miércoles, julio 30, 2003

Metropolitanos


Localeando, El Diario de Coahuila, 20 de julio 2003

Las resistencias de asociacionismo entre originarios de localidades están presentes por naturaleza en el ser humano. La jactancia de pertenecer a cierta comunidad en especial (que es nuestra identidad) se acrecienta cuando nos encontramos fuera de ella y se acrecienta aún más cuando nos encontramos en nuestra burbuja comunidad y tratamos asuntos de otras comunidades o regiones.

Sin embargo esa “jactancia” generada por la identidad misma algunas veces nos impide ver más allá de un horizonte común, mismo que tarde o temprano tendrá que expandirse debido al crecimiento de las comunidades y a que ello implica el adoptar gradualmente las visiones
y preocupaciones de otros entramados sociales.

El asociacionismo entre diferentes pueblos comienza a ser el pan de cada día en esta era de
la globalidad, es más, éstas se han dado desde que el hombre mismo se convirtió en un homo sapiens, como cuando integrantes de varias tribus agrupaban fuerzas para cazar animales de gran envergadura. También es preciso reconocer que el asociacionismo (integracionismo, aliancismo, metropolitanismo) sin objetivos claramente identificados genera más problemas que los que se pretendían resolver y además reconocer que todo asociacionismo requiere el sacrificar algo. Es cuestión entonces de buscar equilibrios, como en todo.

Los municipios de México no están ajenos al fenómeno del asociacionismo o del metropolitanismo y en muchas experiencias internacionales el éxito ha tenido mayor frecuencia que cuando un municipio por sí solo pretende resolver un grave problema o enfrentar un gran reto.

Uno de los principales obstáculos para que se de el asociacionismo municipal es la resistencia de las autoridades en turno, que ante el temor de que su poder e influencia se vea mermado o bien se comparta, menosprecian esta alternativa que cultiva el lema de “la unión hace la fuerza”. Otro obstáculo, aterrizado en este caso a la fusión de municipios, lo podemos ver en los partidos políticos. Cuando se crea un gobierno metropolitano el número de regidurías se ven reducidos y por consecuencia ya no hay más plazas donde colocar a sus militantes. ¿Cómo eliminar espacios de poder cuando estos son la recompensa a una labor, desafortunadamente partidista? ¿Se antepone un interés partidista al interés general de unas sociedades que pretenden unirse para enfrentar mejor los retos presentes?

Así pues, esta visión fragmentada del territorio por conveniencia impide que servicios públicos, reordenamientos territoriales, políticas públicas integrales, acciones regionales, entre otros, encuentren la salida más apta para transformarse en alternativas de solución que mejorarán la calidad de vida de los ciudadanos de los municipios fusionados. Tampoco pretendo por supuesto eliminar la posibilidad de creación de nuevos municipios, claro que esto debe suceder pero bajo ciertas condiciones y circunstancias.

Me preocupa este tema del asociacionismo y del metropolitanismo porque en la región sureste del estado de Coahuila hay problemas mayores que tarde o temprano tendrán que atacarse desde una visión metropolitana, y el mejor ejemplo es el del agua potable. El municipio de Saltillo esta agotando rápidamente sus reservas del vital líquido, mientras que por otro lado el municipio de Arteaga, y en menor grado Ramos Arizpe, se encuentra en una posición más favorable. ¿Estará Arteaga dispuesta en un futuro no muy lejano a compartir su agua? ¿A que estará dispuesto Saltillo a realizar o ceder para que Arteaga otorgue agua? ¿Obligará el gobernador en turno a este municipio a ceder agua a Saltillo? ¿Acatarán los habitantes de Arteaga esta disposición? La respuesta quizás podamos conocerla en los próximos años, pero estas no serán las más convenientes sino comenzamos a privilegiar la idea del metropolitanismo.

Hace algunos días leí en un periódico de la localidad una nota referente a la posible puesta en marcha de un plan conurbado para el servicio de taxi. En dicha nota el Alcalde de Arteaga, Santos Carmona, reveló que según pláticas sostenidas entre los Alcaldes de ambas ciudades, los taxis de diferentes gremios sindicales de Arteaga y Saltillo podrían trabajar en ambos municipios.

Sin embargo, Humberto Flores González, titular del área de transporte del municipio de Saltillo señaló que es imposible el plan al que se refirió el Alcalde de Arteaga, ya que con las 5 mil concesiones de taxis que hay en Saltillo es imposible compartir el trabajo con otras ciudades. Con todo respeto esta es una visión limitada, ya que va en contra del metropolitanismo, limita las ventajas de este plan y solo atiende a los intereses de un grupo de concesionarios. Yo me pregunto ¿Se ponderaron las ventajas que un plan de esta naturaleza tiene para la ciudadanía? Estoy seguro que no, ya que a la ciudadanía es al último sector a quién se le pide su opinión. ¿Si existe la disponibilidad entre ambos Alcaldes, porque desechar sin más esta propuesta?

Hoy quizás Arteaga requiere de la apertura del mercado de taxis y a Saltillo quizás no le interesa tocar ese asunto por que generaría algunos problemas nimios, pero no olvidemos que quizás el día de mañana Saltillo necesitará del agua de Arteaga y en ese momento Arteaga nos recordará el fracaso del plan conurbado de taxis, o así como Ramos Arizpe podrá recordarnos otros asuntos, o quizás nosotros les recordaremos a estos municipios algunas otras cuestiones. En fin, estas son actitudes que van en contra de la subsidiariedad en una región tan escasa de recursos naturales cuando las actitudes deben de ser otras.

La esencia del metropolitanismo no solo se encuadra en compartir responsabilidades y obligaciones, se trata de conjugar fuerzas para enfrentar debilidades comunes y complementarias, de tal modo que la supervivencia en una región tenga mejores perspectivas. La región sureste, dada la naturaleza de sus retos, requiere de una visión metropolitana.

jueves, julio 24, 2003

Una propuesta al transporte público


Localeando, El Diario de Coahuila, 24 de julio 2003

Hace poco más de tres años escribí en un periódico de la localidad las acciones que algunas  ciudades han llevado a cabo en materia de transporte público. En aquel entonces señale que en la ciudad de St. Catharines, en Ontario Canadá, opera en plena zona centro una “Estación de Autobuses” (o “Bus Terminal” en inglés).

Dicha estación es moderna y funcional. Ofrece todos los servicios que los usuarios demandan y los espacios que los choferes necesitan para maniobrar sus unidades, además de que en los pisos superiores de esta estación están muchas de las oficinas municipales, inclusive la de transporte público. Es decir, las oficinas estaban ubicadas en el preciso lugar en el cual se necesitan.

Mencione también que a pesar de que ésta estación se localiza en el centro de la ciudad, ésta no generaba un caos vial, y que por el contrario, todo estaba debidamente señalizado y con semáforos. A esta estación de autobuses arriban tanto los autobuses foráneos como los que dan servicio a la ciudad. Sin embargo es justo reconocer que St. Catharines enfrenta hoy en día el problema de muchas ciudades de Norteamérica, el despoblamiento de la zona centro, lo que hace que el flujo de vehículos sea menor que en ciudades como la de Saltillo, que sin embargo y con más que razón obliga a rediseñar el flujo vehicular de una zona por demás saturada de vehículos.

En dicha estación cada ruta de transporte local tiene su propio “cajón” o plataforma de arribo, mismas que allá las identificaban por las letras del abecedario, es decir si tu querías tomar la ruta 2 tenias que abordarla en la plataforma “A”. Había plataformas que recibían a dos rutas como la plataforma “O”
que recibía a las rutas 12 y 15 si mal no recuerdo. Pero no imagine usted que estas rutas se peleaban por el lugar o permanecían por más tiempo del permitido (como sucede en Saltillo). Todos los operadores y de acuerdo a su ruta, sabían a que hora había que arribar a la plataforma y a que hora había que partir, todo bajo un perfecto orden, es más, habían hasta relojes digitales grandes y claramente visibles para que los operadores supieran la hora, como ya lo dije, a la que debían partir.

En total esa estación de autobuses tiene 15 cajones o plataformas, donde cada camión que llegaba a ella solo podía estar de 5 a 8 minutos porque a los diez minutos llegaba otro camión de diferente o igual ruta a levantar pasaje. Otro punto importante es que en cada señal de parada estaba impreso el teléfono (no solo un “camioncito” que indica que es parada oficial) al que los ciudadanos podían hablar para reportar que el camión no había pasado a tiempo o para reportar el mal comportamiento del chofer, cosa que nunca vi en algún operador, al contrario todos eran muy amables y ya conocían a sus usuarios, lo que hacia que la relación operador-usuario fuera agradable y amena. Me preguntaba a mí mismo como todo aquello, que en Saltillo es un gran problema, ellos lo solucionaban dentro de un mismo espacio y sin interferir con el tráfico en las calles y sin molestar a los transeúntes y a los automovilistas.

Si quisiéramos trasladar esa estación de aquella ciudad canadiense a esta Capital, habría que construirla en toda una manzana del centro que tuviera las medidas adecuadas. Imagine una bonita estación de transporte público en el centro de la ciudad que eliminaría los problemas que ya le mencione. A mi se me ocurre que un buen lugar para construirla sería en la manzana que esta rodeada por las calles de Allende, Pérez Treviño, Acuña y Lerdo. ¿A usted cual manzana le parece mejor?.

Entre los muchos beneficios estaría el de eliminar las eternas paradas de los camiones urbanos sobre las calles Aldama (entre Padre Flores y Xicotencatl), Pérez Treviño (entre Allende y Xicotencatl) e Hidalgo (entre Pérez Treviño y Juárez). Desaparecerían los congestionamientos de tráfico vehicular que se hacen en esas calles debido a los camiones urbanos, los comercios afectados por estas paradas también se verían muy beneficiados al destinar esos espacios libres a estacionamientos de clientes potenciales, los ciudadanos tomarían el autobús en un lugar seguro y cómodo. Yo imagino, otra vez, esa estación en Saltillo y pienso en todos los grandes problemas que como ya lo mencione, serían solucionados en el centro de la ciudad. Si en otras ciudades a funcionado, ¿Porque en Saltillo no habría de funcionar?

Por otro lado en el piso superior de esta estación de autobuses se localizaría (como en aquella ciudad canadiense) la oficina municipal del Transporte para “sacarla” de la Presidencia Municipal, a donde los usuarios y concesionarios tienen que trasladarse para realizar sus asuntos correspondientes como dar una queja por un lado o el pago de concesiones por el otro.

Además en dicha estación de camiones urbanos habría también módulos de información (como turística, mapa de rutas –como en St. Catharines- , paradas, horarios de transporte), módulos de quejas para los usuarios, módulos de recaudación y pagos de servicios (agua, luz, teléfono, predial, etc.), e inclusive los concesionarios podrían establecer sus oficinas de atención y hasta un pequeño auditorio de capacitación.

Sin lugar a dudas este “proyecto” sería costoso, no se cuanto, pero es 100% realizable dada la capacidad financiera de la ciudad. Recordemos que a grandes males grandes remedios. Por otra parte con este proyecto seguiríamos rescatando nuestro centro histórico (que empezó con el arreglo de la horrible fachada que por aquel entonces tenía Bancomer y que continúa con la remodelación de la fachada del mercado Juárez) ya que esta nueva estación tendría un diseño ad hoc.

Rescate este escrito porque hoy en día Saltillo sigue enfrentando un grave problema con el transporte público (y con el tráfico en la zona centro) y no me cabe duda que para enfrentar esta situación hay que hacer obras importantes y llevar a cabo buenos programas integrales. Las últimas administraciones municipales han tenido su sello distintivo en cuanto a la realización de obra y a la puesta en marcha de programas que han traído beneficios. Sería excelente para la ciudad, que a un problema al que pocos le han podido hacer mejoras tangibles, encuentre hoy una solución integral. 

jueves, julio 10, 2003

México responde...


Localeando, El Diario de Coahuila, 10 de julio 2003

En un discurso dado por Winston Churchill allá por los años 40´s se pudo apreciar su visión terrenal sobre los sucesos políticos y electorales que acontecían por aquella época en su natal Inglaterra. En aquel entonces, este histórico personaje señalaba que era muy difícil que se ganará una guerra simplemente teniendo en cuenta las encuestas Gallup, midiendo solamente el temperamento ciudadano, y además, palabras más, palabras menos, señalaba también que un gobernante debía tener siempre la oreja pegada al suelo.

Esta analogía cae como anillo al dedo al Presidente Fox, quién a pesar del vendaval que recibió, continúa haciendo ciertas declaraciones que lo único que muestra es que continúa usando una máscara ficticia que su equipo de colaboradores se encargaron de colocarle desde el principio de su administración.

Francisco Ortiz, de la oficina presidencial de imagen, podrá ser un muy buen intelectual de la imagen publicitaria, pero de relaciones y asuntos políticos sabe absolutamente muy poco. Cree que solo basta un alto porcentaje de aprobación para que todo marche de maravilla, y en consecuencia para que las reformas estructurales tengan una salida exitosa. No se da cuenta que los resultados de esa aprobación del presidente están basados prácticamente en la persona per se y no tanto en su actuación, entes que son muy, pero muy diferentes.

Casualmente, desde que la presidencia inicio su campaña de “México pregunta, Fox responde” (mes de febrero o marzo), la tendencia del PAN en las preferencias del electorado se vino a la baja. En lugar de posicionar los logros del Presidente, se posicionó con letras mayúsculas lo que esta administración ha carecido desde que inicio: incapacidad de no provocar y de llevar una buena relación con la oposición. Yo me pregunto ¿acaso esto no lo vio Francisco Ortiz cuando era tan evidente?

Caso contrario Andrés Manuel López Obrador, jefe de gobierno del D.F., quién se mantuvo con bajo perfil en los medios de comunicación, y dejo que la misma inercia de sus actos hablaran por si solos. Lo anterior, aunado a la excelente relación que lleva AMLO con los reporteros que cubren esa fuente, fueron los factores que contribuyeron al éxito del PRD en la capital del país.

No cabe la menor duda de que Fox es una persona buena y bien intencionada, pero no basta solamente con ser una persona carismática y con “echarle ganas”, para sacar a este país adelante. Durante toda su gestión se ha venido cometiendo el mismo error que todas las administraciones gubernamentales emanadas del PAN: querer cambiar al país, estado o municipio, de la noche a la mañana y sin tomar en cuenta y en su justa dimensión el contexto político existente (un PRI todavía con mucha fuerza y haciendo actos no “morales” en campañas electorales).

Por otra parte, no dudo que los secretarios de Estado tengan buenos resultados en sus indicadores internos (porque es justo reconocer que sí se ha avanzado en algunos temas), tal y como lo señala Fox, pero muchas veces es necesario “sacrificar” a alguien para desatorar algún obstáculo que este impidiendo el avance sustancial en algún tema. Este lado oscuro de la política a la larga viene a refrescar y a renovar las relaciones entre los actores. A nadie le gusta tomar una decisión de esta naturaleza, pero quiénes están en esos cargos bien sabían a donde se iban a meter antes de aceptar dicha función.

Fox por su parte debe ya de dejar de cometer errores declaratorios infantiles que hacen que hasta su mismo partido se ponga en situación penosa para tratar de saldar dichas pifias. La declaración de que en su gobierno hubo “cero errores” simplemente confirman que el presidente es un ser muy emotivo y reaccionario ante cualquier trampa periodística. Que le hubiera costado contestar simplemente algo así como “soy humano, que no se les olvide”. Con esta simple declaración hubiera enviado varios mensajes ocultos, entre ellos dar a entender que todo humano comete errores, pero sin decirlo. Los pocos votantes indecisos hasta ese momento tuvieron una razón más para no votar por su partido.

Ahora bien, con los resultados del pasado 6 de julio tampoco es para que el PRI eche las campanas al vuelo ya que el número de votos totales que obtuvo apenas si fueron 9.3 millones, cuando en el 2000 obtuvo 14.2 millones y en 1997 11.3 millones, lo que marca una tendencia claramente a la baja. Si bien es cierto que el PRI arraso en Nuevo León, también es cierto que es probable que al menos pierda Sonora y quizás Campeche, amén de San Luis Potosí.

Por otra parte el PRI solo aumento en alrededor de catorce diputados en la cámara baja, cuando el PRD aumento en 100% su presencia en dicho órgano. Este si es un avance significativo, aunque el PRD perdió ganando ya que en algunos estados del país, como en Coahuila y Campeche, dejó de ser la tercera fuerza electoral, concentrándose su fuerza en alrededor de 7 estados únicamente. Además, Rosario Robles solita se puso la “soga al cuello” al prometer que dejaría su cargo en caso de no llegar el 20% de los votos, cosa que sucedió (17.1%).

Ante lo anterior menuda tarea tiene el consejo político de dicho partido porque, en caso de hacer cumplir la promesa de Robles y de actuar en consecuencia congruentemente, no hay un persona de peso que la sustituya de cara a las elecciones del 2006. Mi pronóstico es que Robles seguirá en su cargo y que el consejo político alguna maniobra hará para saldar dicha desliz.

El futuro político no pinta nada halagüeño, y en el corto plazo el repentino asunto “Sonora” complica los escenarios. Sin embargo estoy casi seguro que al menos dos o tres reformas estructurales saldrán adelante: la energética (siempre y cuando Fox no diga que ya esta amarrado cuando en realidad no es así, cuando en realidad se esta negociando arduamente, recuérdese su declaración en Europa), la de la reelección de diputados y la reforma electoral (aunque esta última no es una reforma de las consideradas “estructurales”, si es una reforma muy importante).

Por lo pronto México respondió a través de los electores y su mensaje es muy claro: “partidos políticos acuerden porque queremos cambios y pronto”. Ojalá tengan la suficiente capacidad para hacer esto porque si no México volverá a responder. Así que ningún partido político puede cantar victoria todavía.

jueves, julio 03, 2003

Campañas de ¿altura?


El Diario de Coahuila, 3 de julio 2003

Terminaron afortunadamente las campañas electorales (si es que podemos llamarles así) y dentro de algunas horas sabremos quiénes fueron los favorecidos por el elector. Quedarán para el análisis y la reflexión muchos acontecimientos, hechos y declaraciones que marcaron a estas fechas. Ojalá y lo que se desprenda de todo ello no se quede una vez más en el tintero.

Según Luis García Abusaíd (Palabra, 30 de junio) seis fueron las enseñanzas que dejó el enfrentamiento entre los candidatos por el IV distrito electoral federal, Oscar Pimentel González y Manuel López Villarreal, pero de todas ellas me quedo con la sexta, la cual cito textual:

Finalmente, la sexta enseñanza marca un hueco preocupante. ¿Dónde está el periodismo investigativo que pudiese haber anticipado los casos del "Maratour" y el de Ainsa, o al menos haber buscado las respuestas de fondo una vez que éstos se filtraron a la opinión pública? ¿Por qué dejar que los actores en conflicto brinden respuestas sesgadas a los mismos, que sólo pretenden lavar o encubrir su desprestigio? ¿Acaso el lector no se merece una mejor opción?”

Decidí seleccionar esta sexta enseñanza no porque las otras cinco no lo merezcan, sino porque en el fondo este es uno de los pilares (medios de comunicación) en los cuales se basa toda democracia moderna. Las otras cinco enseñanzas enmarcan a personajes políticos que tarde o temprano se irán de los escenarios públicos (ciudadanos eran y en ciudadanos se han de convertir) y no tendrán mayor influencia más que a través de los cuadros políticos que logren formar y heredar, hecho que de ninguna manea desestimo, pero que aún así no pasara a mayores.

Sin embargo, el periodismo (la prensa en radio, t.v. y medios impresos) por si solo representa un factor de equilibrio ante los gobernantes en turno y ante quienes aspiran a serlo. El también llamado “cuarto poder”, que ha llegado a tumbar gobiernos, juega sin duda un rol importante por que va construyendo senderos por los cuales la opinión pública va a transitar para tomar decisiones, como lo es en el caso concreto de la época de elecciones.

Thomas Jefferson a principios del siglo XIX declaraba que “la prensa es el mejor instrumento para iluminar la mente del hombre, y mejorarlo como un ser social, moral y racional”. Esta sabia declaración hoy en día tiene un peso enorme ya que una campaña política esta profundamente relacionada con los medios de comunicación y es a través de ellos como mucha gente nos informamos sobre lo que propone o dice tal o cual candidato, pero también nos informamos sobre lo que investigan y van descubriendo durante el ejercicio de su función.

Comparto con Luis su preocupación porque si algo marcó a estas campañas electorales fue el hecho de que los medios de comunicación fueron “re-activos” a lo que acontecía en el ambiente político, publicando estas o aquellas declaraciones y enmarcándolas según su conveniencia. La “pro-actividad” de investigación y análisis político-electoral quedo para otra ocasión, que desafortunadamente no será el mejor momento, debido a que los electores no votan en ese tiempo (desde mi punto de vista los mexicanos olvidamos muy pronto).

Si bien es cierto que varios medios de comunicación organizaron debates en sus respectivas zonas o concedieron amplios espacios a entrevistas con candidatos, estos no fueron lo suficientemente bien estructuradas como para conocer de fondo las propuestas de los candidatos. Y es que hoy en día el elector ya no pide solo frases y pensamientos cargados de buenos deseos.

El elector pide que eso que esta diciendo el candidato lo acompañe con la respuesta a los “cómos”, es decir, si un candidato dice “promoveré para que en el país haya más empleo”, pues bien, debe de aterrizar ese deseo, es decir como le va a hacer; rezando, modificando los artículos tales de cierta ley, presentando esta iniciativa (iniciativa en mano), proponiendo la creación de una comisión nacional del empleo (documento escrito con las bases generales de la comisión) en fin, propuestas CONCRETAS, basadas en datos, números y efectos, sobre como podemos tener un mejor PEMEX, CFE, IMSS, municipios, entre otros.

En cambio las acusaciones pueriles (la mayoría sin documentos y pruebas en la mano) hicieron presa aún a los medios de comunicación, lo que se tradujo en notas con baja riqueza informativa. No digo tampoco que ante actos ilícitos cometidos en el pasado por algún candidato se hiciera “borrón y cuenta nueva”, no, al contrario, que se señalara pero en su momento. Las campañas son para proponer no para acusar, y le soy sincero, como humanos tendemos a caer fácilmente en arenas movedizas emocionales, arenas a las que yo quizás también caería si fuera candidato. Pero al fin y al cabo ellos son candidatos por que quieren, nadie los obligó.

Al menos yo estoy harto y fastidiado de la calidad actual de las campañas electorales (de ataque y de propuestas vacías) ya que contribuyen ampliamente a generar desilusión de la política que se práctica en este país. El reto que tenemos para elecciones futuras es enorme, ya que no se ve en el horizonte el hecho de que los partidos políticos puedan colocar el tema de que el reto de hoy en día en México es eficientar la administración de los recursos públicos y modernizar las instituciones del país.

Las campañas a nivel nacional como las locales quedaron mucho a deber y los medios de comunicación también, aunque es preciso reflexionar si como ciudadanos también hemos quedado a deber a este país. Yo pienso que sí y usted ¿qué dice?