martes, agosto 26, 2003

Municipio y algo más


Localeando, El Diario de Coahuila, 26 de agosto 2003

En los últimos años, pero especialmente en los últimos meses, se han venido suscitando ciertos acontecimientos que auguran un buen futuro para el municipalismo en México. Por un lado, y como ya es casi una buena costumbre, la tercera edición del premio de Gobierno y Gestión Local que organiza el Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE) en colaboración con la Fundación Ford, se encuentra en sus etapas deliberativas para seleccionar a los diez finalistas (de entre más de 503 programas participantes), y de los cuales se seleccionaran a los cinco ganadores del premio, mismo que consiste en un reconocimiento de carácter nacional (lo entrega el Presidente Fox) y de carácter económico: 250 mil pesos.

Por otra parte, la semana pasada (21 y 23 de agosto) se llevo cabo en Guadalajara la conferencia-taller “Evolución y Perspectivas de la Administración Municipal en México”, en la que se dieron cita alcaldes y regidores, tanto en funciones como recién electos. Acudieron también académicos, municipalistas, miembros de la sociedad civil y de la iniciativa privada. Fue sin duda, un espacio donde los conceptos y las reflexiones diferenciadas sobre los gobiernos locales fueron la constante, pero que enriquecieron de una manera plural los resultados.

El ver a toda esa gente, proveniente de distintos sectores y de distintas partes del país, compartir los más variados puntos de vista, hace sentir que el municipio mexicano está vivo hoy, más que nunca.

Finalmente, el pasado lunes se llevó a cabo la primera reunión de la Conferencia Nacional del Municipio Mexicano (CONAMM). Para quienes no les es familiar este nombre, les diré que la CONAMM es como la CONAGO, pero de los presidentes municipales. Este organismo de reciente creación (algo así como dos años) tuvo un nacimiento nada fácil, a pesar de que las asociaciones que la forman (AALMAC, AMMAC y FENAMM) tienen ya más de siete años en promedio de operación. Y digo que no fue nada fácil porque las diferencias entre las respectivas visiones son muy distintas, amén de que algunas de ellas están muy ligadas a los partidos políticos.

Esta importante primera reunión de la CONAMM logró reunir en un mismo lugar a presidentes municipales, senadores, diputados federales electos y presidentes de los tres principales partidos políticos, con la finalidad de poner sobre la mesa aquellas inquietudes que siguen siendo una constante en la relación del municipio con los gobiernos estatales y federal.

Por lo pronto el primer gran logro de la CONAMM es que ya se obtuvo un espacio para los municipios en la Convención Nacional Hacendaria a celebrarse el año próximo. ¿Cómo construir y diseñar un federalismo fiscal sin la presencia de los municipios? No hacerlo es casi como reconocer que en el país sólo existen dos órdenes de gobierno; el federal y el estatal. Situación totalmente absurda en el México de hoy.

Pues bien, todo lo anterior hace suponer que se está gestando una nueva ola municipalista de grandes dimensiones (como la de 1977, 1983 y 1999)  que, ahora sí, posiblemente llegue a derribar esos obstáculos históricos que le han impedido desempeñarse con toda plenitud.

¿Pero será acaso de las últimas oportunidades (o la última) que se tienen para hacer del municipio, de una vez por todas y para siempre, el actor fuerte y constante que merece estar en las mesas de negociaciones nacionales? La respuesta no la se con certeza, pero como en la vida misma, mucho depende de cada uno de los actores. Las oportunidades son pocas y hay que aprovecharlas.

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La semana entrante se llevará a cabo un importantísimo evento en la ciudad de Querétaro. Se trata del Primer Encuentro Nacional de Institutos de Planeación (ENIP 2003) que se celebrará el 4 y 5 de septiembre.

Este es el primer esfuerzo que se realiza con la finalidad de congregar en una asociación a los más de diez institutos de planeación municipal que existen en el país, de tal suerte que en el futuro se puedan compartir experiencias y conocimientos generados en la materia.

Aunque Saltillo y la región no cuenten con un instituto de estas características, quizás valga la pena que alguien de los gobiernos (o de otros sectores) de la zona sureste de Coahuila asista. Es un buen espacio que, sin duda, servirá para darse una idea de lo benévolo que sería el contar con un organismo similar, y lo que es mejor, que pudiera agrupar a los demás municipios de la región sureste con la finalidad de armonizar e institucionalizar la planeación. La planeación de una comunidad hoy en día no puede venir de sólo un orden de gobierno o de una sola clase social o económica. Ello implica mucho más. Se trata del destino de todos, no de unos cuantos. Ahí pues el aviso.

Otros asuntos
Conforme escribía este artículo, muchas cosas vinieron a mi mente. Al principio, mi intención era escribir únicamente sobre los acontecimientos municipalistas antes citados, pero como todo ser humano que también tiene sentimientos, no quisiera encuadrarme únicamente en lo municipal (que me llena profundamente) simplemente porque hoy por hoy mi cabeza está sumergida en una tormenta de reflexiones y un huracán de emociones.

Así pues haré a un lado todo ello por un micro-momento y me convertiré en una especie de Carrie Bradshaw (Sara Jessica Parker de la serie de Sex and the City, que por cierto me gusta mucho esa serie por ser tan directa, actual...y tan real).

La vida siempre nos tiene deparados asombros y vivencias; algunas buenas y otras malas. Cuando las malas están presentes pensamos que éstas nunca pasarán y que la nube gris siempre estará sobre nosotros, pero de repente ¡ oh sorpresa ¡ Algo o alguien llega (cuando menos se espera) y se apodera de esos malos momentos y los transforma en buenos. ¿Será cuestión de estar en el momento adecuado y con las personas adecuadas? ¿Simplemente las cosas se dan porque sí? ¿Cuántas oportunidades da la vida? Suerte o no, me considero una persona afortunada, a pesar de los malos momentos que se viven a lo largo de la vida. Hasta pronto.

jueves, agosto 14, 2003

Competitividad Local


El Diario de Coahuila, 14 de agosto 2003

Mientras el mundo sigue su marcha sin detenerse un instante, muchas de sus ciudades compiten entre si para desarrollar y atraer aquellos elementos que  las hacen ser atractivas, no sólo para los capitales globales de inversión, sino también como lugares de residencia definitiva, diversión, alojamiento temporal, centros culturales, centros políticos y demás.

Así pues, tenemos en el mundo ciudades que son puntos turísticos por excelencia: Madrid, París, Can Cun, Montreal, Sao Paolo, Papeete, Honolulu, etcétera. Hay otras que son grandes centros financieros donde los capitales se multiplican – o dividen – como Nueva York, Frankfurt, Tokio, Chicago, Londres, Honk Kong, etcétera. Otras ciudades  son verdaderos complejos industriales (Pittsburg, Monterrey, Manchester, Kiev, Shangai, etcétera).

Hay también ciudades que son centros de desarrollo tecnológico (Oslo, San Francisco, Estocolmo, Los Ángeles, Nueva Dheli, Taipei, Seoul, etcétera) o ciudades que se identifican como sedes de moda vanguardista (Milán, Paris, Barcelona, entre otras) o bien ciudades que se caracterizan por ser centros maquiladores baratos (Tijuana, Bangkok, Managua, Bombay, Ho Chi Min, etcétera). En fin, que existen ciudades que han logrado posicionarse como centros especialistas de alguna actividad económica, política o cultural, lo que sin duda les genera ventajas competitivas frente a las demás.

A nivel nacional ésta clasificación igualmente aplica y la competencia entre ellas también es igual de encarnizada. Así pues, la región de Saltillo, enfocada a la producción automotriz, compite con Aguascalientes y Puebla por conquistar la atención de las grandes firmas de automotores. Monterrey compite con Guadalajara y la Ciudad de México por ser los centros económicos del país. Can Cun disputa con Los Cabos, Acapulco e Ixtapa el atraer la mayor cantidad de turistas extranjeros, y así podemos encontrar muy diversos frentes de competencia.

El rol que las ciudades están jugando hoy en día en la construcción del futuro mundial es cada vez de mayor envergadura. Sin menosprecio de la figura del Estado-Nación, los centros urbanos comienzan también a ser el principal atractivo para el sector mundializado, según Saskia Sassen, investigadora del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad de Chicago.


Dentro del Seminario Internacional “Ciudades del Siglo XXI ¿Competitividad o cooperación?”, organizado en estos días por el CIDE y el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Saskia señala que este sector mundializado comienza a dirigir sus baterías a las ciudades porque ofrecen tres lógicas que juegan un papel importante: a) ofrecimiento de los elementos para el desarrollo global, b) son productoras importantes  de información y c) son utilizadoras de la tecnología de la información.
Bajo estas lógicas pronunciadas por Saskia, tenemos entonces que si bien el Estado-Nación como tal es la carta de presentación a este sector mundializado, las ciudades son las que realmente se encargan de materializar el ofrecimiento realizado por los gobiernos nacionales, mediante la proveeduría de los servicios necesarios para, primero, poder operar adecuadamente y después ser competitivos.

Sin embargo, no hay que olvidar que la carta de presentación (el Estado-Nación) debe ser lo suficientemente atractiva para sobresalir entre las cientos que actualmente circulan entre las manos de los tomadores de decisiones. Todos los gobiernos están ansiosos por primero atraer y después por mantener dicha atención.

Aterrizando todo lo anterior tenemos que si bien durante algún tiempo ha aplicado ese dicho mexicano de “crea fama y echate a dormir”, la realidad es que cada día es más difícil mantener esa fama, por lo que el dormir ya no es posible en la actualidad. Al día de hoy el nombre de “Saltillo” está bien posicionado en Detroit y en Sttugart, pero no hay que olvidar que sus ventajas competitivas fácilmente pueden quedar rezagadas o diluidas sino se llevan a cabo acciones que le permitan diferenciarse de las otras ciudades que quieren, sino todo el pastel, sí una gran rebanada.

Las autoridades locales suelen esconderse en los argumentos de que para generar condiciones óptimas que atraigan inversiones es necesario que el gobierno nacional o estatal mantenga una adecuada política de promoción y de desregulación, pero no se dan cuenta que estos decidores visualizan con la misma meticulosidad la tarea que ellos están desarrollando y la que desarrollarán en un futuro.
La competitividad no sólo se enmarca o se reduce a la definición de un marco regulatorio y a una estabilidad macroeconómica. También tiene que ver con la calidad de gobierno local que prevalece en una comunidad. Y es que de esta calidad de gobierno depende en mucho el grado de progreso integral de los habitantes.

En otras palabras, un ciudadano que habita en un lugar donde su gobierno rinde cuentas, informa constantemente de los avances logrados, goza de buenos servicios públicos, hay suficiencia de agua, se aplican políticas de desarrollo sustentable y ecológicas, tiene un transporte puntual y seguro, pues todo ello, se conjuga para que el trabajador o empleado tenga un nivel de rendimiento adecuado que permite a las empresas mantener esa competitividad necesaria.

Un mal gobierno genera tensión entre sus habitantes, haciendo que éstos lleven a cabo malos desempeños individuales y que a la larga aminoran el desarrollo colectivo. La competitividad envuelve tantas cosas que para que ésta se de, todos los actores debemos hacer nuestra parte. ¿Usted hace la suya?

jueves, agosto 07, 2003

De aferraciones y algo más


El Diario de Coahuila, 7 de agosto 2003

El ser humano siempre a sido un ser social por naturaleza. Aunque han habido grandes personalidades que en solitario han logrado potenciar todas sus habilidades, es indiscutible que los grandes logros que han marcado la historia del hombre, vienen aunque sea en una mínima expresión, de una segunda fuente de inspiración humana.

Dentro de esas interrelaciones humanas que se dan día con día siempre se ponen sobre la mesa de las discusiones ideas que van a favor o en contra de las doctrinas o pensamientos que hemos formado gracias a la experiencia acumulada en nuestra existencia. Así pues, en nuestro andar cotidiano, acordamos o desacordamos con una o mil personas o bien simplemente ignoramos aquello que, desde nuestro punto de vista, no merece la mínima atención.

Dado lo anterior es natural que en esta rebatinga de ideas, nos aferremos ocasionalmente a algunas de ellas porque son parte nuestra y porque nos cuesta mucho aceptar lo contrario...aun y cuando la evidencia de nuestro error esta frente a nosotros. Sin embargo, este aferramiento casi místico ha sido el causante de grandes logros en la historia de la humanidad y para muestra basta solo un botón: Cristóbal Colón cuando comprobó, con el descubrimiento de América, que la tierra es redonda. Grandioso aferramiento.

Pero por otra parte, este afán por aferrarse a algo o alguien, también ha ocasionado en la mayoría de las ocasiones más desencantos que encantos, y lo peor de todo es que siempre hay alguien que acompaña en dicho desencanto. Pero no es tampoco para alarmarse, el aferrarse a una idea o a una creencia es algo tan subjetivo y discrecional que para unos “eso” será una verdad y para otros será una mentira.

Pero hay que tener cuidado en el tipo de persona que suele aferrarse a algo o a alguien. Recordemos que hay personas físicas y morales, y para no ampliar la anterior clasificación pondremos al gobierno dentro de las segundas. Así pues,  el derecho a aferrarse es casi un monopolio del ser humano como individuo, pero cuando esa persona moral (gobierno) suele aferrarse a algo o a alguien y además tiene implicaciones de impacto colectivo, pues ahí la cosa cambia. Ante esto, el derecho de un gobierno a aferrarse a algo o a alguien es tan limitado como su capacidad de lograr que el cien por ciento de los sectores sociales esté de acuerdo con el total de sus políticas públicas, algo verdaderamente imposible.


Un gobierno que sabe escuchar y descifrar el sentimiento popular difícilmente se aferrara a una acción o idea por más perfecta que parezca. Y aunque a veces las mayorías se equivocan, la sabiduría colectiva es mucho menos castigada cuando esta hierra en una decisión, simplemente porque todos pagan esa equivocación.

Me surge toda la reflexión anterior porque la semana pasada conocí debido a mi trabajo, a una persona, ahora amiga, que labora en Bolivia (ella es española) en un programa de difusión de información de gobiernos locales a través de la Internet. De entrada he de confesar que al conocerla físicamente me sorprendió porque siendo tan joven  ella (apenas sobrepasa los treinta) tiene a su cargo tan importante proyecto, y además posee el grado de Doctora en Literatura.

Pues bien, al final de nuestras reuniones de trabajo que sostuvimos con distintas instancias gubernamentales, privadas y sociales, y al hacer una recapitulación de las mismas, nos encontramos con una discusión sobre el análisis que una asociación de periodistas había realizado sobre la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, y a la cual ellos consideran como una ley mordaza.

Discutiendo el punto de vista de esta asociación ya en privado, cada uno de nosotros manifestó su opinión sobre dicho punto de vista y comenzamos a desmenuzarla según los argumentos por ellos vertidos. Poco a poco, nos fuimos trasladando a otros temas relacionados con dicha ley pero que ya poco tenían que ver con la mentada asociación de periodistas.

Entre los temas tratados y discutidos se encontraba la forma de selección de los integrantes de los Consejeros del IFAI (Instituto Federal de Acceso a la Información) y sobre que pasaría si un periodista o reportero daba a conocer a través de su medio, información considerada como clasificada o reservada. ¿Habría implicaciones legales para dicho reportero o periodista? ¿Estaría obligado a revelar el nombre de sus fuentes lo que eliminaría de tajo esta regla no escrita pero respetada por todos los gobiernos democráticos?

Aunque ella no se dio cuenta, sus cuestionamientos “foráneos” hicieron nacer en mi una especie de aferración nacionalista que me inspiraba a defender a capa y espada esa ley que había costado mucho tiempo construir a los mexicanos. La justificación que utilice (“es que en México es diferente”) me ayudó a enconcharme momentáneamente ante sus ráfagas llenas de argumentos que hacían trizas mis convicciones. He de confesar que me costo tiempo reconocer que en algunas cosas ella tenía razón.

Aunque de alguna manera ya lo había experimentado, esta vivencia que tuve me ayudó a comprender que algunas veces el aferrarme a algo o a alguien tiene sus consecuencias cuando estas no están basadas en la verdad, en la lógica y hasta en el sentido común. Las respuestas a las preguntas antes escritas aún siguen en discusión entre ella y yo, pero lo cierto es que sus argumentos me ayudaron a encontrarle otros ángulos a algunos de los problemas que aquejan a este país. De no haber intercambiado con ella ideas seguramente yo hubiera continuado aferrado a algo que simplemente no tenía razón de ser. Y aunque ella se encuentra a miles de kilómetros de distancia, desde acá le digo gracias.

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