y reforcemos valores y buenos hábitos y, por consiguiente mostremos buenas actitudes, es el Gobierno, nadie más.

Quizás muchos de ustedes se preguntarán por qué el Gobierno, pues bien el ser humano es un ser social por naturaleza, es decir, convive con sus semejantes, intercambia ideas y costumbres y aprende de los demás. Según Freud "el hombre ha de consentir ser 'domesticado' para incorporarse a los valores que rigen la sociedad".

La sociedad es altamente moldeada por su Gobierno y guiada por un camino que construye, precisamente, el Gobierno y que éste camino llega a una meta final: el bien común. Si el Gobierno no construye caminos "buenos", la sociedad difícilmente llegará a su meta.

Si un Gobierno no es capaz de reforzar los valores y hábitos, que finalmente formarán actitudes, que cada individuo trae consigo desde su hogar, éstos pueden llegar a debilitarse y desaparecer, entonces comienzan a surgir problemas de convivencia en la sociedad.

Un país es fuerte y próspero si sus habitantes tienen dos cosas fundamentales: buena actitud y aptitud profesional. Una actitud propositiva, constructiva, honesta, entre otras cualidades, ayuda a que los habitantes de un país convivan e intercambien ideas que ayudan a crear cosas buenas.

Por otra parte, una buena aptitud permite llevar a la práctica correctamente lo que desarrollamos con la actitud.

A mi modo de ver, en México somos muy buenos en la aptitud, es decir, hacemos las cosas de una manera profesional. ¿Quieren Pruebas? Ahí están los reconocimientos que ha obtenido la mano de obra mexicana alrededor del mundo, o los premios internacionales que destacados mexicanos han obtenido en el extranjero, entre muchos otros ejemplos. Pero, desgraciadamente esa buena aptitud fue creada a través de una actitud que muy pocos poseemos en México.

Sin duda alguna, existen muchos mexicanos que tienen y presentan día con día buenas actitudes, pero desgraciadamente son los mínimos. Hoy en día podemos ver maestros y escuelas ejemplares que transmiten conocimientos que refuerzan los valores y los hábitos. También hay muchas empresas humanistas que fomentan los valores y buenos hábitos entre sus colaboradores. Desgraciadamente, son la minoría.

¿Hemos tenido gobiernos federales, estatales y municipales que nos generen buenas actitudes? ¿Hemos tenido gobernantes ejemplares que con sus actitudes sirven de buenos ejemplos para las generaciones futuras? Las respuestas a ambas preguntas son: muchos gobiernos que no, pocos gobiernos que sí.

Para ser más claro en lo que pretendo dejar como mensaje, mencionaré algunos ejemplos que me comentó una persona a quién yo admiro y respeto mucho:

Cierto día un funcionario del sistema del transporte público colectivo de la ciudad de México, levantaba una encuesta entre los habitantes de un sector, con respecto a que pensaban si el gobierno instalaba una línea de metro por ahí. El funcionario aplicó la encuesta a una ama de casa y le preguntó lo que antes mencione: "¿Qué opina de instalar una línea de metro por aquí?", a lo que ella respondió: "Sería fabuloso que se realizara, ya que tenemos problemas con el transporte". Cuando el funcionario le comentó que la línea del metro pasaría a un lado de su casa, la señora inmediatamente cambio de actitud y le dijo que mejor no hicieran la obra ya que le ocasionaría muchos problemas.

¿Se imaginan? Qué triste, la señora presenta una actitud de egoísmo; no sabe que todo beneficio requiere de un sacrificio, quiere los mayores beneficios posibles pero sin poner su granito de arena. Una mala actitud no permite el desarrollo de una comunidad. Y créanme, actitudes como esa suceden todos los días.

Citando otro ejemplo que me comentó la misma persona:

Había un católico que todos los días acudía a la iglesia a rezarle a Jesús para que le ayudara a ganar la lotería. Y así, cotidianamente asistía a la iglesia hasta que un día el católico le reclama a Jesús: "¿Por qué Jesús, por qué si vengo todos los días a rezar no me has cumplido mi encargo", a lo que Jesús, ya cansado y un poco enojado le dice: "Hijo mío, de perdido compra el billete de lotería". ¿Qué actitud se presenta? Una actitud paternalista, ya que todo lo quiere en la mano pero sin hacer lo mínimo. Dios dice por ahí "ayúdate que yo te ayudaré"".

Y así, miles de ejemplos podríamos citar en los que podemos ilustrar claramente las actitudes que predominan en nuestra sociedad. Actitudes que obstaculizan el avance hacia el bien común, hacia un País que está sediento de una auténtica renovación de Gobierno y por consiguiente de una renovación educativa, pero que desgraciadamente no es compartida por la mayoría de los mexicanos.

Durante muchos años, los gobiernos que hemos tenido nos han enseñado a que todos los mexicanos desarrollemos una actitud conveniente para ellos. Así, muchos de nuestros hermanos presentan actitudes de paternalismo, de egoísmo, de conformismo, de nula participación ciudadana, de escepticismo, de incredulidad, en fin, actitudes que han hecho de este País, una Nación con amplias desigualdades sociales, con una pobreza indescriptible, con un crecimiento poblacional imparable que no corresponde a las cifras oficiales, con una injusticia que mata, con una corrupción que ahoga, en fin, un País con muchos problemas.

Quizás algunos de ustedes me tacharán de poco amigable del partido que hoy gobierna al País, pero como le comento a amigos priístas cuando entablamos discusiones: si tu partido hubiera llevado a cabo buenos gobiernos, si tu partido no hubiera sido el causante de muchos males que hoy agobian a México, si tu partido no fuera el causante de esos 40 millones de mexicanos que viven en la pobreza y la ignorancia, si tu partido no hubiera contribuido a fomentar esas actitudes que hoy lo ayudan a mantenerse en el poder, hasta yo sería priísta.

Hoy, con un gobierno estatal recién electo se presenta una vez más esa oportunidad de empezar a desarrollar la actitud necesaria para tener un más Coahuila "de adeveras", no ficticio y creado por una inmensa maquinaria gubernamental que compraba publicidad, periódicos, estaciones de radio y personas que trabajan en diferentes medios de comunicación. Por otra parte, el gobierno municipal de Saltillo recién electo no escapa a esta oportunidad de continuar en el fomento de esa buena actitud.

La tarea ciertamente no es fácil. El principio de Maquiavelo "quién desee renovar tendrá por enemigos a todos los beneficiados de la antigua situación", aplica en esta ocasión. Fomentar y desarrollar la buena actitud cuesta, y es necesario enfrentar a aquellos que se ven beneficiados por esa actitud que hoy predomina.

Cada uno de nosotros, y desde nuestra trinchera, podemos contribuir grandemente a que, iniciando por nosotros mismos y después contagiando a los demás, fomentemos la buena actitud. Mostremos nuestra buena actitud hacia esta ciudad, Estado y País. Contagiémonos de aquellos conciudadanos que tienen una actitud solidaria, honesta, positiva, alegre, constructiva, caritativa, reflexiva. Ayudemos a aquel Gobierno que realmente desea y fomenta un cambio de actitud, combatamos al que debido a su conveniencia no permite que todos mostremos una actitud diferente. Votemos por aquellos candidatos que realmente quieren un México de buenas actitudes. Hagamos que las cosas sucedan, nadie las hará por nosotros.

Hasta la próxima.

miércoles, noviembre 03, 1999

Hipótesis para Saltillo: Dos escenarios

Por Jaime Villasana Dávila

Periódico PALABRA

(03 Noviembre 1999).-

El futuro de la ciudad tiene dos escenarios frente a sí. Hay dos hipótesis sobre su existencia, una de las cuales será realidad, lo cual depende de tres variables fundamentales: de la forma de gobierno que prevalecerá por estos tres años, del tipo de compromisos que se hayan realizado, y finalmente, de qué tanto le exijamos a la próxima autoridad

Imaginemos dos hipótesis sobre el futuro que le podría esperar a Saltillo al finalizar el año 2002.

La primera hipótesis. Un Saltillo pujante, progresista, en franca vía hacia la modernidad, con obras viales nuevas, con amplios espacios de participación ciudadana, "con agua para todos", con un rezago social que disminuye a pasos agigantados, con un índice delictivo por abajo del promedio nacional para ciudades con el mismo número de habitantes, con un problema del agua muy disminuido gracias a la puesta en marcha de importantes proyectos como el Proyecto Terrazas y la Planta Tratadora de Aguas Residuales (que estaría por iniciar funciones), con una policía amable y profesional, con más escuelas dignas, con un servicio de transporte que mejora día con día. En fin, una ciudad con un gran avance en todos sus aspectos.

Ahora imaginemos la segunda hipótesis. Un Saltillo con gran incremento en rezagos de infraestructura urbana, con un incremento enorme en los índices delictivos, con una policía corrupta, con "cacicazgos" y feudos de poder en las colonias populares (renacidos a partir del 1 de enero del 2000, léase lideresas), con una población todavía más apática en cuanto a su participación en los asuntos de la ciudad. Un Saltillo donde en las colonias populares existe sólo la ley de la lideresa, con nuevos ricos en la clase política municipal, con un pésimo servicio de transporte debido a promesas no cumplidas, con un plan de emergencia de los gobiernos Estatal y Federal para abastecer de agua a Saltillo: "SIN agua para todos", con colonias mucho más marginadas y olvidadas, con enormes problemas de vialidad. En fin, una ciudad que camina otra vez hacia el atraso social en todas sus formas. En resumen, una ciudad para no vivir en ella.

¿Suena muy distinta una de otra verdad? ¿Acaso no deseamos la mayoría de nosotros la primera hipótesis, aunque existan pocas personas que desean la segunda? Pues bien, alguna de las dos hipótesis seguramente ocurrirá en Saltillo a finales del 2002. Algo depende del tipo y forma de gobierno que llegue a realizar el señor Oscar Pimentel González, Alcalde electo. También de los compromisos realizados para alcanzar la posición que pronto ocupará. Pero también depende del tipo y forma de gobierno que nosotros, como sociedad, le exijamos lleve a cabo.

En resumen, Saltillo estará en cualquiera de las dos hipótesis en función a tres variables fundamentales:

- La forma de gobierno que ejerza el señor Oscar Pimentel

- De los compromisos que éste realizó

- De la forma de gobierno que nosotros exigimos

Pero vayamos por partes. Pimentel González necesita, y él lo sabe, de llevar a cabo un gobierno moderno, honesto, transparente, progresista, incluyente y de puertas abiertas a todos los saltillenses.

¿Para qué?, primero, para que él pase a la historia como un buen Alcalde, y segundo para que su partido político sea una oferta política atractiva para los electores "no olvidadizos", "olvidadizos" y hasta "prostituidos" en las elecciones locales del 2002. He aquí pues el tipo y forma de gobierno que necesita realizar el Alcalde electo. Esta es la primer variable fundamental.

Si bien sabemos que la tarea no es fácil, tampoco se torna imposible. La primer variable fundamental es de las denominadas como "variable controlable", es decir, que está en sus manos que pueda o no controlarla es, pues, cuestión de querer llevar a cabo un buen gobierno con las características ya mencionadas. Sólo basta con que rompa con ese viejo estilo priísta de gobernar para unos cuantos y no para todos. Es decir cumpla esa tan sonada frase e imposible de creer (y de realizar): "el nuevo PRI".

¿Pero qué es lo que hay que hacer para romper con ese viejo estilo priísta que tanto daño a hecho a México, a Coahuila y a Saltillo? Es en la frase "gobernar para todos y no para unos cuantos", donde se torna difícil su próximo Gobierno. ¿Podrá romper con esos compromisos no escritos, que aunque se nieguen, están presentes en la agenda?. Estamos pues en la segunda variable fundamental, la de los compromisos.

Para el señor Pimentel esta variable es también "controlable" porque él pertenece al mismo partido al que pertenecen todas esas organizaciones cerradas y retrógradas que no permiten el buen desarrollo de Saltillo, ya que sólo ven hacia sus propios beneficios, y eso todo mundo lo sabemos. Para un gobierno de extracción diferente al PRI, esta sería una variable "no controlable", por obvias razones.

Es muy común que para llegar al poder se tenga que hacer "pactos o compromisos" entre el que aspira al poder y los que lo apoyan a llegar al poder. Sucede en todas las democracias modernas del mundo y hasta cierto punto son válidas. La diferencia de los "pactos o compromisos" de los países democráticos modernos con los que hacen algunos políticos, personas o partidos políticos en México, es que en otros países realizan compromisos que aportan, que ayudan, que suman a la formación de una mejor sociedad y a la construcción de una ciudad moderna, es decir, es una relación ganar-ganar. Gana su oferta política junto con todos sus involucrados y la permanencia en el poder, pero también ganan, y mucho, los gobernados.

En cambio en México, algunos que pretenden llegar al poder todavía realizan el compromiso del "intercambio de poder" (con todo lo que de él se genera), es decir, te doy el poder "ante" la ciudad, pero me das el poder de una parte o estructura de la sociedad. Así las cosas, la tarea se torna difícil, porque se convierte automáticamente una variable "controlable" en una variable "incontrolable". ¿Por qué? Porque al ceder el gobierno o poder a esas personas u organizaciones debido al compromiso, en esa parte o estructura de la sociedad, la nueva autoridad ya no tendrá injerencia sobre los asuntos que ahí se vierten. Entonces gobernaría para unos cuantos y no para todos, y esto genera lo que ya todos conocemos; chantajes, corruptelas, preferencias, sobornos entre otras malas características que un gobierno debe a toda costa evitar.

Del tipo de compromisos depende principalmente el que se cumpla una hipótesis o la otra, del tipo de compromisos depende que vayamos por un camino o el otro, del tipo de compromiso depende el tipo de ciudad que tendremos.

¿Qué tipo de compromisos realizó Oscar Pimentel? ¿De los compromisos que aportan a la construcción de una mejor sociedad, o los que al contrario, hunden a la ciudad y nos vuelca a un pasado digno para olvidarse? La respuesta sólo él la sabe, pero por el bien de la ciudad esperemos que sean del primer tipo. De ello depende que se concrete la primera hipótesis, y no la segunda.

Ejercer la oportunidad de ser gobierno en México es complicado y difícil. Se lucha contra un entorno corrompido que ha sido desgraciadamente "muy bien" construido durante los últimos setenta años por un partido que hoy se niega a morir y que parece, debido a lo que se construyó, que el ser corrupto es lo normal y común. Si llegas con las ansias y ganas de introducir nuevas formas, claras y transparentes, de hacer bien las cosas, te ven mal y enseguida saltan las voces desalentadoras.

Luchar contra todo lo anterior no es fácil y más cuando el peor enemigo al que te enfrentas es el tiempo. Tu mejor aliado es aquella parte de la sociedad que quiere un cambio pero que desgraciadamente todavía es minoría, pero por ellos vale la pena enfrentar lo que sea y a quien sea. Cambiar el panorama que todavía existe y que ha existido por setenta años, en sólo tres, seis o doce años es prácticamente imposible. En algunos países que hoy son ejemplos a nivel mundial tardaron generaciones enteras.

Finalmente, alcanzar la primera hipótesis no sólo es un compromiso que debe hacer realidad la nueva autoridad, también es un compromiso de todos los saltillenses. Depende el qué tanto le exijamos al nuevo Gobierno municipal. Estamos en la tercer variable fundamental.

Para alcanzar la primera hipótesis, Oscar también tendrá que construir puentes, tan necesarios, con las diferentes organizaciones y organismos que existen en la ciudad. Me refiero a todo tipo de ellos, desde sindicatos que controlan el transporte en la ciudad, hasta el organismo social más sencillo. Hay que llevar a la práctica la fórmula "tanta sociedad como sea posible y tanto gobierno como sea necesario". Pero aquí lo importante es que autoridad y organizaciones no gubernamentales se complementen para obtener mejores resultados para la sociedad en general, no que se confabulen y se complementen por conveniencia para ambos, es decir, para obtener beneficios mutuos y no para la sociedad.

Pero más aún, todo aquel ciudadano que quiera en verdad un mejor Saltillo, todo aquel ciudadano, que aunque sea desde trincheras diferentes y acorde a sus posibilidades, esté comprometido con Saltillo, deberá exigir que el próximo Gobierno sea transparente, honesto, de puertas abiertas, sin compromisos oscuros. Manifestémonos y exijamos. Después de todo, por no exigir y por no manifestarnos, hemos tenido pésimos gobiernos.

Una de las dos hipótesis tendrá que cumplirse, todo depende de las tres variables fundamentales, y cómo se lleven a cabo. Tú, ¿cuál hipótesis prefieres para Saltillo y para nuestros hijos?

Gracias nuevamente a los pocos lectores de este artículo, hasta la próxima.

miércoles, octubre 13, 1999

Tres tipos de electores

Por Jaime Villasana Dávila

Periódico PALABRA

(13-10-1999).-

Análisis. Los electores no olvidadizos (es decir los que razonan su voto) son los que desgraciadamente crecen a un ritmo mucho menor que los otros dos tipos de electores. Es decir, de todos aquellos que año con año se incorporan al padrón electoral, los que menos se incorporan son los no olvidadizos.

En Saltillo, y quizás en México, estamos empezando a ver que existen tres tipos de electores y de votos. Sólo uno podrá ayudarnos a transformar el País. De cada uno de nosotros depende cuál queremos que permanezca.

Platicando con personas de todo tipo y de todas las clases sociales me di cuenta que en la ciudad poco impactó o, mejor dicho, poco le interesó el hecho de que hace dos semanas tuviéramos elecciones. Si no fueran por tantos y tantos espectaculares, gallardetes, pasacalles y mamparas distribuidas por las calles, la gente no se hubiera dado cuenta de lo que sucedía en Saltillo en materia política y electoral.

¿Qué nos faltó para hacer interesante la contienda política?, ¿qué nos faltó para vencer a ese monstruo llamado abstencionismo?, ¿o es que a los saltillenses no nos interesa la política, ni nuestros gobernantes, ni como actúan?

No cabe duda que en México, pero pienso que principalmente en Saltillo, no nos interesa la política, la participación en los asuntos de la ciudad, ni la integración en las tareas gubernamentales, entre otros temas. Todo este alejamiento de los ciudadanos a las actividades político-electorales -que en otros países del mundo son tan importantes- han tenido dos consecuencias: la primera que existan malos gobiernos y, la segunda, que los buenos gobiernos no continúen, ya sean panistas, priístas o de cualquier otro partido.

A muchos ciudadanos se nos olvida muy pronto lo que tal o cual gobierno hace o deja de hacer, y eso impacta directamente en las elecciones. Los otros los que no se olvidan de nada, son, desde mi punto de vista, los que realmente ejercen un voto razonado, pero desgraciadamente son la minoría. Y tenemos un tercer grupo: los prostituidos.

Así pues, tenemos tres tipos de votantes; los que olvidan muy pronto, los que recuerdan todo y los que están sujetos, desgraciadamente, a lo que dice el de a lado (ya sea comentarios o $), es decir, los prostituidos.

Pero vayamos por partes. Hace unos días leí un artículo acerca de Günter Grass, el recién galardonado Nóbel de Literatura, quien en cierto parte decía "la sociedad en general olvida muy pronto, y más los alemanes", afirmación muy cierta hasta la coma, pero no concuerdo con él en el sentido de que son los alemanes los que más pronto olvidan; creo que menciona eso porque no conoce Saltillo.

Para ilustrar mejor lo anterior, comentaré que yo no entiendo por qué aquellos electores que olvidan muy pronto siguen votando por aquella forma de gobierno (¿conveniencia a olvidar o realmente olvidan?) y aceptan la oferta política del mismo tipo de gobierno, cuando es por todos sabido, con ejemplos claros y precisos, que ese gobierno en cuestión no realizó obras ni programas en beneficio de la comunidad, que fue un Gobierno mediocre y superficial, incapaz siquiera de mejorar aunque sea un mínimo el nivel de vida de sus gobernados. En fin.

Por otra parte, tenemos a los electores prostituidos -los más dañinos para la joven democracia en México- que, en pocas palabras, se venden por dinero o compran tal o cual oferta de Gobierno porque la influencia de alguien cercano a él haya pesado mucho. Pero vayamos a los hechos.

La semana pasada una articulista que escribe para éste periódico, mencionaba que no cree que haya gente que sea capaz de vender su dignidad o su derecho de ejercer su voto de una manera razonada y libre. Me parece, con todo respeto, que quizás la señora o señorita, sólo apreció una parte de lo que acontecía en la ciudad el día de las elecciones.

Yo no me explico cómo en un sector o colonia donde se ha invertido en la actual administración municipal recursos sin precedentes, mejorando notablemente el nivel de vida de esas personas, éstas hayan decidido votar por el PRI, ¿por qué ya estaban cansados de tantas obras?, ¿por qué ya no querían seguir mejorando su entorno?. Son preguntas a las que aún no encuentro respuestas, por más que hago el intento.

Un colega panista me comentaba que el otro día, un priísta le decía: "El PAN y la alianza perdieron la elección porque en las colonias populares no se ha hecho casi nada de obra". Un poco molesto yo le dije al compañero que actual administración municipal panista ha realizado un 40.5 por ciento más obra con recursos propios que el anterior gobierno priísta, por mencionar un solo dato.

Desgraciadamente eso a los electores olvidadizos y a los prostituidos parece no interesarles, aunque haya mejorado su nivel de vida de una manera muy evidente.

Dado lo anterior, estoy llegando a la conclusión que en Saltillo y en México la elección se gana solo en época de elecciones. O mejor dicho, ganan aquellos candidatos que pueden comprar o "atraer" a los electores que yo clasificó como olvidadizos y los prostituidos, y no los que hayan ejercido un buen gobierno o tengan las mejores propuestas. Qué tristeza.

Finalmente están aquellos electores no olvidadizos, que están vacunados o protegidos contra todo aquello que quiera influenciar su razonado voto. ¿Pero contra qué pueden estar vacunados o protegidos estos electores? Están vacunados contra la publicidad de los candidatos que no sean de su elección, contra los comentarios que se realizan en los medios de comunicación oficialistas, vendidos y los imparciales -léase comentaristas de televisión, radio o editorialistas de periódicos- contra los comentarios de personas cercanas a su entorno, entre otras cosas.

Los electores no olvidadizos (es decir los que razonan su voto) son los que desgraciadamente crecen a un ritmo mucho menor que los otros dos tipos de electores. Es decir, de todos aquellos que año con año se incorporan al padrón electoral, los que menos se incorporan son los no olvidadizos.

Así pues, con estos dos tipos de electores que debemos de erradicar, estamos construyendo esa "democracia olvidadiza y prostituida", pero al fin democracia, dicen unos, que por todos lados presumen las autoridades electorales y gubernamentales.

Desde mi punto de vista todavía falta mucho por hacer en México. Dicen que la mejor publicidad es la de boca en boca, así que si queremos realmente continuar con el cambio en nuestro País, comentemos y platiquemos por todas partes y con todo mundo aquello que está bien y no lo que está mal.

Tratemos de convertir a los electores olvidadizos y prostituidos en electores no olvidadizos, para que México sea un mejor País, quizás no para ti ni para mí, pero sí para tus hijos. ¿No crees que vale la pena?

Gracias a los pocos lectores por ocuparse de este artículo. Gracias por el espacio. Hasta la próxima.



*El autor es ex secretario Técnico del Alcalde Manuel López y fue Coordinador de la Campaña a Presidente Municipal por la Coalición en Saltillo

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