viernes, diciembre 24, 1999

El nuevo Gobierno del Estado: ¿Estrella Fugaz?

Por Jaime Villasana Dávila

Periódico PALABRA
(24 Diciembre 1999).-

En el mundo de la política se dice que cuando un nuevo Gobierno apenas inicia su gestión, éste vivirá una especie de "luna de miel" durante los primeros meses de Gobierno, es decir, la relación gobernados-gobernantes es casi perfecta. La ciudadanía pone todas sus esperanzas en el nuevo Gobierno, le da cierto tiempo para empezar a cumplir con las promesas de campaña, la credibilidad es mucha y las expectativas muy altas. Todo mundo piensa "ahora si, es una nueva etapa". Pero, lo anterior no siempre sucede.

En Coahuila, fue uno de esos raros casos. La enorme popularidad del nuevo Gobernador se vio seriamente afectada debido a una noticia que a todos sorprendió. A escasas horas de iniciada la gestión del nuevo Gobierno, la noticia de Eloy Dewey de no aceptar el cargo de Secretario de Finanzas, cimbró al recién nacido gabinete estatal junto con todo su aparato. Lo que debió ser una "luna de miel", empezó siendo un viacrusis. Por consiguiente había que actuar de inmediato.

El nombramiento de un nuevo Secretario de Finanzas no es cualquier cosa. De su desempeño depende que muchos programas y planes se lleven a cabo durante el sexenio. De ahí que el nuevo Gobernador no se precipitara en nombrar a un sustituto. El siguiente paso tendría que ser dado en tierra firme para no arriesgarse a un segundo descalabro en tan poco tiempo, mismo que podría traer graves consecuencias.

Pero mientras los días pasaban y el nombramiento del nuevo secretario aún no se daba, los hechos antes mencionados comenzaron a tomar revuelo y en un mar de especulaciones habría que crear una noticia que alejara de la mente de los coahuilenses este mal inicio ¿Pero qué es lo que podría atraer esta atención? La vuelca a la luz pública de los malos manejos en el Gobierno montemayorista por parte de algunos medios daba ese pretexto. En los últimos días hemos visto cómo los medios de comunicación, los serios y los que no lo son, han difundido, a veces con saña, lo que aconteció durante seis años a espaldas de todos los Coahuilenses.

Una risa de ironía aparece en mi cuando escucho en los noticieros de radio y T.V., y leo en algunos diarios locales, que la familia del anterior Gobernador tenía ciertos negocios, que algunos de sus colaboradores se vieron beneficiados con "x" acciones. Pero una risa sarcástica aparece cuando estos mismos, "disque" comunicadores, comentan o publican que lo anterior no lo decían porque "no lo sabían". Ay Dios, en que país vivimos.

¿Ahora sí, esas notas son atractivas para la comunidad? ¿O son atractivas para esos medios que les conviene darlas a conocer para quedar bien con el actual Gobierno y poder así presionar para tener una "buena" negociación en la compra de espacios publicitarios? Suena muy duro, pero desgraciadamente sucede aquí y en todo el mundo.

La "cancelación" de la "luna de miel" obligó al Gobierno estatal a trabajar de inmediato. A veinte días de que el nuevo Gobierno del Estado haya entrado en funciones ya presenta varios síntomas de que su capacidad para realizar las promesas de campaña se verán muy limitadas, debido al poco margen de maniobra heredado por la pasada administración. Nunca los primeros años de un Gobierno entrante son fáciles. Y lo repito de nuevo, lo mismo es aquí que en China.

Así las cosas, después de este "viacrusis" ocasionado por la noticia de la no toma de protesta del Secretario de Finanzas en un principio nombrado, y para asegurar un buen futuro a esta administración estatal, los planeadores y estrategas han iniciado desde hace tiempo la conformación del resto del gabinete y las reformas en la estructura funcional y operativa del Gobierno. Coahuila presenta hoy una distinta realidad, y muy compleja. ¿Serán capaces las nuevas autoridades estatales de adaptarse ante ello?.

Si bien es cierto que los cambios son buenos, también es cierto que estos deben ser bien fundamentados, sólidos y acompañados de programas claros y precisos, con objetivos medibles y cuantificables, y librando esa burocracia que aún nos asfixia.

La transformación de la Secretaría de Fomento Económico en la Secretaría de Planeación y Desarrollo -donde ésta albergará al IEV, CEAS y al CEE-, nos deja muchas dudas. Si bien es cierto que vivienda, empleo y agua tienen mucho en común en el desarrollo económico de una comunidad, estas son complementarias y no deberán tomarse como un solo ente. Si falla esta "supersecretaría" en la aplicación de sus políticas, que nadie desea que así sea, tendremos problemas en tres aspectos importantes, pero resaltaría uno que sería fundamental para nuestra vida; el agua.

La definición de sus objetivos, la puesta en marcha y el alcanzar las metas fijadas para esta "supersecretaría" requieren de un tiempo que no es posible otorgarle dado el grave problema del agua. Muchos quizás pensarán que exagero pero cualquier descuido, por lo menos en el Sistema de Agua de Saltillo, y todo lo alcanzado podría venirse abajo.

La importancia de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento es tal, que debería manejarse de manera independiente y no atada a un escalafón burocrático que sólo entorpecerá sus funciones. Recordemos que si algún estado tiene problemas con el agua potable es Coahuila y más la región sureste.

Entonces pues, demosle la importancia que se merece a este organismo del Gobierno. En cuanto al Instituto Estatal de la Vivienda, que ha sido utilizada con fines muy oscuros y partidistas al asignar casas y terrenos en forma muy dudosa (recordemos el asunto del edificio del PRI Estatal) deberá primero reorganizarse y purificarse al interior, antes de cambiar de "manos".

Es muy peligroso asumir un nuevo gobierno con tantas expectativas como el que generó el triunfo del hoy Gobernador, ya que en caso de no cubrir esa "esperanza" la factura se paga al doble y ésta no la pagará él, sino su partido. Un ejemplo muy claro es lo que hoy sucede con Cuauhtémoc Cárdenas.

Al inicio de su gestión muchos capitalinos, que por tradición simpatizan con la izquierda, auguraban nuevos tiempos para la capital del país. Hoy, la realidad es otra, el PRD ha perdido la fuerza que ganó en las elecciones federales de 1997 y hace intensos esfuerzos por recuperarse.

Otro claro ejemplo es el Gobierno de Hugo Chavez (Presidente de Venezuela). Chavez arribó al gobierno con unos índices de popularidad sin precedente, casi como el portador de la buena nueva. Lo anterior era lógico ya que después de unos tremendos malos años para los venezolanos, su fe para el nuevo Gobierno no podría ser menos. Hoy Chavez enfrenta el "desgaste" de ser Gobierno, pero "doble desgaste" por arribar al poder de una manera tan esperanzadora. Si Chavez no cumple en el corto plazo, los venezolanos se apresuraran para quitarlo del poder. Si el nuevo Gobierno del Estado no cumple, los Coahuilenses no quitaremos al actual Gobierno ya que no nos interesa mucho lo que hagan o dejen de hacer nuestros gobernantes, al menos que "el agua nos este llegando al cuello".

Si bien es cierto que Enrique Martínez es un hombre capaz y con muchas buenas intenciones y características, éstas por si solas, no le garantizan ningún futuro promisorio. Si alguien pretende desarrollar un proyecto, de cualquier tipo, tendrá que rodearse de gente que visualice su visión y misión en el mismo sentido de quien lo generó. Por el bien de todos que así haya sido en el nuevo Gobierno.

La historia de este nuevo Gobierno apenas inicia, y al menos yo, le deseo éxito. Si lo tiene, nuestras familias e hijos vivirán en un mejor Estado ¿Qué no es eso lo que queremos los habitantes de Coahuila? Y si no, algún día la ciudadanía le cobrará la factura. Suerte.

Dicho

Hay un dicho que alguien a quien respeto, me enseño, y que me gustaría compartir con ustedes y que viene a colación ahora que a escasos días hay cambio de administración municipal:

"Lo único a prueba de decepciones, es el sentimiento del deber cumplido". Felicidades a las autoridades municipales salientes. Suerte a las entrantes. El reto ahí esta.

Despedida

Deseo agradecer grandemente a los directivos de esta empresa la oportunidad que me brindaron para expresar algunas ideas. Por motivos de viaje ya no escribiré pero estamos en contacto.

lunes, diciembre 06, 1999

Nuestra actitud: Obstáculo para el desarrollo

Por Jaime Villasana Dávila

Periódico PALABRA
(06 Diciembre 1999).-

Si un Gobierno no es capaz de reforzar los valores y hábitos, que finalmente formarán actitudes, que cada individuo trae consigo desde su hogar, éstos pueden llegar a debilitarse y desaparecer, entonces comienzan a surgir problemas de convivencia en la sociedad

¿Quién no ha visto en el piso un papel y no lo recoge para tirarlo en el bote de basura? ¿Quién no se ha quejado de lo que sucede en México y, sin embargo, no acude a las urnas a votar el día de las elecciones? ¿Quién alguna vez en su trabajo ha dejado de hacer tal cosa que beneficiará a su empresa y a sí mismo? ¿Quién no ha ido a más de la velocidad permitida en una zona escolar? ¿Quién no se ha pasado el semáforo estando en rojo?.

Preguntas simples, respuestas simples. Todos o casi todos nosotros hemos hecho lo que en un principio se cuestiona. Cosas quizás insignificantes en nuestro acontecer diario, pero muy importantes en la construcción y desarrollo de nuestro Estado y de nuestro País.

¿Qué es lo que ha generado que todos nosotros hagamos acciones que no contribuyen a nada y que al contrario obstaculizan que este País no avance a la velocidad que debería de hacerlo? Bueno, pues mucho se ha escrito de eso. Unos comentan que nuestro maleficio empezó con la llegada de los españoles, ya que ellos "contaminaron" a las muy bien organizadas culturas prehispánicas, otros dicen que el mexicano es así por naturaleza, en fin..., muchos argumentos pudiera citar aquí para contestar la mencionada pregunta al principio de este párrafo. Desde mi punto de vista es la actitud que nos hemos formado desde hace varias décadas.

Pero, ¿cómo se forma o como se construye una actitud? Esta respuesta la daría mejor un sicólogo que yo, pero trataré de dar mi punto de vista de cómo se construye una actitud.

Una actitud esta compuesta por un conjunto de valores y hábitos que se han adquirido a lo largo de la vida; estos, al interactuar generan comportamientos que dan origen a una personalidad del individuo, y ésta personalidad en cierta circunstancia se convierte en actitud.

Entonces ¿quién debe hacer tierra fértil en la sociedad (sociedad que está compuesta por familias) para que los valores se respiren, se sientan, se aprendan, se enseñen, y ayuden a reforzar los valores natos que cada ciudadano tiene?

Algunos de ustedes dirán que los valores y buenos hábitos son adquiridos principalmente en la familia, que son los padres los encargados de educar a sus hijos. ¿Pero qué pasa si los padres no tienen valores, o quizás los tiene, pero son limitados y no son buenos? ¿Si esa familia se ha desarrollado en un ambiente de pobreza e ignorancia, como exigirle que tenga valores? O ¿Qué pasa cuando se han inculcado valores y buenos hábitos a los hijos, pero cuando salen al mundo exterior se enfrenta a personas con malos hábitos y antivalores, y por consiguiente malas actitudes? Un dicho mexicano dice que "el que con lobos anda, a aullar aprende" o, como dice un dicho alemán, "el que se acuesta con bebés, mojado amanece".

Otros dirán que es en la escuela donde se forman los hombres de bien, ¿Pero qué pasa si no existe un modelo educativo que no fomente o refuerce esos buenos hábitos y valores? Otros dirán que es en algún otro lugar.

A mi manera de ver, quien debe generar las condiciones idóneas para que desarrollemos y reforcemos valores y buenos hábitos y, por consiguiente mostremos buenas actitudes, es el Gobierno, nadie más.

Quizás muchos de ustedes se preguntarán por qué el Gobierno, pues bien el ser humano es un ser social por naturaleza, es decir, convive con sus semejantes, intercambia ideas y costumbres y aprende de los demás. Según Freud "el hombre ha de consentir ser 'domesticado' para incorporarse a los valores que rigen la sociedad".

La sociedad es altamente moldeada por su Gobierno y guiada por un camino que construye, precisamente, el Gobierno y que éste camino llega a una meta final: el bien común. Si el Gobierno no construye caminos "buenos", la sociedad difícilmente llegará a su meta.

Si un Gobierno no es capaz de reforzar los valores y hábitos, que finalmente formarán actitudes, que cada individuo trae consigo desde su hogar, éstos pueden llegar a debilitarse y desaparecer, entonces comienzan a surgir problemas de convivencia en la sociedad.

Un país es fuerte y próspero si sus habitantes tienen dos cosas fundamentales: buena actitud y aptitud profesional. Una actitud propositiva, constructiva, honesta, entre otras cualidades, ayuda a que los habitantes de un país convivan e intercambien ideas que ayudan a crear cosas buenas.

Por otra parte, una buena aptitud permite llevar a la práctica correctamente lo que desarrollamos con la actitud.

A mi modo de ver, en México somos muy buenos en la aptitud, es decir, hacemos las cosas de una manera profesional. ¿Quieren Pruebas? Ahí están los reconocimientos que ha obtenido la mano de obra mexicana alrededor del mundo, o los premios internacionales que destacados mexicanos han obtenido en el extranjero, entre muchos otros ejemplos. Pero, desgraciadamente esa buena aptitud fue creada a través de una actitud que muy pocos poseemos en México.

Sin duda alguna, existen muchos mexicanos que tienen y presentan día con día buenas actitudes, pero desgraciadamente son los mínimos. Hoy en día podemos ver maestros y escuelas ejemplares que transmiten conocimientos que refuerzan los valores y los hábitos. También hay muchas empresas humanistas que fomentan los valores y buenos hábitos entre sus colaboradores. Desgraciadamente, son la minoría.

¿Hemos tenido gobiernos federales, estatales y municipales que nos generen buenas actitudes? ¿Hemos tenido gobernantes ejemplares que con sus actitudes sirven de buenos ejemplos para las generaciones futuras? Las respuestas a ambas preguntas son: muchos gobiernos que no, pocos gobiernos que sí.

Para ser más claro en lo que pretendo dejar como mensaje, mencionaré algunos ejemplos que me comentó una persona a quién yo admiro y respeto mucho:

Cierto día un funcionario del sistema del transporte público colectivo de la ciudad de México, levantaba una encuesta entre los habitantes de un sector, con respecto a que pensaban si el gobierno instalaba una línea de metro por ahí. El funcionario aplicó la encuesta a una ama de casa y le preguntó lo que antes mencione: "¿Qué opina de instalar una línea de metro por aquí?", a lo que ella respondió: "Sería fabuloso que se realizara, ya que tenemos problemas con el transporte". Cuando el funcionario le comentó que la línea del metro pasaría a un lado de su casa, la señora inmediatamente cambio de actitud y le dijo que mejor no hicieran la obra ya que le ocasionaría muchos problemas.

¿Se imaginan? Qué triste, la señora presenta una actitud de egoísmo; no sabe que todo beneficio requiere de un sacrificio, quiere los mayores beneficios posibles pero sin poner su granito de arena. Una mala actitud no permite el desarrollo de una comunidad. Y créanme, actitudes como esa suceden todos los días.

Citando otro ejemplo que me comentó la misma persona:

Había un católico que todos los días acudía a la iglesia a rezarle a Jesús para que le ayudara a ganar la lotería. Y así, cotidianamente asistía a la iglesia hasta que un día el católico le reclama a Jesús: "¿Por qué Jesús, por qué si vengo todos los días a rezar no me has cumplido mi encargo", a lo que Jesús, ya cansado y un poco enojado le dice: "Hijo mío, de perdido compra el billete de lotería". ¿Qué actitud se presenta? Una actitud paternalista, ya que todo lo quiere en la mano pero sin hacer lo mínimo. Dios dice por ahí "ayúdate que yo te ayudaré"".

Y así, miles de ejemplos podríamos citar en los que podemos ilustrar claramente las actitudes que predominan en nuestra sociedad. Actitudes que obstaculizan el avance hacia el bien común, hacia un País que está sediento de una auténtica renovación de Gobierno y por consiguiente de una renovación educativa, pero que desgraciadamente no es compartida por la mayoría de los mexicanos.

Durante muchos años, los gobiernos que hemos tenido nos han enseñado a que todos los mexicanos desarrollemos una actitud conveniente para ellos. Así, muchos de nuestros hermanos presentan actitudes de paternalismo, de egoísmo, de conformismo, de nula participación ciudadana, de escepticismo, de incredulidad, en fin, actitudes que han hecho de este País, una Nación con amplias desigualdades sociales, con una pobreza indescriptible, con un crecimiento poblacional imparable que no corresponde a las cifras oficiales, con una injusticia que mata, con una corrupción que ahoga, en fin, un País con muchos problemas.

Quizás algunos de ustedes me tacharán de poco amigable del partido que hoy gobierna al País, pero como le comento a amigos priístas cuando entablamos discusiones: si tu partido hubiera llevado a cabo buenos gobiernos, si tu partido no hubiera sido el causante de muchos males que hoy agobian a México, si tu partido no fuera el causante de esos 40 millones de mexicanos que viven en la pobreza y la ignorancia, si tu partido no hubiera contribuido a fomentar esas actitudes que hoy lo ayudan a mantenerse en el poder, hasta yo sería priísta.

Hoy, con un gobierno estatal recién electo se presenta una vez más esa oportunidad de empezar a desarrollar la actitud necesaria para tener un más Coahuila "de adeveras", no ficticio y creado por una inmensa maquinaria gubernamental que compraba publicidad, periódicos, estaciones de radio y personas que trabajan en diferentes medios de comunicación. Por otra parte, el gobierno municipal de Saltillo recién electo no escapa a esta oportunidad de continuar en el fomento de esa buena actitud.

La tarea ciertamente no es fácil. El principio de Maquiavelo "quién desee renovar tendrá por enemigos a todos los beneficiados de la antigua situación", aplica en esta ocasión. Fomentar y desarrollar la buena actitud cuesta, y es necesario enfrentar a aquellos que se ven beneficiados por esa actitud que hoy predomina.

Cada uno de nosotros, y desde nuestra trinchera, podemos contribuir grandemente a que, iniciando por nosotros mismos y después contagiando a los demás, fomentemos la buena actitud. Mostremos nuestra buena actitud hacia esta ciudad, Estado y País. Contagiémonos de aquellos conciudadanos que tienen una actitud solidaria, honesta, positiva, alegre, constructiva, caritativa, reflexiva. Ayudemos a aquel Gobierno que realmente desea y fomenta un cambio de actitud, combatamos al que debido a su conveniencia no permite que todos mostremos una actitud diferente. Votemos por aquellos candidatos que realmente quieren un México de buenas actitudes. Hagamos que las cosas sucedan, nadie las hará por nosotros.

Hasta la próxima.

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