martes, diciembre 16, 2003

Desenfrenando a las reformas locales


El Diario de Coahuila, 14 de diciembre 2003

Por diversos motivos, los mexicanos somos muy renuentes a lo nuevo, a las reformas. Preferimos la certidumbre de lo conocido, aunque sea malo, frente a los beneficios que lo desconocido nos pueda brindar. No nos gusta arriesgar, no nos gusta ir más allá de las fronteras de lo establecido. En su mayoría somos un país de la desconfianza, de la sospecha, del temor a innovar, a pesar de la enorme creatividad existente. Lo peor de lo anterior es que todas estas malas características manifestadas en el ámbito federal ha permeado a lo estatal y luego a lo municipal.

Y no señalo lo anterior solo por la negación de la pasada reforma fiscal, donde los dos bandos cometieron ciertos errores, desgraciadamente los más ofensivos para cada uno de ellos. Me refiero a un sin número de reformas que bien pudieran hacerse para lograr una mejor armonía entre los ciudadanos, con mayores posibilidades de desarrollo y una mejor calidad de vida.

Las reformas llamadas estructurales (laboral, energética, judicial, fiscal, etcétera) que se refieren preferentemente al ámbito federal, aunque con gran impacto a los otros dos, no son más importantes que las reformas que deben de darse a escala estatal y municipal. Incluso estas últimas pudieran darse con mayor facilidad dado que muchas de las reformas locales no requieren de una modificación a la Constitución federal, arena donde hemos mostrado, al menos hasta el momento, una muy marcada incapacidad e incompetencia para lograr los consensos suficientes.

Las reformas estructurales contraponen muy diversos puntos de vista que son generados e influenciados por condiciones muy diferentes de desarrollo y de entornos socio-culturales. Así pues, tenemos que los habitantes del sureste mexicano (Yucatán, Quintana Roo y Campeche) poseen diferentes prioridades que los habitantes del pacífico sur (Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas), donde la pobreza es mucho mayor. Imaginemos entonces las diferencias existentes con respecto a los Estados del norte, donde incluso también hay ciertas discrepancias, aunque sin duda menos marcadas.

Si a las diferencias geográficas y sociales, agregamos diferencias ideológicas, entonces la situación se complica. Por ello es que los mexicanos estamos forzados y obligados a desarrollar a marchas forzadas las capacidades de debate y consenso suficiente para salir adelante en esta tormenta de diferencias, capacidades que estuvieron dormidas por el control existente durante la época en que duró el presidencialismo puro.

Si nos enfocamos en las reformas que se requieren en el ámbito estatal y municipal, el asunto es menos complejo dado que las diferencias geográficas y socio-culturales se evaporan en buena medida, aunque permanecen las ideológicas-partidistas, campo donde también se requiere una mayor capacidad de debate, análisis, argumentación y posterior convergencia, a pesar de que la pluralidad política se dio con mayor anticipación  (1989) que en la federal (1997).

Tenemos entonces que si eliminamos las restricciones que establece la Constitución federal, un mar de oportunidades se presenta para hacer ajustes innovadores a las reglas básicas (Constituciones estatales y Reglamentos Orgánicos municipales o Bandos de Policía y Gobierno) que definen el entramado de las sociedades estatales y municipales, incluyendo sus gobiernos.

Quizás algunos políticos estatales y municipales pudieran escudarse en el argumento de que para hacer reformas profundas e innovadores en estos ordenes de gobierno se requieren de la materialización de las reformas estructurales de corte federal. Pero no hay que olvidar que aquel que sé auto-impone obstáculos es el menos propenso a arribar a sus metas y objetivos.

Algunas de las recientes reformas realizadas en el país y que permearon a algunos Estados y municipios son por ejemplo lo relativo a los ordenamientos referentes al acceso a la información gubernamental y transparencia. Si nos regresamos en el tiempo tenemos lo concerniente a los derechos humanos (1991), y si todavía regresamos un poco más en el tiempo tenemos lo respectivo a la representación proporcional en los ayuntamientos mexicanos (1977).

El mensaje sobre lo anteriormente mencionado es que esas avances jurídicos pudieron haberse abordado mucho antes en los Congresos estatales y en los Ayuntamientos, que en el Congreso federal. De haber sucedido de esa manera, se hubiera sentado un precedente de auto-gobierno, auto-regulación, auto-construcción de normas y de auto-nomía por parte de los gobiernos estatales y municipales, que a la postre hubiera dado un auténtico significado con verdadero contenido a la palabra  “federalismo”, palabra que hasta en la actualidad todavía esta lejos de convertirse en una realidad.

Es cierto que algunas de las anteriores disposiciones hubieran conducido quizás a una serie de controversias constitucionales, pero sin duda hubiera sentado un precedente histórico, donde el deseo de un Estado o Estados federales por auto-erigirse y auto-diseñarse de acuerdo a sus propias características, hubiera generado con el transcurso de los años una mejor república mexicana.

Hoy en día, existen ciertas diferencias jurídico-normativas entre los Estados del país, pero no son tan marcadas y profundas de tal suerte que nos permita identificar diferentes modelos o sistemas de gobierno, normas electorales estatales y municipales, disposiciones administrativas y operativas, entre otros.

Hago votos por que el ambiente federal no establezca inconscientemente por más tiempo auto-frenos a las reformas estatales y municipales que mucho se requieren. Es necesario que la creatividad jurídica florezca en nuestros diputados locales y regidores, de tal forma que no esperemos a que lo federal nos siga marcando la “línea”. Es necesario que podamos tener una república heterogénea al interior pero sólida, y firme y consolidada hacia el exterior.

Feliz Navidad a todos.

viernes, noviembre 28, 2003

El “City Manager” en ¿Coahuila? - 2a parte


El Diario de Coahuila, 28 de noviembre 2003

La semana pasada abordé de manera general las diferentes formas de gobierno local que existen en el vecino país del norte. Señalé que la libertad política que ofrece tanto su Constitución federal como las locales hace que así suceda y que además, para seleccionar alguna de ellas, la sociedad es la que lo decide de manera directa mediante la realización de una consulta popular, es decir no queda solo en el mero deseo o rechazo de la clase política.

También exterioricé que el motivo de estos artículos se debe a que el pasado mes de octubre una delegación de Alcaldes coahuilenses (entre ellos el de Torreón y Monclova) viajó a San Antonio Texas, para conocer el sistema de gobierno Concejo-Gerente, donde el City Manager (Administrador de la Ciudad) juega un papel fundamental.  En dicho viaje, supongo yo, obtuvieron una idea de las implicaciones que tiene el remover el añejo sistema español del ayuntamiento que ha prevalecido durante siglos en todo el país, y que a mi juicio requiere ya de ciertos ajustes.

Pues bien, por razones geográficas, políticas y sociales, es más factible que esta forma de gobierno encuentre mejores condiciones para establecerse en los Estados del norte del país. De hecho, en México ya existe esta figura administrativa con el nombre de Administrador Municipal, y se da únicamente en el municipio de Tijuana (artículo 6 y 33 del Reglamento de la Administración Pública del Ayuntamiento de Tijuana), aunque con sus propias características.

Cuando se introducen nuevas ideas en un entorno largamente homogéneo, la presencia de obstáculos cargados de dudas se hará presente entre los actores abiertos y receptivos, pero generará reacciones radicales, entre aquellos que han sido beneficiados por el status quo. Es más, desde un principio la boicotearán sin concederle al menos el beneficio de la duda a la iniciativa.  Por tal motivo, es imperativo conocer a profundidad y transparentar esa “idea” para después poder comunicarla tal y como es, y no llegar a las interpretaciones, ya que tergiversaría un concepto que tuvo su razón de ser.


Menciono lo anterior debido a que mucho me temo que hay una confusión en cuanto al concepto del City Manager, y ahora lo explico. En días pasados se publicó en un periódico local una nota periodística que daba a conocer el referido viaje de los Alcaldes. En ésta, se mal-describió parte del rol que juega el City Manager, al señalar que “el único que participa en política es el City Manager”, escenario que no es así, y que la semana pasada describí el porqué.

Sin embargo, y en aras de recordar el origen de esta figura, sobre todo para aquellos que no leyeron la primera parte, a continuación describo nuevamente este porqué. Antes de que surgiera el City Manager, allá por principios del siglo XX, las ciudades norteamericanas se encontraban sumergidas en un mar de corrupción y de ineficiencias administrativas. Los servicios eran de pésima calidad y todas las decisiones eran tomadas sobre la base de la política y no sobre la base de la técnica. Ello conllevó a que las ciudades casi colapsaran.

Para subsanar lo anterior surge una figura (City Manager) que se encargaría de optimizar el uso de los escasos recursos públicos y de tomar decisiones operativas y administrativas alejadas de las influencias políticas. Así pues y dada la naturaleza de su origen, es contraproducente que dicha figura sea meramente  política, tal y como se señaló en la nota del periódico. Es más, la asociación que agrupa a los City Manager en los EUA, tiene un código de ética donde se menciona que sus asociados deberán abstenerse de participar en cualquier actividad política (artículo 7).

Hecha la aclaración, quisiera centrarme en dos realidades que actualmente están minando el desarrollo del país. Existen otras más, pero considero que éstas son de las más importantes. Primero porque la política comienza ya a influenciar todos los aspectos de la vida diaria, incluso aquellos donde tradicionalmente se había mantenida alejada, y segundo porque es preciso iniciar una descentralización de facultades y atribuciones en los gobiernos municipales, proceso que ya se ha iniciado de alguna manera o de otra, en el orden federal y estatal.

México es un país que comienza a ser rehén de la política cruda, es decir, por aquella en donde los políticos únicamente toman decisiones sobre la base del número de votos que puedan generar y a la percepción que se pueda construir, cuando hoy en día se requieren de decisiones difíciles de tomar y que no siempre son populares, pero que son necesarias hacer.

Por otra parte, la centralización de las funciones administrativas, políticas y operativas en una sola figura, el Presidente Municipal, ha hecho que éste tenga que hacerle al “todólogo”, cosa que es humanamente imposible, acentuándose cuando la ciudad/municipio es de una población considerable. Si la conformación de un equipo de gobierno fuera realizada sobre la base de perfiles, otra cosa sería, pero lamentablemente se siguen otorgando puestos claves en la administración pública gracias a fidelidades y conveniencias políticas, situación que a la larga impacta en la calidad de los servicios públicos.

El rompimiento del círculo vicioso, asentado en la frase de “yo ciudadano no pago impuestos porque los servicios son de pésima calidad y además se los roban y, el de yo gobierno no ofrezco servicios de calidad porque no pagan impuestos”, debe ser ya una realidad y no quedarse meramente en el discurso. Son hechos y acciones tangibles los que reclama la realidad actual. Es urgente que los debates sean sobre ideas y alternativas de soluciones reales y no sobre intereses, radicalismos y demagogias.

Explorar ideas nuevas y frescas (como la del City Manager) que den una oxigenación a la gobernabilidad social y que permitan construir nuevos horizontes no debe causarnos ya temor. La sentencia es clara y directa: renovarse o morir.

domingo, noviembre 23, 2003

El “City Manager” en ¿Coahuila? - 1a Parte


El Diario de Coahuila, 23 de noviembre 2003

La libertad política que ofrecen tanto la Constitución de los Estados Unidos de América como las estatales, da la posibilidad de que cada comunidad, ciudad y condado, definan su forma de gobierno, siempre y cuando se cumplan con ciertos requisitos. Esto se da a través de diversos ordenamientos legales, entre los cuales están la ley estatal, carta orgánica, ordenanza local y resolución de un Concejo local.

Dado lo anterior, existen cinco formas posibles de gobierno local en los Estados Unidos de América: a) Concejo-Alcalde, b) Concejo-Gerente (City Manager), c) Comisión, d) Asamblea y e) Asamblea representativa. Solo para ubicarnos mencionaré que en México solo existe una, sin contar a los municipios de usos y costumbres, siendo esta la de Concejo-Alcalde, osease Cabildo-Presidente Municipal.

En la forma de gobierno Concejo-Alcalde existen dos figuras que son las principales; los Council Members o City Councils (Miembros del Concejo o Consejeros de la Ciudad) y el Mayor (Alcalde). En el segundo caso (Concejo-Gerente) existen tres figuras principales; Miembros del Concejo, Alcalde y el Gerente (City Manager). En la tercera forma de gobierno (Comisión) se eligen comisionados que sirven como responsables de áreas o departamentos específicos y reunidos se convierten en un cuerpo legislativo de gobierno.

En la cuarta (Asamblea), ciertos votantes eligen a un concejo de hombres selectos, quienes son los responsables de implementar las políticas públicas. Finalmente, en la quinta forma de gobierno (Asamblea Representativa) los votantes seleccionan a algunos ciudadanos para que los representen en la Asamblea, donde todos los ciudadanos pueden participar en el debate, pero donde solo sus representantes pueden votar.

Pero entrando en materia del City Manager, diremos que esta forma de gobierno surgió en los Estados Unidos de América como respuesta a las crisis sociales y políticas que vivieron algunas ciudades estadounidenses a finales del siglo XIX, ello como consecuencia de la migración (mucha de ella proveniente de Europa) y a la revolución industrial.


Con el crecimiento de las ciudades los problemas también se hacían presentes entre los que destacaban; la corrupción (donde las familias Rockefeller, Vanderbilt, Gould, Carnegie, entre otras, tenían mucho que ver), la insuficiencia de recursos materiales y económicos y la grave desacreditación en la que se encontraban los políticos de la época.

Ante esta situación, la evolución de la misma administración pública trajo consigo que se fuera moldeando la creación de una figura operativa que se dedicara completamente a la procuración de altos índices de eficiencia en la operatividad gubernamental local y fuera de las influencias de la política, misma que había ocasionado, en el mejor de los casos, que las ciudades estuvieran enfrascadas en meras discusiones que no llevaban  a nada. La política tenía que jugarse en otros ruedos.

Es entonces que surge la figura del City Manager (Gerente de la Ciudad). La primer ciudad que adoptó esta forma de gobierno (Concejo-Gerente) fue Sumter, Carolina del Sur y sé dio en 1912. Al año siguiente le siguió Westmount, Québec en Canadá. Este sistema de gobernar combina el liderazgo político de los oficiales electos (Regidores y Presidente Municipal en México) con la experiencia administrativa de un gerente designado por el gobierno local. Es decir el Concejo (Ayuntamiento) contrata a un gerente profesional para dirigir y supervisar la prestación de los servicios públicos y para administrar los limitados recursos.

El rol del Concejo es el de diseñar y aprobar las políticas públicas locales y quién las ejecuta es el gerente. Otras tareas del gerente son las de preparar el presupuesto, reclutar y contratar al personal, prestar sus servicios como asesor principal del Concejo, entre otras.

Ahora, se pudiera llegar a cuestionar acerca del rol del Alcalde. Pues bien, éste en las comunidades de Concejo-Gerente es un político clave y tiene la responsabilidad de recopilar, al igual que el Concejo, los puntos de vista de la ciudadanía para interpretarlos y transformarlos en políticas públicas, además de ser el visor de la comunidad. El Alcalde hace a un lado las distracciones que genera la operatividad de un gobierno para concentrarse en cuestiones mucho más importantes, entre ellas hacer política y generar consensos entre los diversos actores de la comunidad.

El Gerente de la Ciudad puede ser despedido por una mayoría del Concejo, conforme a las leyes locales o por los acuerdos laborales que éste pueda tener con el Concejo. Usualmente es despedido cuando no esta cumpliendo con las metas y objetivos trazados. Existen ejemplos de Gerentes de Ciudades que han estado en su cargo durante más de 25 años ¿La razón? Simplemente porque están realizando un buen trabajo. El salario que recibe depende de sus antecedentes educativos y de su experiencia, así como del tamaño y la complejidad del gobierno local que los emplea y quienes fijan su monto es el mismo Concejo.

La mayoría de los Gerentes de Ciudades y Condados pertenecen a la Asociación Internacional de Administración de Ciudades y Condados (ICMA por sus siglas en inglés) y su Código de Ética les prohíbe participar en actividades políticas partidarias (artículo 7), so pena de ser expulsados y boletinados en todo el país. En suma mencionaré que hoy en día más de 3 mil comunidades y ciudades en los EUA operan bajo este modelo de gobierno, entre las que se encuentran Phoenix, Dallas, San Antonio, Cincinnati, Kansas City, San Diego, Charlotte, Philadelphia, etcétera.

Escribo este artículo porque el pasado mes de octubre una delegación de Alcaldes coahuilenses viajó a San Antonio para conocer la operación del City Manager, con la posibilidad de implementarlos en sus respectivos municipios. Pero este hecho, así como la conveniencia de llevarlo a la práctica, lo describiré la siguiente semana. Hasta la próxima.

viernes, noviembre 14, 2003

De Consultas a Consultas


El Diario de Coahuila, 14 de noviembre 2003

La evolución que vienen sufriendo los municipios en México, así como la que manifiestan también sus habitantes, está llevando a que las autoridades locales replanteen muchas de sus actividades, operaciones diarias y toma de decisiones.

Hace no muchos años, en casi todos los municipios, podíamos encontrar diversos hechos de imposiciones y autoritarismos por parte del Presidente Municipal, quien sin consultar debidamente con el Cabildo, tomaba cierta decisión, misma que no siempre era la más conveniente para la vida local.  Mucho menos se consultaba con los sectores de la sociedad, si acaso lo hacía, era con la o las personas que ostentaban el poder económico.

Ahora bien, el anterior fenómeno se sigue presentado en zonas donde el ayuntamiento carece de alguna consolidación institucional, de una sociedad activa y participativa y de autoridades sensibles y abiertas a los diversos planteamientos sociales. Estas comunidades, siguen enfrentando obstáculos que difícilmente puedan ser eliminados en el corto plazo, so pena de que el ostentador del poder realice o tolere verdaderamente actos que lo hacen insostenible (por ejemplo Caso Aguas Blancas, Rubén Figueroa).

La sociedad en su conjunto (se incluye al gobierno) ha venido desarrollando ciertas figuras que permiten interactuar a las autoridades con la ciudadanía,  esto con la finalidad de  facilitar el intercambio de visiones. Ahí tenemos, por ejemplo, a los Consejos Ciudadanos, a los Comités especiales, entre otros. También se han desarrollado herramientas y disposiciones que permiten levantar el sentir ciudadano para transformarlo en políticas públicas. Estas herramientas o disposiciones son la Consulta Popular, el Referéndum, y el Plebiscito, mismos que se utilizan en otros países de manera frecuente y seria, a tal grado que las han convertido en piezas fundamentales de la maquinaria social.

Y un ejemplo de lo anterior fue la construcción del American Airlines Arena (creo que así se llama) que se localiza en Dallas, Texas. La historia dice más o menos así: la construcción de esta obra de infraestructura, dada su magnitud, requería de realizar una consulta entre los habitantes de esa ciudad. Y es que el gobierno local necesitaba de fondos adicionales para financiarla y para aportar su parte correspondiente, además de que los estudios económicos sugerían que la mejor forma de obtenerlos era mediante el cobro de un impuesto especial y temporal.

Como en todo tipo de consulta había dos partes antagonistas: los que estaban a favor y los que estaban en contra. Rápidamente ambos grupos se pusieron manos a la obra y emprendieron diversas campañas informativas entre la comunidad con la finalidad de respaldar una u otra postura. Con estudios y argumentos verdaderamente sólidos, y basados en aspectos técnicos y económicos (no en corazonadas o en el “yo pienso o “yo creo”), se pretendía convencer a los votantes para su causa.

Al mismo tiempo, el gobierno de la ciudad preparaba todo el proceso de la votación (en EUA muchos gobiernos locales se encargan de organizar sus propias elecciones, consultas, referendums, etc), así como las preguntas que contendría dicha boleta, mismas que fueron diseñadas por un grupo plural y a la vista de todos, lo que las hacía sustentarse en verdaderos pilares de imparcialidad o neutralidad, simple y sencillamente porque así lo determinan sus leyes.

El tiempo del debate terminó y el día de la consulta llegó. El resultado es hoy por todos conocido: ahí juegan los Mavericks (equipo de básquetbol), el equipo de hockey y sirve para llevar a cabo otros eventos (conciertos, ferias, exposiciones, etc). De la misma manera se construyó, si mal no recuerdo, el estadio Heinz, donde actualmente juegan los gloriosos Acereros de Pittsburgh (el mejor equipo de la NFL).

Lo más importante de lo anterior fue que se le preguntó a la sociedad si quería para su ciudad una obra de este tipo y también si estaba dispuesta a pagar un impuesto extra durante el tiempo requerido para liquidar el adeudo. En otras palabras, se le tomó en cuenta a la gente y además el gobierno local no tuvo temor en preguntarle,  ¿por qué? Porque lo peor que podía pasar era que no se hiciera la obra, además de un pequeño sabor a derrota. Mucho peor hubiera sido que el gobierno se hubiera lanzado a realizar el estadio, y como consecuencia cobrar ese impuesto especial, sin dicha consulta.  Los resultados hubieran sido verdaderamente funestos tanto para el Mayor (Presidente Municipal) como para el City Council (Cabildo).

Hoy en día, varios Estados del país, entre ellos Coahuila (Art. 2 de la Constitución), gozan de disposiciones legales que permiten obtener de una manera directa el sentir de la ciudadanía, y me refiero nuevamente a la Consulta Popular, el Referéndum y el Plebiscito. Desgraciadamente, éstas casi no han sido utilizadas, quedándose simplemente como figuras decorativas que sirven para agrandar el número de artículos en las leyes de participación ciudadana.

El único ejemplo que se me viene a la mente es la malograda consulta que realizó el gobierno de la Ciudad de México con motivo de la construcción del segundo piso de viaducto y periférico. Lamentablemente, este precioso ejercicio democrático tuvo más errores que aciertos, lo que provocó que la ciudadanía desconfiara del mismo, trayendo como consecuencia una baja afluencia de votantes. A pesar de todo, la obra se desarrollará, pero lo que sí puedo asegurar es que la figura llamada “Consulta Popular” quedó gravemente herida.

Escribo todo esto porque Saltillo celebrará en poco tiempo un ejercicio similar al que se llevó a cabo en la capital del país, hecho que celebro, para preguntarle a sus habitantes si están de acuerdo o no en que se construya la planta de tratamiento de aguas y además si se cobra un impuesto especial por ello.

En manos de la autoridad local y de los organizadores está la responsabilidad de que la consulta termine siendo un éxito para todos (independientemente del resultado), de tal suerte que en el futuro podamos contar nuevamente con ella  ya que dejó un buen sabor de boca y a que se confía en el proceso mismo.

martes, noviembre 11, 2003

¿Dividir a México?


El Diario de Coahuila, 9 de noviembre 2003

Paradójicamente, los diputados, senadores y políticos que muestran una mayor oposición a las reformas energéticas y fiscales que requiere urgentemente este país provienen de los Estados del sur. Manuel Barlett (Puebla), Héctor Cantón Zetina (Tabasco), Cuauhtemoc Cárdenas (Michoacán), Andrés Manuel López Obrador (Tabasco), José Murat (Oaxaca), Leonel Godoy (Michoacán), entre otros, encabezan esta lista y la prueba esta en la pasada rueda de prensa que realizaron algunos de los antes mencionados.

Paradójicamente también estos Estados sureños reclaman mayores recursos debido a que, argumentan ellos, tienen las condiciones de pobreza más altas, cuando poseen las mejores condiciones naturales y las mayores reservas ecológicas e hidráulicas.

Me viene a la mente esta reflexión por varias razones. La primera es que durante en no muy pocas ocasiones he escuchado a gente del norte hacer una especie de reflexión cargada de reclamo para con los habitantes sureños debido a que ellos muestran cierto grado de atraso cuando lo tienen todo (recursos naturales) para salir adelante.

La segunda porque en todo este tiempo que llevo viviendo en Ciudad de México me he encontrado en ciertas reuniones donde se tiende a sobredimensionar a Chiapas (casi siempre sale a relucir), señalando algunos amigos que es por este Estado que el país tiene electricidad, cuando en realidad apenas produce alrededor del 12% (Coahuila produce aprox. el 8% del total, según el INEGI).

La tercera razón se debe a que me encuentro al borde de la frustración porque veo con impotencia que son algunos políticos de muy vieja guardia los verdugos de 100 millones de mexicanos y que nos encontramos a expensas de cómo se levanten estos señores por la mañana o a costa de sus profundas reflexiones (según ellos) sobre lo que nos conviene a usted, a mi y a todos los demás.

El viernes pasado vi el programa de análisis “En contexto” que conducen Pablo Hiriart y Jaime Sánchez Susarrey. En esta edición tenían de invitados a los Senadores Genaro Borrego (Zacatecas) y a Héctor Cantón Zetina (el mismo que salió en la rueda de prensa junto a Manuel Barlett y a Cuauhtemoc Cárdenas).


El tema del programa giró principalmente alrededor de la reforma energética y pude observar claramente el nivel tan grande de frustración de estos experimentados periodistas sobre el segundo personaje citado y es que esta persona (Zetina) se creía el salvador de todos los mexicanos, como si fuéramos unos verdaderos ignorantes indefensos, al decir que la reforma eléctrica que varios grupos políticos, sociales y empresariales están empujando significaría privatizarla.

¿Pero es que estos grupos políticos opositores no pueden diferenciar entre lo que significa una privatización real y lo que es incorporar capital privado a la generación de energía (gas, electricidad, etc.)? Parece que no. ¿Qué acaso no existen candados legales y jurídicos que garanticen tajantemente que la rectoría corresponde únicamente al Estado pero sin que suprima a la reforma energética? Por supuesto que si existen.

La frustración de estos periodistas se vio acompañada por la también frustración del Senador Borrego, que al igual que muchos de sus compañeros partidistas, entre ellos el Gobernador Enrique Martínez, no comparte la opinión del Senador tabasqueño. Llego un momento de la entrevista en que Sánchez Susarrey cuestionaba de tal forma a Zetina, que llegue a pensar que algo extra podría ocurrir: un enfrentamiento directo o un reclamo por parte del político. Créame que quería convertirme en electricidad (hablando del tema) y viajar hasta el mismo lugar de la entrevista y sumarme a los cuestionamientos (casi reclamos) del periodista.

He de reconocerle al Senador Borrego, así como a otros priístas como Alejandro Gutiérrez su valentía por enfrentarse a políticos tan radicales,  cuyas ideas se basan en un falso nacionalismo ya inoperante. Algunas de las ideas vertidas por el Senador Borrego en el programa estuvieron cargadas de una verdadera realidad. La primera es que este país no ha terminado de llevar a cabo la segunda generación de reformas (la primera fue el TLC, la reforma a los artículos constitucionales 82, 127, 130, entre otros). La segunda es que el PRI ha postergado por mucho tiempo la discusión de los temas fundamentales (pensiones, IMSS, educación, entre otros) para este país debido a que corre el riesgo de dividirse.

Desde 1994, fecha del levantamiento del EZLN, el sur del país ha recibido una inmensa cantidad de recursos públicos con la finalidad de ir abatiendo el grave rezago que sufre esta zona. Sin embargo los frutos de todas estas inversiones aún no se notan claramente debido a que no se cuenta con los indicadores que así lo demuestren. Al contrario, según Transparencia Mexicana, en el 2002 los primeros lugares de corrupción los muestran los estados de Oaxaca (lugar 20), Tabasco (25), Michoacán (27) y Puebla (29).

Por supuesto que no imploro ni demando una división de México, y tampoco quiero decir que los mexicanos del sur son todos iguales a Barlett y a Zetina, pero lo que sí señalo es que ya es hora de que los gobernantes de esos Estados no tomen la bandera eterna de la complejidad social para justificar sus constantes desaciertos. Aunque cada Estado es soberano en sus decisiones esa soberanía disminuye cuando todos aportan a una bolsa común de recursos públicos para después repartirse. ¿Acaso ya es tiempo de que, al igual que Europa con España y Portugal, se impongan ciertas metas a los Estados sureños con la finalidad de que remonten esos atrasos?

A veces deseo que el 2006 llegue ya, pero es porque me gustaría ver a varios Senadores (entre ellos Barlett y Zetina) salir de su silla para no regresar más a la vida política de este país. Es por este tipo de personajes que nuestros hermanos del sur siguen padeciendo cacicazgos y grandes rezagos, no digo que en el norte ya dejaron de existir, pero se tienen en mucho menor grado.

¿Acaso el Senador Zetina se ha dado cuenta que a los Estados del noreste esa reforma energética nos conviene para poder aprovechar los recursos del gas natural, tal y como ellos aprovechan actualmente la explotación del petróleo?  Viva un México unido, pujante y próspero.

domingo, octubre 26, 2003

¿Calidad de vida en Saltillo?


El Diario de Coahuila, 26 de octubre 2003

Me surge la pregunta de este artículo como efecto de los resultados de la encuesta Índice de Calidad de Vida en Ciudades 2003 que recientemente elaboró el Grupo Reforma, y que aporta importante información para conocer la satisfacción de los habitantes para con sus ciudades.

Aunque las encuestas siempre suelen generar controversias, sobre todo provenientes de aquellos a los que no les resultaron benéfico sus resultados, éstas cuando son seriamente hechas dan una orientación sobre el sentir o la percepción de los encuestados con respecto al tema que se está analizando. De ellas se pueden obtener datos  que ayude a los gobiernos a tomar decisiones y a los ciudadanos a planear mejor su futuro.

Pero vayamos a los resultados. De 35 ciudades evaluadas Torreón (6.81) es la ciudad coahuilense que mejor resultado obtuvo respecto a la calidad de vida que ofrece al ubicarse en el lugar 24, según los mismos torreonenses. Le sigue Saltillo (6.61) en el lugar 28 y Monclova (6.57) en el lugar 30. Las tres por abajo del promedio general (6.93), lo que hace que Coahuila, hoy por hoy y según esta encuesta, tenga las ciudades con una de las más bajas percepciones de calidad de vida.

En este rubro las tres ciudades mejor evaluadas resultaron ser Colima (8.01), Aguascalientes (7.81) y Mérida (7.69), estas dos últimas permanecen entre los tres primeros lugares con respecto a la encuesta del 2001. La sorpresa fue la caída de Mexicali hasta el octavo lugar. El lado contrario, es decir los tres últimos lugares, lo representa la Ciudad de México (5.56), Guadalajara (6.17) y Ciudad Juárez (6.36), con lo que se reafirma que las ciudades grandes o metrópolis no siempre ofrecen la mejor calidad de vida.

Además de este índice de calidad de vida, se analizan otros 17 rubros como oportunidades de vivienda, calidad educativa, calidad de servicios médicos, seguridad, trámites, calidad del aire, infraestructura, abasto de bienes básicos, entretenimiento, transporte, oportunidades de empleo, entre otros. Sobre el empleo Saltillo se ubica en el lugar 32 y Monclova en el 35.

Por otra parte, Saltillo se ubicó por encima del promedio en sólo 3 rubros: esfuerzo del ciudadano por mejorar la calidad de vida en su ciudad, esfuerzo del gobierno local por mejorar la calidad de vida en la ciudad y clima y condiciones atmosféricas. Torreón y Monclova no aparecen en el reporte desagregado. La contraparte fue Colima, quién aparece por arriba del promedio en 15 de los 17 rubros. Le siguen Aguascalientes y La Paz con 9 rubros.

Se dice con frecuencia que el pueblo tiene los gobernantes que merece pero también es preciso decir que cada pueblo tiene la ciudad que merece. No hay que olvidar que son dos los actores (gobierno y pueblo) quienes van construyendo el entorno en los cuales se desarrollan (la ciudad) y que si uno de los dos falla en sus esfuerzos no se llegará demasiado lejos. Dado lo anterior resulta confortante observar en la encuesta que al menos en Saltillo tanto los habitantes como el gobierno están haciendo esfuerzos por mejorar la calidad de vida en la ciudad.

Pero saltillenses, no cantemos todavía victoria, que si nos ponemos exigentes hay de esfuerzos a esfuerzos. No basta con que el gobierno diga “le estoy echando ganas o estoy haciendo mi máximo esfuerzo” así como tampoco basta con que usted mi estimado ciudadano diga “es que voy a votar siempre que hay elecciones”.

Hoy en día es fundamental que el gobierno haga un esfuerzo eficiente (servicios de calidad y uso óptimo de los recursos públicos), medible (a través de indicadores públicos), comparable (con otras ciudades), incluyente (sume voluntades de todos los sectores) y consensuado (con las otras fuerzas políticas). Ya no se vale hacer un esfuerzo de “tiro escopeta” donde los balines salen disparados para todas partes y lo que es peor apuntando a la nada. Son necesario esfuerzos de “tiro pistola”, donde la bala vaya claramente a un objetivo dado que el que dispara lo ha definido de una manera clara.

Complementariamente, los ciudadanos debemos participar cumpliendo las obligaciones  que marcan las leyes (pagar impuestos, respetar el medio ambiente, manejar debidamente, educar a los hijos, etc) y ejerciendo los derechos (votar, petición, organizarse, etc).

Así como el país requiere de una reforma y de la toma de decisiones importantes para que haya viabilidad nacional, Saltillo requiere de su propia reforma y de la toma de decisiones importantes para que el lugar 28 en el que se encuentra la ciudad dentro de esta encuesta pase a ser historia. Asuntos como la construcción  de la planta tratadora de aguas residuales, reforma al transporte público, construcción de vialidades, aseguramiento en el abastecimiento de agua potable, planeación institucionalizada, Cabildo eficiente y rendidor de cuentas, referéndum e iniciativa popular, diseño de indicadores, entre otros, son necesario solventarlos. Ya basta de darle vueltas y de retrasar sus soluciones mediante acciones superficiales y corto-placistas.

Quizás usted sé este preguntado ¿Y a mí en que demonios me perjudica o me beneficia el que Saltillo se encuentre en el lugar 28 si yo en mi entorno me encuentro satisfecho? Pues perjudica y tiene sus consecuencias. Este lugar en la tabla hace que la ciudad pierda posibilidades de atraer mayores inversiones que generen empleo y dinamismo económico. Hace que la ciudad en su conjunto tenga un menor valor (es como si al lado de su casa hubiera un basurero o no hubiera calles ni electricidad, lo que hace que ésta valga menos) y lo que es peor, genera entre un sector de los habitantes un ambiente de conformismo inconsciente y desánimo psicológico por habitar en una ciudad con baja calidad de vida.

Que bien le haría a México que herramientas como esta encuesta fuera de conocimiento masivo de todos los habitantes (incluyendo a todos los gobiernos municipales). En otros países, las encuestas se utilizan para diseñar, o en su caso modificar, las políticas públicas locales, lo que genera un auténtico y sano ambiente de competencia por salir lo mejor posible calificados. Y lo que es mejor, hay estímulos y recompensas para quienes hacen un verdadero esfuerzo “tiro de bala”.

En los saltillenses y sus autoridades está la respuesta.

sábado, octubre 18, 2003

Coahuila y nuevos intentos reformadores


El Diario de Coahuila, 18 de octubre 2003

Como en cualquier sociedad, las resistencias a los cambios siempre se hacen presentes y más cuando estos van directamente a la modificación metodológica de los repartos en los espacios de poder. Afirmo lo anterior porque durante la época de la última reforma municipal en Coahuila (finales 2000, inicios 2001), la posibilidad de hacer ajustes innovadores al sistema electoral municipal se vio esfumada debido a la oposición de distintos sectores gremiales.

Pero iniciemos por el principio. La reforma realizada en diciembre de 1999 al artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, donde se les reconoce a los Ayuntamientos como orden de gobierno y no solo como administradores, obligó a que las Entidades federativas realizaran las adecuaciones correspondientes a sus respectivas constituciones locales. Dado lo anterior, el nuevo gobierno estatal en Coahuila, que entró en funciones el 1º. de diciembre del mismo año, se topo de entrada con esta encomienda.

Para no auto-limitarse a simplemente reconocer  al ayuntamiento Coahuilense como gobierno, el ejecutivo estatal decidió emprender una reforma municipal de mayor profundidad. Para ello, y junto con los poderes Legislativo y Judicial y los Ayuntamientos, se organizaron una serie de foros ciudadanos en cada una de las 5 regiones en que se encuentra dividido el Estado.

En los 5 foros se presentaron 74 ponencias que contenían 118 propuestas, de las cuales 22 hacían alusión directa al sistema electoral municipal que hasta ese momento prevalecía: elección del Ayuntamiento por planillas, donde el partido ganador se llevaba el control total del mismo.

De las 22 propuestas antes mencionadas solo 5, osea el 6.76% del total de ellas, planteaban que la elección de los Regidores fuera por distrito o circunscripción.  El resto se enfocaba en aspectos tales como: a) distribución proporcional de regidurías según  el porcentaje de votos que cada partido hubiera obtenido (como en el sistema electoral municipal de España), b) reelección del Presidente Municipal y de Regidores (como en EUA), c) requisitos más enérgicos para aspirar a un cargo público local y d) que todas las fuerzas políticas tuvieran solo un Regidor en el Ayuntamiento (propuesta que atenta directamente contra la democracia).

De acuerdo con una charla que sostuve con una muy respetable fuente del Gobierno Estatal, una de las intenciones del Ejecutivo era lograr que los Regidores fueran electos por distritos municipales para consolidar la auténtica representatividad ciudadana y la capacidad institucional de los Ayuntamientos. Sin duda alguna, una pretensión que de haberse convertido en realidad hubiera marcado un hito en la historia reciente municipal del país. A diferencia de Baja California, que por las mismas fechas también estuvo a un paso de lograr la citada reforma electoral de no haber sido por un mal movimiento que los Diputados locales realizaron, al pretender introducir ajustes no consensuados en materia de alcoholes y transporte, en Coahuila las resistencias se encontraron en diversos sectores o gremios, principalmente del PRI, quienes al ver “amenazados” sus espacios de representación en los Ayuntamientos, impidieron la citada reforma.

Para comprender un poco más el origen de tales resistencias, señalaré que cuando un pre-candidato obtiene por el método del partido respectivo la candidatura oficial, los distintos grupos internos comienzan a reclamar los espacios de regidurías, reclamo que se acentúa si el candidato tiene amplias posibilidades de salir avante. De todos es sabido que, para el caso del PRI, la CNC, CTM, CROC, SNTE, CNOP, entre otros, exigen cierto grado de “representatividad” en la conformación de la planilla. Si a lo anterior le agregamos los deseos del candidato por colocar a sus cuadros, tenemos que la rebatinga es todavía más intensa.

Para el caso del PAN, que carece de sectores gremiales, la cosa es más llana pero no por ello menos complicada. Los bandos, al menos en Coahuila, se reducen solo a dos: los “rosendistas” y los “garciavillistas”, por lo que la disputa se vuelve en algunas ocasiones más personalizada y por lo tanto más encarnizada. En el caso del PRD están las famosas tribus:” amalios”, “chuchos” y “roblistas”. El resto de los partidos hasta ofrecen las candidaturas con tal de cumplir con los requisitos que marca la ley electoral, so pena de perder el registro.

Para configurar un sistema electoral por distritos municipales no es sencillo. Hay aspectos logísticos, operativos, obviamente legales, administrativos y financieros que son necesarios considerar. Pero el beneficio que se obtiene es mucho mayor que los costos: Ayuntamiento fuerte, Regidores con auténtica representatividad y fuerza moral, fortalecimiento institucional, confianza organizacional, generación y desarrollo de líderes locales, entre muchas otras bondades.

Las resistencias entonces tienen su razón de ser. Y es que no es lo mismo “navegar” o “subirse al tren” de la figura de un buen candidato a Presidente Municipal que tiene amplias posibilidades de obtener el triunfo, a que cada uno de los regidores registrados de manera individual y por distrito, realicen por sí solos campañas para obtener el voto ciudadano.

No, no es lo mismo, y más cuando hoy en día convencer al electorado se requiere de carisma, inteligencia, buenas propuestas, imagen, buen discurso, capacidad de atraer voluntades (por la buena), currículo sólido, etcétera, características que no tienen muchos de los actuales regidores en funciones, trátese del partido que sea.

Regresando a la charla que tuve con la persona antes citada, ésta me aseguró que los malogrados intentos serán nuevamente relanzados con la finalidad de ahora sí alcanzar dicha reforma electoral para antes de que termine la actual administración estatal. Aunque pudiera haber discrepancias en otros tópicos, desde aquí le digo que cuenta con un aliado para impulsar este, para mi, importantísimo y fundamental cambio. Mis mejores deseos.

viernes, octubre 10, 2003

¿Transparencia en Coahuila?


Localeando, El Diario de Coahuila, 10 de octubre 2003

De ninguna manera queda garantizada al 100% la transparencia en las instituciones públicas en Coahuila a raíz de la reciente aprobación de la Ley de Acceso a la Información Pública. Y no es que sea aguafiestas, simplemente hay que ver experiencias internacionales (y muy pronto las nacionales) para afirmar lo anterior. Hay que mantener presentes que una rendición de cuentas sin transparencia (es decir que existan simulaciones) o un derecho civil por la transparencia que no es ejercido por el mismo ciudadano puede regresarnos al punto de partida; la opacidad histórica gubernamental en México.

Aún en los países que cuentan ya con este tipo de leyes desde hace décadas, la transparencia sigue enfrentando obstáculos legales y éticos. Jaques Chirac, actual Presidente de Francia, ha sido y sigue siendo acusado por sus opositores de haber realizado manejos turbios cuando fungió como Alcalde de Paris. El asunto aún sigue en disputa. Estados Unidos, Canadá, Alemania (con los escándalos de Helmut Kohl), entre otros, enfrentan de vez en cuando escándalos de corrupción, lo que nos lleva a comprobar que una Ley de Transparencia por sí sola no es un acicate directo para los funcionarios gubernamentales.

Las complejidades presentes en los túneles operacionales de los gobiernos son tan grandes que siempre habrá pasadizos secretos para llevar a cabo acciones ilícitas. ¿Entonces para que una Ley de Transparencia? Sin duda que esta nueva disposición legal es de vital importancia para generar y garantizar jurídicamente hasta cierto nivel una mayor apertura gubernamental, pero es solo el punto de partida, y nunca la meta final. En otras palabras, el reto apenas comienza.

Romper las inercias de cerrazón de los funcionarios y empleados públicos no es fácil. Por más voluntad que exista en los mandos superiores, esto no significa que automáticamente se traduzca en una voluntad generalizada para el resto de los empleados. ¿En cuántas ocasiones no hemos escuchado de Presidentes, Gobernadores y Alcaldes decir que ahora sí habrá total transparencia y la corrupción tenderá a disminuir cuando todo sigue igual? Muchísimas veces, entonces ¿Con una Ley de Transparencia queda todo garantizado? No y los ejemplos ya fueron dados. Así pues la capacitación y sensibilización a empleados y funcionarios sobre la importancia de la transparencia para el gobierno y la sociedad, la impartición de cursos de ética y la predicación con el ejemplo son elementos a poner en marcha de manera inmediata.

Por otra parte, el nombramiento de los Consejeros del Instituto Coahuilense de Acceso a la Información es el siguiente reto para el Congreso. Seleccionar a personas con probada honestidad, 100% apartidistas y libres de compromisos oscuros, será una cuestión que desafortunadamente quedará a interpretaciones y discrecionalidades de las distintas fracciones parlamentarias (ya me estoy imaginando esos debates por imponer a tal o cual personaje como consejero). Lo destacable en el proceso de nombramientos será que la selección de los Consejeros provendrá de una convocatoria pública donde cualquier coahuilense que cumpla con los requisitos establecidos podrá alzar la mano y decir “yo quiero”. Este es un buen punto de partida, habrá que mantener el mismo tono.

El siguiente reto es otorgarle, al Instituto antes mencionado, verdaderas atribuciones para que castigue con fuerza y de manera ejemplar a aquellos funcionarios y empleados gubernamentales (trátese de quién se trate) que vayan en contra del espíritu de la nueva ley, es decir sancionar enérgicamente aquellos que bloqueen y/o manipulen información pública (aunque ya existe la nueva ley de Archivos Públicos). Estas atribuciones hacen que los organismos europeos y estadounidenses en la materia sean realmente temidos y respetados por todos, amén de que poseen una gran confianza debido a sus resoluciones.

Otro reto será que el ciudadano ejerza este nuevo derecho que recién adquirió. De nada servirá que se tenga acceso a la información pública cuando ésta no se utiliza para la toma de decisiones ciudadanas. Si los empleados y funcionarios públicos perciben que a la sociedad no le interesa mucho este derecho, entonces será una invitación para que se cometan actos indebidos. Con la información que genera el gobierno podemos tomar decisiones electorales, mercantiles, familiares,  académicas, educativas, etcétera, amén de que los medios de información pueden realizar una mejor cobertura periodística de investigación y análisis. En este sentido, una campaña de sensibilización a los coahuilenses ayudaría muchísimo a motivar el uso de este derecho.

Existen otros retos, pero sin duda se ha dado un gran paso con la aprobación de estas tres leyes relacionadas con la información pública. La Ley de Archivos Públicos, es hasta donde tengo conocimiento, la única en su tipo, por lo tanto Coahuila sigue abriendo brecha con reformas innovadoras (como la de ampliación del período de gobierno municipal a cuatro años) en el espectro legal nacional.

Se requiere continuar con el esfuerzo de reforma del Estado en Coahuila que hasta el momento se ha llevado a cabo. La reforma electoral municipal, es desde mi punto de vista, el siguiente paso que se requiere dar para fortalecer la institución municipal mediante la elección de Regidores por distrito. De lograrlo seriamos el primer Estado del país en tener características electorales municipales de este tipo, y sin duda, más Entidades seguirían el ejemplo dadas sus bondades.

Debemos congratularnos todos los Coahuilenses, tanto los que viven en su territorio como los que estamos temporalmente fuera de él, por este gran logro. Enhorabuena.

Pd: Quiero hacer un reconocimiento público a la Doctora que se encuentra a miles de kilómetros de México. Gracias por esos hermosos días de la semana pasada. ¡Ah! y saludos a mis padres que siempre me reprenden porque no les llamo con frecuencia.

martes, octubre 07, 2003

¡Ah qué Chihuahua!


Jaime Villasana Dávila
Diario de Coahuila - 7 de octubre, 2003

Los 67 municipios que conforman Chihuahua hacen que esta entidad federativa posea el mayor número de kilómetros cuadrados en superficie. Fue precursor de la revolución mexicana y dio vida a un sin número de generales y caudillos durante esa época. Ha sido fuente de una rica historia política que sin duda ha enriquecido la vida nacional de México. Y por si fuera poco, su sistema electoral municipal es único, en al menos un aspecto.

Es único, porque a diferencia del resto de las entidades, un miembro de su Ayuntamiento es electo de manera independiente y directa por los ciudadanos. Esta figura no va incluida en la planilla que se presenta por partido, sino que se elige de manera independiente. Me refiero a la figura del Síndico.

Lo anterior está sustentado en el artículo 78 punto 6 de la Ley Electoral del Estado de Chihuahua, que a la postre señala que para la elección de Síndicos se observará el siguiente procedimiento: a) Los partidos políticos postularán a un candidato a Síndico, con su respectivo suplente, por cada municipio de la entidad, los cuáles deberán registrarse ante el Instituto Estatal Electoral. b) Deberán llevar sus campañas diferenciadas de los demás candidatos a integrar el Ayuntamiento. c) La elección del Síndico se hará en boleta diferente de la de los demás miembros del Ayuntamiento. d) El Síndico estará sujeto a los mismos requisitos de elegibilidad que esta ley establece para los integrantes del Ayuntamiento.

Esta particular característica electoral trae como resultado que actualmente en la capital chihuahuense el Presidente Municipal sea emanado del PRI y el Síndico del PAN. Caso contrario sucede en Ciudad Juárez donde el primero es emanado del PAN y el segundo es emanado del PRI. Se da el caso también en otros municipios del Estado de que ambas figuras sean emanados del mismo partido. Pero lo interesante y lo importante aquí es que el equilibrio de poderes esta en manos del ciudadano. Cosa que no sucede en el resto de los Estados del país.

A mi punto de ver, en la reforma electoral del 2001 en Coahuila si bien se avanzó en lo referente a ampliar el período de gobierno municipal a cuatro años (característica que ahora lo diferencia del resto de las leyes electorales) falto dar este importante paso democratizador que se traduce en una auténtica representatividad ciudadana, no partidaria o partidista como hoy acontece. Lo mismo sucedió con la reforma electoral de Zacatecas del presente año, donde se le da oportunidad a los zacatecanos radicados en el extranjero contender por puestos de elección popular (excepto para gobernador), característica que ahora únicamente se presenta en dicha ley electoral estatal.

Abriendo un paréntesis para redondear lo relativo a la elección directa de los miembros del Ayuntamiento, estoy plenamente inclinado a la idea de que es necesario avanzar hacia un sistema electoral municipal donde cada Regidor se gane con el sudor de su frente el voto del ciudadano (como hoy sucede en Chihuahua con el Síndico) y no vaya “colgado” de la figura del candidato a Presidente Municipal. Esta idea no es nueva, tiene ya sus promotores en muchos municipalistas y en algunos Alcaldes y Ex -Alcaldes, como lo fue Zeferino Torreblanca, Ex –munícipe de Acapulco y que ahora es Diputado Federal, que están convencidos de que para fortalecer institucionalmente la vida de los municipios es necesario dar salida a este tipo de reformas.

Pero regresando a Chihuahua (en otro artículo ahondaré sobre las ventajas de lo que señalo en el párrafo anterior) les diré que a principios de este año se celebraron diversos foros a lo largo del Estado en donde la finalidad era la de nutrir a la venidera reforma electoral. En estos se plantearon muchas y muy diversas propuestas de reforma electoral municipal.

La semana pasada estuve en dicho Estado y grande fue mi sorpresa de que esta singular, especial y fundamental forma de elegir al Síndico de manera directa e independiente, estuvo en peligro de desaparecer debido a una iniciativa del Gobernador Patricio Martínez que proponía que el Síndico fuera agregado a la planilla, tal y como sucede en Coahuila y en los otros 29 Estados. Afortunadamente esta iniciativa no pasó ya que varios organismos ciudadanos, otros tantos de la iniciativa privada (como la COPARMEX) y  algunos consejeros electorales (como Alejandro de la Rocha) lograron alzar la voz y dar marcha atrás a dicho intento de modificación.

De haber prosperado esta  iniciativa hubiera sido un retroceso electoral de grandísimas proporciones, que hubiera regresado al Ayuntamiento (me refiero al Ayuntamiento como figura institucional) al esclavismo partidista, donde son los grupos internos de los partidos políticos los que están representados en el Ayuntamiento, y no la voluntad explícita y desmembrada de los ciudadanos. De entrada, la transparencia y la rendición de cuentas en los Ayuntamientos Chihuahuenses hubieran sufrido un golpe bajo, amén de que el menguado y poco equilibrio de poder recibiera su última estocada.

¡ Ah Chihuahua ! y pensar que estos estimados vecinos iban a retroceder  políticamente como los franceses. Que siendo tan adelantados en ciertos rubros de la cultura político-electoral, iban a dar un paso atrás, como cuando Le Pen, ese candidato de la ultraderecha francesa, derrotó a Jospin para competir en la segunda vuelta contra el conservador Chirac (hoy presidente reelecto francés).

¿Podrá la presente administración estatal Coahuilense volver a brillar con una nueva iniciativa de reforma electoral municipal que conlleve, ya no digamos a la elección directa de cada uno de los Regidores, sino al menos a elegir al Síndico de manera independiente?

domingo, octubre 05, 2003

El municipio y la reforma del Estado


El Diario de Coahuila, 5 de octubre 2003

En los últimos tres años hemos observado con frecuencia en los medios de comunicación declaraciones de políticos y otros actores sociales sobre la necesidad de darle una nueva dimensión al Estado mexicano. La dinámica de interrelación actual que se presenta tanto entre órdenes de gobierno como al interior de ellos (de poder a poder), hace que sus potencialidades se vean mermadas operativa, administrativa y jurídicamente.

Si a este obstáculo le sumamos el alto (yo diría excesivo) nivel de política que prevalece en la toma de decisiones y la voluntad confusa que existe entre los partidos por avanzar en este sentido, tenemos entonces que el país es como un carruaje atorado en un lodazal: se avanza pero con mucho esfuerzo y a grandes costos.

Los estudiosos de la materia han dedicado horas de trabajo y litros de tinta para diseñar el nuevo mapa facultativo de los tres órdenes de gobierno, pero me parece que en lo que respecta al municipio, los ajustes siguen quedándose cortos. Y no me refiero a la clara definición de facultades y competencias ya que considero que en este rubro se avanza innovadoramente (esperemos que los políticos hagan lo propio cuando su turno inicie), me refiero a la conformación de la estructura institucional municipal que ejecutará dichas facultades y competencias.

Como lo he mencionado en anteriores artículos, hoy en día el gobierno federal y estatal tienen un pasable equilibrio de poderes (más el primero que el segundo, pero al menos éste posee los métodos adecuados para que se dé al mismo nivel que en el federal), cosa que no sucede en el orden del gobierno municipal, ya que el Presidente Municipal cuenta con mayoría absoluta de facto en el Ayuntamiento.

Dado lo anterior, ¿las nuevas atribuciones, competencias y facultades que se le otorguen al municipio, como consecuencia de la reforma del Estado, serán aprovechadas a su máximo bajo la conformación mayoritaria, no por decreto popular, del Ayuntamiento por un partido? ¿Existirá bajo este sistema electoral municipal la suficiente armonía y madurez institucional para que el municipio camine con pasos firmes por el siglo XXI bajo las nuevas reglas de juego?

Por otra parte, ¿qué pasará con los supuestos mayores ingresos que tendrán los municipios como resultado de una deseable exitosa Convención Nacional Hacendaria? ¿Podrán los Regidores del partido mayoritario exigirle una verdadera rendición de cuentas y una actuación transparente al Presidente Municipal de su MISMO partido? ¿Podrá la minoría en el Ayuntamiento, bajo el actual sistema electoral, apuntalar con suficiente fuerza sus válidos puntos de vista sobre el desarrollo que requiere el municipio?

La Secretaría de Gobernación recién elaboró un diagnóstico para negociar con los gobernadores la Reforma del Estado y dentro de este ejercicio se identificaron las fortalezas y debilidades en las autoridades locales. Por el lado de las fortalezas tenemos: avances significativos en la reforma al artículo 115 constitucional, consolidación del municipio como gobierno, consolidación de la facultad reglamentaria, ampliación de las facultades coincidentes en lo relativo a la planeación del desarrollo urbano, creación de la Conferencia Nacional del Municipio Mexicano (CONAMM), fortalecimiento de los ingresos municipales a raíz de la creación del Ramo 33, entre otros.

Entre las debilidades están: la falta de continuidad de funcionarios y personal operativo municipales, y de las políticas derivadas de los cambios de gobierno, contrastantes condiciones entre los municipios para asumir la mayoría de las competencias que les otorga la Constitución, facultades legales limitadas de los municipios para determinar sus ingresos propios, bajo nivel de recaudación del impuesto predial, entre otros.

Desmenuzando las debilidades de este diagnóstico pude comprobar que el sistema electoral municipal no entra en el pool de aspectos a analizar en la Reforma del Estado. Y lo que es peor, tampoco aparece dentro de los pliegos de propuesta de la CONAGO y mucho menos de la CONAMM. Ambos solicitan, en lo esencial, facultades que se traducirán en mayores recursos pero no van más allá debido a que sus peticiones parten de los respectivos ejecutivos (que sólo duran unos años en sus cargos), ignorando  las opiniones de los expertos municipalistas y de ciertos sectores sociales (que son ciudadanos de por vida).

En otras palabras, tenemos que para los tres órdenes de gobierno este aspecto no es de importancia aún y cuando la deficiencia del municipio mexicano se debe en una buena medida a la falta de un fortalecimiento institucional, no sólo en lo económico como muchos creen que lo es todo, sino también en su conformación y elección. Para decirlo de otra manera: no les importa que, a nivel municipal, NO haya un equilibrio de poderes en el Ayuntamiento, cuando durante años, sino es que décadas, los mismos actores reclamaban un equilibrio de poderes en los órdenes federal y estatal. ¿No es ésta una verdadera incongruencia? ¿Por qué ante tanta evidencia hay oídos que se niegan a escuchar los perjuicios de esta desventaja institucional? ¿Por qué esta reforma electoral municipal no es considerada por las legislaciones estatales para al menos ser estudiada?

La reforma del Estado es un movimiento que no puede retrasarse por más tiempo. Lamentablemente, entre las propuestas a discutirse para lograr un nuevo rediseño estadual no se contempla la cimentación de un equilibrio de poderes en los Ayuntamientos mexicanos. Los efectos de lo anterior son por todos conocidos: nula rendición de cuentas de los Regidores, mayoriteo en las Sesiones de Cabildo en la toma de decisiones, presidencialismo sin límites, centralismo decisorio en la figura del Presidente Municipal, simulación en la generación de políticas públicas locales, Regidores fieles a los partidos y no al ciudadano y muchos más. ¿Hasta cuándo durará esta incongruencia política? ¿Habrá una luz en este sentido?

domingo, septiembre 21, 2003

Morelia de mis recuerdos


Localeando, El Diario de Coahuila, 21 de septiembre 2003

Hacia aproximadamente 17 años que no visitaba Morelia. La última vez que contemple a su hermosa Catedral estaba en quinto o sexto grado de primaria y el motivo de ese viaje fue de estudios, al que acudí con mis compañeros del inolvidable Colegio México, que por cierto, con algunos de ellos todavía comparto una profunda amistad.

Cuando mi jefe me comunico que este pasado viernes tenía que acudir a esa ciudad a dar un curso a ciertas autoridades locales de Michoacán, inmediatamente me brillaron los ojitos (como se dice por ahí), o mejor dicho, la maquinita generadora de recuerdos se emocionó tanto que comenzó a trabajar a marchas forzadas, con la finalidad de revivir esa experiencia.

Michoacán es un estado con alrededor de un millón y medio de habitantes (cuando yo lo visité por última vez tenía aproximadamente un millón, es decir su población ha aumentado en 50 por ciento en tan solo 17 años), esta conformado por trece municipios y actualmente algunas de sus regiones (como su capital) enfrentan los problemas de las inundaciones debido a las lluvias que han azotado a la región centro del país.

Siempre que visito una ciudad por el motivo que sea, una de las primeras preguntas que hago al chofer del taxi tiene que ver con la situación  general de la ciudad y el trabajo de su gobierno local. Empleo, seguridad, alumbrado, baches, Alcalde, entre otros tópicos, son los que cuestiono. En esta ocasión quede sorprendido porque el chofer mostró una apatía tal que llegue a cuestionarme si en realidad existía algo que le inquietara a este hombre y más porque siendo Morelia una ciudad turística, como que los taxistas son un poco más campechanos y abiertos.

La experiencia que he acumulado me dice que de alguna u otra forma un taxista puede ser una buena fuente de información ya que su andar diario por las calles de una ciudad y su duro lidiar con automovilistas, calles, policías, tránsito, chóferes de camiones urbanos, inseguridad, pláticas con otros usuarios, manifestaciones, alumbrado y muchas otras situaciones más que los hace ser acumuladores de vivencias de todo tipo. En esta ocasión me tope con un muro.

Afortunadamente conforme íbamos acercándonos al centro histórico, mis ansias cuestionadoras iban siendo derrotadas por las maravillas que mis ojos estaban viendo. Ahí estaba la imponente Catedral, la plaza principal, los portales y todos esos edificios coloniales que la hacen ser una ciudad patrimonio cultural de la humanidad. Por más que hice el intento, no pude recordar mucho de mi añejo viaje realizado 17 años atrás, por lo que mi impresión fue la de un primerizo visitante.

Dado que llegue al mediodía me impresionó ver la gran cantidad de casas de cambio que estaban operando con gente, en algunas de ellas, haciendo filas. Casi de inmediato relacione que se debe a que Michoacán es uno de los principales estados generadores de emigrantes hacia los Estados Unidos, por lo que si bien Zacatecas es el campeón en la materia Michoacán no se queda tan atrás.

Mientras lo anterior lo analizaba y además hacia ciertas comparaciones, mis recuerdos pedían a gritos ser tomados en cuenta. Ellos querían salir de su baúl para ser protagonistas del momento. Sin embargo, la situación los volvió a encerrar hasta un mejor tiempo. El trabajo también me reclamaba su atención por lo que  la llegada al hotel le ayudo a regresarme a la realidad. Como el tiempo para ese entonces ya apremiaba mi registro fue veloz para poder alcanzar a comer algo antes de partir al compromiso laboral.

Una deliciosa hamburguesa de Burger King (¿en una ciudad tan mexicana? Que ironía) destrozó mi hambre y me dejó listo para mi siguiente faena profesional. De nueva cuenta otro taxi, pero ahora sí el hombre era el típico taxista: respondía hasta por los codos cuando le preguntaba cualquier cosa. Para ese entonces mis recuerdos infantiles habían perdido esa batalla por salir, pero no la guerra. Su revancha se estaba fraguando.

La tarde fue muriendo y al mismo tiempo mi presentación transcurrió y al cabo de tres horas había cumplido ya con mi deber. Por cierto, el curso-taller en el que participe es de Certificación de Funcionarios Hacendarios Municipales.  Una excelente iniciativa de diversas instituciones (encabezadas por el INDETEC, Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas) que pretende especializar y desarrollar el conocimiento de dichos funcionarios para un mejor manejo de los dineros públicos y para en el largo plazo, formar una especie de inventario de funcionarios públicos locales que puedan ser capaces de trabajar en cualquier municipio del país, como sucede en cualquier otra profesión.

Terminé algo agotado y hambriento nuevamente, por lo que antes de llegar al hotel hice una escala alimenticia. Después de eso dormí como un lirón. A la mañana siguiente y después de almorzar en el Sanborns (me encantan los huevos rancheros de esta cadena de restaurantes) decidí acudir a la Catedral porque mucha gente me recomendó visitarla (a pesar de que yo había estado ahí muchos años atrás).

El caso es que cuando entré en ella los recuerdos de aquel viaje de estudios resurgieron como ave fénix. Ahí se encontraban las figuras de mis ex -compañeros de escuela; formados en fila india para poder llegar en orden al altar. Uno que otro haciendo bromas y un maestro (o padre, no recuerdo bien) que pretendía dirimirlas sin éxito. Me quede por unos minutos contemplando la majestuosidad de una obra que fue iniciada en 1680 y al mismo tiempo reviviendo todos esos gratos momentos que pase en dicho viaje de estudios.

Llegue a la conclusión que momentos como este ayudan a repasar el camino que se ha transitado a lo largo de nuestro existir y de paso hacer un alto en el camino. Al final de todo recordé esa bella y añeja canción de Julio Iglesias titulada “Vivencias” y que al final dice; “...se va el amor, se va la edad, el tiempo aquel no vuelve más”.

miércoles, septiembre 10, 2003

Relato de una reunión con futuro


Localeando, El Diario de Coahuila, 10 de septiembre 2003

Bajo una estupenda organización del recién creado Instituto Municipal de Planeación-Querétaro (IMPLAN-Querétaro), la semana pasada se llevó a cabo en esa ciudad el “Primer Encuentro Nacional de Institutos de Planeación”. Este, diría yo, histórico evento, es el primer paso que se da para poner sobre la mesa de las políticas públicas el tema de la auténtica planeación. No la planeación, si es que se le pudiera llamar así, ficticia y manipulada que acontecía (y desdichadamente sigue aconteciendo) en muchos gobiernos de los tres ordenes.

De nueva cuenta el municipio es el impulsor de una iniciativa que, sin duda, había tardado en aparecer en los escenarios de la administración pública. La idea de aglutinar en una asociación a los escasos institutos de planeación municipal que existen en el país (digo escasos porque si apenas sobrepasan los diez) se debe al IMPLAN-Querétaro, quienes con su visión y su afán por conocer y difundir las experiencias en la materia, lograron reunir a todos los protagonistas en la materia.

En el evento, que se antojaba fuera convocado por el IMIP de Ciudad Juárez o por el IMPLAN de León, dada la madurez con la que ambas gozan en la materia, se dieron cita estos institutos, así como los de Nuevo Laredo, Zamora, Morelia, Matamoros, Querétaro, Pachuca, Tijuana, Veracruz-Boca del Río (que por cierto es el único con carácter metropolitano, algo que se acomoda para Saltillo-Ramos Arizpe-Arteaga), Hermosillo y Aguascalientes.

También se dieron cita organizaciones civiles que pugnan por la creación de instituciones como éstas. Tal fue el caso de “Cajeme 2020” (Cajeme es el municipio donde esta asentado Ciudad Obregón, Sonora) y “Transformando Campeche”, quienes laboran en Ciudad del Carmen. Hubo también representantes de Torreón y de Naucalpan.

La primera actividad del encuentro consistió en que cada uno de los IMPLANES así como demás grupos promotores, presentaran de manera breve (en total fueron trece presentaciones) una pequeña reseña sobre los principales hechos que se sucedieron durante la vida que llevan de existencia.

El denominador común en todos ellos fue el de que para lograr un instituto de esta naturaleza no es fácil. Los obstáculos enfrentados son numerosos pero destacan los siguientes: resistencia de los Regidores debido al temor de perdida de espacios de poder y de toma de decisiones, incomprensión del tema, escasez de recursos económicos, politización del tema, incursión excesiva del gobierno estatal, inflexibilidad en las visiones de los distintos sectores y desinterés en crear un instituto de estas características, a pesar de sus bondades.

Si bien es cierto que la creación de una figura institucional como ésta no aplica para todos los municipios del país, ni tampoco es la “varita mágica” a todos los problemas locales, también es cierto que la planeación es imprescindible para saber hacia dónde se dirigen nuestras comunidades. Hoy en día no conocemos los escenarios futuros de nuestras ciudades, algunas de las cuales van rumbo a un horizonte prácticamente negro. Si planeamos nuestra vida y nuestro quehacer diario, ¿por qué no habremos de planear de manera integral e institucional el destino de nuestra comunidad, que al final es nuestra casa grande? ¿Por qué tropezar siempre con la misma piedra cada tres años?

Lo siguiente en la reunión consistió en hacer un análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) de los IMPLANES. Esta actividad reunió en un solo documento un rico conglomerado de factores que ilustran el contexto  actual de un IMPLAN como concepto y como un ente tangible que está presente. La información generada  es el resultado de múltiple sabiduría ahí congregada y de constantes esfuerzos por lograr un futuro más efectivo.

La última actividad del primer día de trabajos consistió en una mesa redonda con el lema de “Las instituciones de planeación como facilitadoras de proyectos de desarrollo municipal”. Este tema fue desmenuzado en esencia en los siguientes rubros, todos relacionados con los IMPLANES: personalidad jurídica ideal de los institutos de planeación, vinculación con el Ramo 33, relación con los proyectos de corto plazo y caminos para el establecimiento de IMPLANES metropolitanos.

Los rubros antes señalados tienen su razón de ser, y es que éstos fueron, en su momento, algunos de los principales cuestionamientos que hicieron los obstaculizadores de esta idea en sus respectivos lugares de origen.

Al día siguiente, y continuando con la misma tónica de arduo trabajo, se presentó un emisario de la Federación de Agencias de Urbanidad de Francia, cuyo tema fue sobre el origen y funcionamiento de estas agencias en aquel país, que es lago similar a lo que hacen los IMPLANES en México, pero bajo distinto orden jurídico y organizacional. Teniendo en cuenta la cantidad enorme de municipios en Francia (más de 35 mil) parecería que la situación se complica más, pero cuando hay orden y sobre todo una visión muy bien definida, los obstáculos por mayores que éstos sean, son superables.

Finalmente, y arribando al objetivo principal de este encuentro de instituciones de planeación municipal, y una vez que se realizó un análisis general, se abordaron los temas relacionados a la creación de la Asociación Mexicana  de Instituciones de Planeación Municipal, A.C. (nombre tentativo); financiamiento de la asociación, organización jurídica, mesa directiva, alianzas estratégicas, nuevos socios y adherentes, entre otros.

Por lo pronto, la presidencia informal recayó en el IMPLAN-Querétaro, mientras se avanza en la conformación formal de esta asociación y lo más importante de todo es que el primer paso ya esta dado; conjuntar los esfuerzos y hacer sinergias para impulsar la planeación estratégica desde los municipios con un sentido institucional y alejado lo más posible de intereses económicos y políticos.

Los frutos están por venir, ojalá que cada día sean más los municipios, que bajo sus propias modalidades, pero sin perder el espíritu central, se sumen a esta maravillosa iniciativa. La planeación es necesaria ya.

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