domingo, octubre 26, 2003

¿Calidad de vida en Saltillo?


El Diario de Coahuila, 26 de octubre 2003

Me surge la pregunta de este artículo como efecto de los resultados de la encuesta Índice de Calidad de Vida en Ciudades 2003 que recientemente elaboró el Grupo Reforma, y que aporta importante información para conocer la satisfacción de los habitantes para con sus ciudades.

Aunque las encuestas siempre suelen generar controversias, sobre todo provenientes de aquellos a los que no les resultaron benéfico sus resultados, éstas cuando son seriamente hechas dan una orientación sobre el sentir o la percepción de los encuestados con respecto al tema que se está analizando. De ellas se pueden obtener datos  que ayude a los gobiernos a tomar decisiones y a los ciudadanos a planear mejor su futuro.

Pero vayamos a los resultados. De 35 ciudades evaluadas Torreón (6.81) es la ciudad coahuilense que mejor resultado obtuvo respecto a la calidad de vida que ofrece al ubicarse en el lugar 24, según los mismos torreonenses. Le sigue Saltillo (6.61) en el lugar 28 y Monclova (6.57) en el lugar 30. Las tres por abajo del promedio general (6.93), lo que hace que Coahuila, hoy por hoy y según esta encuesta, tenga las ciudades con una de las más bajas percepciones de calidad de vida.

En este rubro las tres ciudades mejor evaluadas resultaron ser Colima (8.01), Aguascalientes (7.81) y Mérida (7.69), estas dos últimas permanecen entre los tres primeros lugares con respecto a la encuesta del 2001. La sorpresa fue la caída de Mexicali hasta el octavo lugar. El lado contrario, es decir los tres últimos lugares, lo representa la Ciudad de México (5.56), Guadalajara (6.17) y Ciudad Juárez (6.36), con lo que se reafirma que las ciudades grandes o metrópolis no siempre ofrecen la mejor calidad de vida.

Además de este índice de calidad de vida, se analizan otros 17 rubros como oportunidades de vivienda, calidad educativa, calidad de servicios médicos, seguridad, trámites, calidad del aire, infraestructura, abasto de bienes básicos, entretenimiento, transporte, oportunidades de empleo, entre otros. Sobre el empleo Saltillo se ubica en el lugar 32 y Monclova en el 35.

Por otra parte, Saltillo se ubicó por encima del promedio en sólo 3 rubros: esfuerzo del ciudadano por mejorar la calidad de vida en su ciudad, esfuerzo del gobierno local por mejorar la calidad de vida en la ciudad y clima y condiciones atmosféricas. Torreón y Monclova no aparecen en el reporte desagregado. La contraparte fue Colima, quién aparece por arriba del promedio en 15 de los 17 rubros. Le siguen Aguascalientes y La Paz con 9 rubros.

Se dice con frecuencia que el pueblo tiene los gobernantes que merece pero también es preciso decir que cada pueblo tiene la ciudad que merece. No hay que olvidar que son dos los actores (gobierno y pueblo) quienes van construyendo el entorno en los cuales se desarrollan (la ciudad) y que si uno de los dos falla en sus esfuerzos no se llegará demasiado lejos. Dado lo anterior resulta confortante observar en la encuesta que al menos en Saltillo tanto los habitantes como el gobierno están haciendo esfuerzos por mejorar la calidad de vida en la ciudad.

Pero saltillenses, no cantemos todavía victoria, que si nos ponemos exigentes hay de esfuerzos a esfuerzos. No basta con que el gobierno diga “le estoy echando ganas o estoy haciendo mi máximo esfuerzo” así como tampoco basta con que usted mi estimado ciudadano diga “es que voy a votar siempre que hay elecciones”.

Hoy en día es fundamental que el gobierno haga un esfuerzo eficiente (servicios de calidad y uso óptimo de los recursos públicos), medible (a través de indicadores públicos), comparable (con otras ciudades), incluyente (sume voluntades de todos los sectores) y consensuado (con las otras fuerzas políticas). Ya no se vale hacer un esfuerzo de “tiro escopeta” donde los balines salen disparados para todas partes y lo que es peor apuntando a la nada. Son necesario esfuerzos de “tiro pistola”, donde la bala vaya claramente a un objetivo dado que el que dispara lo ha definido de una manera clara.

Complementariamente, los ciudadanos debemos participar cumpliendo las obligaciones  que marcan las leyes (pagar impuestos, respetar el medio ambiente, manejar debidamente, educar a los hijos, etc) y ejerciendo los derechos (votar, petición, organizarse, etc).

Así como el país requiere de una reforma y de la toma de decisiones importantes para que haya viabilidad nacional, Saltillo requiere de su propia reforma y de la toma de decisiones importantes para que el lugar 28 en el que se encuentra la ciudad dentro de esta encuesta pase a ser historia. Asuntos como la construcción  de la planta tratadora de aguas residuales, reforma al transporte público, construcción de vialidades, aseguramiento en el abastecimiento de agua potable, planeación institucionalizada, Cabildo eficiente y rendidor de cuentas, referéndum e iniciativa popular, diseño de indicadores, entre otros, son necesario solventarlos. Ya basta de darle vueltas y de retrasar sus soluciones mediante acciones superficiales y corto-placistas.

Quizás usted sé este preguntado ¿Y a mí en que demonios me perjudica o me beneficia el que Saltillo se encuentre en el lugar 28 si yo en mi entorno me encuentro satisfecho? Pues perjudica y tiene sus consecuencias. Este lugar en la tabla hace que la ciudad pierda posibilidades de atraer mayores inversiones que generen empleo y dinamismo económico. Hace que la ciudad en su conjunto tenga un menor valor (es como si al lado de su casa hubiera un basurero o no hubiera calles ni electricidad, lo que hace que ésta valga menos) y lo que es peor, genera entre un sector de los habitantes un ambiente de conformismo inconsciente y desánimo psicológico por habitar en una ciudad con baja calidad de vida.

Que bien le haría a México que herramientas como esta encuesta fuera de conocimiento masivo de todos los habitantes (incluyendo a todos los gobiernos municipales). En otros países, las encuestas se utilizan para diseñar, o en su caso modificar, las políticas públicas locales, lo que genera un auténtico y sano ambiente de competencia por salir lo mejor posible calificados. Y lo que es mejor, hay estímulos y recompensas para quienes hacen un verdadero esfuerzo “tiro de bala”.

En los saltillenses y sus autoridades está la respuesta.

sábado, octubre 18, 2003

Coahuila y nuevos intentos reformadores


El Diario de Coahuila, 18 de octubre 2003

Como en cualquier sociedad, las resistencias a los cambios siempre se hacen presentes y más cuando estos van directamente a la modificación metodológica de los repartos en los espacios de poder. Afirmo lo anterior porque durante la época de la última reforma municipal en Coahuila (finales 2000, inicios 2001), la posibilidad de hacer ajustes innovadores al sistema electoral municipal se vio esfumada debido a la oposición de distintos sectores gremiales.

Pero iniciemos por el principio. La reforma realizada en diciembre de 1999 al artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, donde se les reconoce a los Ayuntamientos como orden de gobierno y no solo como administradores, obligó a que las Entidades federativas realizaran las adecuaciones correspondientes a sus respectivas constituciones locales. Dado lo anterior, el nuevo gobierno estatal en Coahuila, que entró en funciones el 1º. de diciembre del mismo año, se topo de entrada con esta encomienda.

Para no auto-limitarse a simplemente reconocer  al ayuntamiento Coahuilense como gobierno, el ejecutivo estatal decidió emprender una reforma municipal de mayor profundidad. Para ello, y junto con los poderes Legislativo y Judicial y los Ayuntamientos, se organizaron una serie de foros ciudadanos en cada una de las 5 regiones en que se encuentra dividido el Estado.

En los 5 foros se presentaron 74 ponencias que contenían 118 propuestas, de las cuales 22 hacían alusión directa al sistema electoral municipal que hasta ese momento prevalecía: elección del Ayuntamiento por planillas, donde el partido ganador se llevaba el control total del mismo.

De las 22 propuestas antes mencionadas solo 5, osea el 6.76% del total de ellas, planteaban que la elección de los Regidores fuera por distrito o circunscripción.  El resto se enfocaba en aspectos tales como: a) distribución proporcional de regidurías según  el porcentaje de votos que cada partido hubiera obtenido (como en el sistema electoral municipal de España), b) reelección del Presidente Municipal y de Regidores (como en EUA), c) requisitos más enérgicos para aspirar a un cargo público local y d) que todas las fuerzas políticas tuvieran solo un Regidor en el Ayuntamiento (propuesta que atenta directamente contra la democracia).

De acuerdo con una charla que sostuve con una muy respetable fuente del Gobierno Estatal, una de las intenciones del Ejecutivo era lograr que los Regidores fueran electos por distritos municipales para consolidar la auténtica representatividad ciudadana y la capacidad institucional de los Ayuntamientos. Sin duda alguna, una pretensión que de haberse convertido en realidad hubiera marcado un hito en la historia reciente municipal del país. A diferencia de Baja California, que por las mismas fechas también estuvo a un paso de lograr la citada reforma electoral de no haber sido por un mal movimiento que los Diputados locales realizaron, al pretender introducir ajustes no consensuados en materia de alcoholes y transporte, en Coahuila las resistencias se encontraron en diversos sectores o gremios, principalmente del PRI, quienes al ver “amenazados” sus espacios de representación en los Ayuntamientos, impidieron la citada reforma.

Para comprender un poco más el origen de tales resistencias, señalaré que cuando un pre-candidato obtiene por el método del partido respectivo la candidatura oficial, los distintos grupos internos comienzan a reclamar los espacios de regidurías, reclamo que se acentúa si el candidato tiene amplias posibilidades de salir avante. De todos es sabido que, para el caso del PRI, la CNC, CTM, CROC, SNTE, CNOP, entre otros, exigen cierto grado de “representatividad” en la conformación de la planilla. Si a lo anterior le agregamos los deseos del candidato por colocar a sus cuadros, tenemos que la rebatinga es todavía más intensa.

Para el caso del PAN, que carece de sectores gremiales, la cosa es más llana pero no por ello menos complicada. Los bandos, al menos en Coahuila, se reducen solo a dos: los “rosendistas” y los “garciavillistas”, por lo que la disputa se vuelve en algunas ocasiones más personalizada y por lo tanto más encarnizada. En el caso del PRD están las famosas tribus:” amalios”, “chuchos” y “roblistas”. El resto de los partidos hasta ofrecen las candidaturas con tal de cumplir con los requisitos que marca la ley electoral, so pena de perder el registro.

Para configurar un sistema electoral por distritos municipales no es sencillo. Hay aspectos logísticos, operativos, obviamente legales, administrativos y financieros que son necesarios considerar. Pero el beneficio que se obtiene es mucho mayor que los costos: Ayuntamiento fuerte, Regidores con auténtica representatividad y fuerza moral, fortalecimiento institucional, confianza organizacional, generación y desarrollo de líderes locales, entre muchas otras bondades.

Las resistencias entonces tienen su razón de ser. Y es que no es lo mismo “navegar” o “subirse al tren” de la figura de un buen candidato a Presidente Municipal que tiene amplias posibilidades de obtener el triunfo, a que cada uno de los regidores registrados de manera individual y por distrito, realicen por sí solos campañas para obtener el voto ciudadano.

No, no es lo mismo, y más cuando hoy en día convencer al electorado se requiere de carisma, inteligencia, buenas propuestas, imagen, buen discurso, capacidad de atraer voluntades (por la buena), currículo sólido, etcétera, características que no tienen muchos de los actuales regidores en funciones, trátese del partido que sea.

Regresando a la charla que tuve con la persona antes citada, ésta me aseguró que los malogrados intentos serán nuevamente relanzados con la finalidad de ahora sí alcanzar dicha reforma electoral para antes de que termine la actual administración estatal. Aunque pudiera haber discrepancias en otros tópicos, desde aquí le digo que cuenta con un aliado para impulsar este, para mi, importantísimo y fundamental cambio. Mis mejores deseos.

viernes, octubre 10, 2003

¿Transparencia en Coahuila?


Localeando, El Diario de Coahuila, 10 de octubre 2003

De ninguna manera queda garantizada al 100% la transparencia en las instituciones públicas en Coahuila a raíz de la reciente aprobación de la Ley de Acceso a la Información Pública. Y no es que sea aguafiestas, simplemente hay que ver experiencias internacionales (y muy pronto las nacionales) para afirmar lo anterior. Hay que mantener presentes que una rendición de cuentas sin transparencia (es decir que existan simulaciones) o un derecho civil por la transparencia que no es ejercido por el mismo ciudadano puede regresarnos al punto de partida; la opacidad histórica gubernamental en México.

Aún en los países que cuentan ya con este tipo de leyes desde hace décadas, la transparencia sigue enfrentando obstáculos legales y éticos. Jaques Chirac, actual Presidente de Francia, ha sido y sigue siendo acusado por sus opositores de haber realizado manejos turbios cuando fungió como Alcalde de Paris. El asunto aún sigue en disputa. Estados Unidos, Canadá, Alemania (con los escándalos de Helmut Kohl), entre otros, enfrentan de vez en cuando escándalos de corrupción, lo que nos lleva a comprobar que una Ley de Transparencia por sí sola no es un acicate directo para los funcionarios gubernamentales.

Las complejidades presentes en los túneles operacionales de los gobiernos son tan grandes que siempre habrá pasadizos secretos para llevar a cabo acciones ilícitas. ¿Entonces para que una Ley de Transparencia? Sin duda que esta nueva disposición legal es de vital importancia para generar y garantizar jurídicamente hasta cierto nivel una mayor apertura gubernamental, pero es solo el punto de partida, y nunca la meta final. En otras palabras, el reto apenas comienza.

Romper las inercias de cerrazón de los funcionarios y empleados públicos no es fácil. Por más voluntad que exista en los mandos superiores, esto no significa que automáticamente se traduzca en una voluntad generalizada para el resto de los empleados. ¿En cuántas ocasiones no hemos escuchado de Presidentes, Gobernadores y Alcaldes decir que ahora sí habrá total transparencia y la corrupción tenderá a disminuir cuando todo sigue igual? Muchísimas veces, entonces ¿Con una Ley de Transparencia queda todo garantizado? No y los ejemplos ya fueron dados. Así pues la capacitación y sensibilización a empleados y funcionarios sobre la importancia de la transparencia para el gobierno y la sociedad, la impartición de cursos de ética y la predicación con el ejemplo son elementos a poner en marcha de manera inmediata.

Por otra parte, el nombramiento de los Consejeros del Instituto Coahuilense de Acceso a la Información es el siguiente reto para el Congreso. Seleccionar a personas con probada honestidad, 100% apartidistas y libres de compromisos oscuros, será una cuestión que desafortunadamente quedará a interpretaciones y discrecionalidades de las distintas fracciones parlamentarias (ya me estoy imaginando esos debates por imponer a tal o cual personaje como consejero). Lo destacable en el proceso de nombramientos será que la selección de los Consejeros provendrá de una convocatoria pública donde cualquier coahuilense que cumpla con los requisitos establecidos podrá alzar la mano y decir “yo quiero”. Este es un buen punto de partida, habrá que mantener el mismo tono.

El siguiente reto es otorgarle, al Instituto antes mencionado, verdaderas atribuciones para que castigue con fuerza y de manera ejemplar a aquellos funcionarios y empleados gubernamentales (trátese de quién se trate) que vayan en contra del espíritu de la nueva ley, es decir sancionar enérgicamente aquellos que bloqueen y/o manipulen información pública (aunque ya existe la nueva ley de Archivos Públicos). Estas atribuciones hacen que los organismos europeos y estadounidenses en la materia sean realmente temidos y respetados por todos, amén de que poseen una gran confianza debido a sus resoluciones.

Otro reto será que el ciudadano ejerza este nuevo derecho que recién adquirió. De nada servirá que se tenga acceso a la información pública cuando ésta no se utiliza para la toma de decisiones ciudadanas. Si los empleados y funcionarios públicos perciben que a la sociedad no le interesa mucho este derecho, entonces será una invitación para que se cometan actos indebidos. Con la información que genera el gobierno podemos tomar decisiones electorales, mercantiles, familiares,  académicas, educativas, etcétera, amén de que los medios de información pueden realizar una mejor cobertura periodística de investigación y análisis. En este sentido, una campaña de sensibilización a los coahuilenses ayudaría muchísimo a motivar el uso de este derecho.

Existen otros retos, pero sin duda se ha dado un gran paso con la aprobación de estas tres leyes relacionadas con la información pública. La Ley de Archivos Públicos, es hasta donde tengo conocimiento, la única en su tipo, por lo tanto Coahuila sigue abriendo brecha con reformas innovadoras (como la de ampliación del período de gobierno municipal a cuatro años) en el espectro legal nacional.

Se requiere continuar con el esfuerzo de reforma del Estado en Coahuila que hasta el momento se ha llevado a cabo. La reforma electoral municipal, es desde mi punto de vista, el siguiente paso que se requiere dar para fortalecer la institución municipal mediante la elección de Regidores por distrito. De lograrlo seriamos el primer Estado del país en tener características electorales municipales de este tipo, y sin duda, más Entidades seguirían el ejemplo dadas sus bondades.

Debemos congratularnos todos los Coahuilenses, tanto los que viven en su territorio como los que estamos temporalmente fuera de él, por este gran logro. Enhorabuena.

Pd: Quiero hacer un reconocimiento público a la Doctora que se encuentra a miles de kilómetros de México. Gracias por esos hermosos días de la semana pasada. ¡Ah! y saludos a mis padres que siempre me reprenden porque no les llamo con frecuencia.

martes, octubre 07, 2003

¡Ah qué Chihuahua!


Jaime Villasana Dávila
Diario de Coahuila - 7 de octubre, 2003

Los 67 municipios que conforman Chihuahua hacen que esta entidad federativa posea el mayor número de kilómetros cuadrados en superficie. Fue precursor de la revolución mexicana y dio vida a un sin número de generales y caudillos durante esa época. Ha sido fuente de una rica historia política que sin duda ha enriquecido la vida nacional de México. Y por si fuera poco, su sistema electoral municipal es único, en al menos un aspecto.

Es único, porque a diferencia del resto de las entidades, un miembro de su Ayuntamiento es electo de manera independiente y directa por los ciudadanos. Esta figura no va incluida en la planilla que se presenta por partido, sino que se elige de manera independiente. Me refiero a la figura del Síndico.

Lo anterior está sustentado en el artículo 78 punto 6 de la Ley Electoral del Estado de Chihuahua, que a la postre señala que para la elección de Síndicos se observará el siguiente procedimiento: a) Los partidos políticos postularán a un candidato a Síndico, con su respectivo suplente, por cada municipio de la entidad, los cuáles deberán registrarse ante el Instituto Estatal Electoral. b) Deberán llevar sus campañas diferenciadas de los demás candidatos a integrar el Ayuntamiento. c) La elección del Síndico se hará en boleta diferente de la de los demás miembros del Ayuntamiento. d) El Síndico estará sujeto a los mismos requisitos de elegibilidad que esta ley establece para los integrantes del Ayuntamiento.

Esta particular característica electoral trae como resultado que actualmente en la capital chihuahuense el Presidente Municipal sea emanado del PRI y el Síndico del PAN. Caso contrario sucede en Ciudad Juárez donde el primero es emanado del PAN y el segundo es emanado del PRI. Se da el caso también en otros municipios del Estado de que ambas figuras sean emanados del mismo partido. Pero lo interesante y lo importante aquí es que el equilibrio de poderes esta en manos del ciudadano. Cosa que no sucede en el resto de los Estados del país.

A mi punto de ver, en la reforma electoral del 2001 en Coahuila si bien se avanzó en lo referente a ampliar el período de gobierno municipal a cuatro años (característica que ahora lo diferencia del resto de las leyes electorales) falto dar este importante paso democratizador que se traduce en una auténtica representatividad ciudadana, no partidaria o partidista como hoy acontece. Lo mismo sucedió con la reforma electoral de Zacatecas del presente año, donde se le da oportunidad a los zacatecanos radicados en el extranjero contender por puestos de elección popular (excepto para gobernador), característica que ahora únicamente se presenta en dicha ley electoral estatal.

Abriendo un paréntesis para redondear lo relativo a la elección directa de los miembros del Ayuntamiento, estoy plenamente inclinado a la idea de que es necesario avanzar hacia un sistema electoral municipal donde cada Regidor se gane con el sudor de su frente el voto del ciudadano (como hoy sucede en Chihuahua con el Síndico) y no vaya “colgado” de la figura del candidato a Presidente Municipal. Esta idea no es nueva, tiene ya sus promotores en muchos municipalistas y en algunos Alcaldes y Ex -Alcaldes, como lo fue Zeferino Torreblanca, Ex –munícipe de Acapulco y que ahora es Diputado Federal, que están convencidos de que para fortalecer institucionalmente la vida de los municipios es necesario dar salida a este tipo de reformas.

Pero regresando a Chihuahua (en otro artículo ahondaré sobre las ventajas de lo que señalo en el párrafo anterior) les diré que a principios de este año se celebraron diversos foros a lo largo del Estado en donde la finalidad era la de nutrir a la venidera reforma electoral. En estos se plantearon muchas y muy diversas propuestas de reforma electoral municipal.

La semana pasada estuve en dicho Estado y grande fue mi sorpresa de que esta singular, especial y fundamental forma de elegir al Síndico de manera directa e independiente, estuvo en peligro de desaparecer debido a una iniciativa del Gobernador Patricio Martínez que proponía que el Síndico fuera agregado a la planilla, tal y como sucede en Coahuila y en los otros 29 Estados. Afortunadamente esta iniciativa no pasó ya que varios organismos ciudadanos, otros tantos de la iniciativa privada (como la COPARMEX) y  algunos consejeros electorales (como Alejandro de la Rocha) lograron alzar la voz y dar marcha atrás a dicho intento de modificación.

De haber prosperado esta  iniciativa hubiera sido un retroceso electoral de grandísimas proporciones, que hubiera regresado al Ayuntamiento (me refiero al Ayuntamiento como figura institucional) al esclavismo partidista, donde son los grupos internos de los partidos políticos los que están representados en el Ayuntamiento, y no la voluntad explícita y desmembrada de los ciudadanos. De entrada, la transparencia y la rendición de cuentas en los Ayuntamientos Chihuahuenses hubieran sufrido un golpe bajo, amén de que el menguado y poco equilibrio de poder recibiera su última estocada.

¡ Ah Chihuahua ! y pensar que estos estimados vecinos iban a retroceder  políticamente como los franceses. Que siendo tan adelantados en ciertos rubros de la cultura político-electoral, iban a dar un paso atrás, como cuando Le Pen, ese candidato de la ultraderecha francesa, derrotó a Jospin para competir en la segunda vuelta contra el conservador Chirac (hoy presidente reelecto francés).

¿Podrá la presente administración estatal Coahuilense volver a brillar con una nueva iniciativa de reforma electoral municipal que conlleve, ya no digamos a la elección directa de cada uno de los Regidores, sino al menos a elegir al Síndico de manera independiente?

domingo, octubre 05, 2003

El municipio y la reforma del Estado


El Diario de Coahuila, 5 de octubre 2003

En los últimos tres años hemos observado con frecuencia en los medios de comunicación declaraciones de políticos y otros actores sociales sobre la necesidad de darle una nueva dimensión al Estado mexicano. La dinámica de interrelación actual que se presenta tanto entre órdenes de gobierno como al interior de ellos (de poder a poder), hace que sus potencialidades se vean mermadas operativa, administrativa y jurídicamente.

Si a este obstáculo le sumamos el alto (yo diría excesivo) nivel de política que prevalece en la toma de decisiones y la voluntad confusa que existe entre los partidos por avanzar en este sentido, tenemos entonces que el país es como un carruaje atorado en un lodazal: se avanza pero con mucho esfuerzo y a grandes costos.

Los estudiosos de la materia han dedicado horas de trabajo y litros de tinta para diseñar el nuevo mapa facultativo de los tres órdenes de gobierno, pero me parece que en lo que respecta al municipio, los ajustes siguen quedándose cortos. Y no me refiero a la clara definición de facultades y competencias ya que considero que en este rubro se avanza innovadoramente (esperemos que los políticos hagan lo propio cuando su turno inicie), me refiero a la conformación de la estructura institucional municipal que ejecutará dichas facultades y competencias.

Como lo he mencionado en anteriores artículos, hoy en día el gobierno federal y estatal tienen un pasable equilibrio de poderes (más el primero que el segundo, pero al menos éste posee los métodos adecuados para que se dé al mismo nivel que en el federal), cosa que no sucede en el orden del gobierno municipal, ya que el Presidente Municipal cuenta con mayoría absoluta de facto en el Ayuntamiento.

Dado lo anterior, ¿las nuevas atribuciones, competencias y facultades que se le otorguen al municipio, como consecuencia de la reforma del Estado, serán aprovechadas a su máximo bajo la conformación mayoritaria, no por decreto popular, del Ayuntamiento por un partido? ¿Existirá bajo este sistema electoral municipal la suficiente armonía y madurez institucional para que el municipio camine con pasos firmes por el siglo XXI bajo las nuevas reglas de juego?

Por otra parte, ¿qué pasará con los supuestos mayores ingresos que tendrán los municipios como resultado de una deseable exitosa Convención Nacional Hacendaria? ¿Podrán los Regidores del partido mayoritario exigirle una verdadera rendición de cuentas y una actuación transparente al Presidente Municipal de su MISMO partido? ¿Podrá la minoría en el Ayuntamiento, bajo el actual sistema electoral, apuntalar con suficiente fuerza sus válidos puntos de vista sobre el desarrollo que requiere el municipio?

La Secretaría de Gobernación recién elaboró un diagnóstico para negociar con los gobernadores la Reforma del Estado y dentro de este ejercicio se identificaron las fortalezas y debilidades en las autoridades locales. Por el lado de las fortalezas tenemos: avances significativos en la reforma al artículo 115 constitucional, consolidación del municipio como gobierno, consolidación de la facultad reglamentaria, ampliación de las facultades coincidentes en lo relativo a la planeación del desarrollo urbano, creación de la Conferencia Nacional del Municipio Mexicano (CONAMM), fortalecimiento de los ingresos municipales a raíz de la creación del Ramo 33, entre otros.

Entre las debilidades están: la falta de continuidad de funcionarios y personal operativo municipales, y de las políticas derivadas de los cambios de gobierno, contrastantes condiciones entre los municipios para asumir la mayoría de las competencias que les otorga la Constitución, facultades legales limitadas de los municipios para determinar sus ingresos propios, bajo nivel de recaudación del impuesto predial, entre otros.

Desmenuzando las debilidades de este diagnóstico pude comprobar que el sistema electoral municipal no entra en el pool de aspectos a analizar en la Reforma del Estado. Y lo que es peor, tampoco aparece dentro de los pliegos de propuesta de la CONAGO y mucho menos de la CONAMM. Ambos solicitan, en lo esencial, facultades que se traducirán en mayores recursos pero no van más allá debido a que sus peticiones parten de los respectivos ejecutivos (que sólo duran unos años en sus cargos), ignorando  las opiniones de los expertos municipalistas y de ciertos sectores sociales (que son ciudadanos de por vida).

En otras palabras, tenemos que para los tres órdenes de gobierno este aspecto no es de importancia aún y cuando la deficiencia del municipio mexicano se debe en una buena medida a la falta de un fortalecimiento institucional, no sólo en lo económico como muchos creen que lo es todo, sino también en su conformación y elección. Para decirlo de otra manera: no les importa que, a nivel municipal, NO haya un equilibrio de poderes en el Ayuntamiento, cuando durante años, sino es que décadas, los mismos actores reclamaban un equilibrio de poderes en los órdenes federal y estatal. ¿No es ésta una verdadera incongruencia? ¿Por qué ante tanta evidencia hay oídos que se niegan a escuchar los perjuicios de esta desventaja institucional? ¿Por qué esta reforma electoral municipal no es considerada por las legislaciones estatales para al menos ser estudiada?

La reforma del Estado es un movimiento que no puede retrasarse por más tiempo. Lamentablemente, entre las propuestas a discutirse para lograr un nuevo rediseño estadual no se contempla la cimentación de un equilibrio de poderes en los Ayuntamientos mexicanos. Los efectos de lo anterior son por todos conocidos: nula rendición de cuentas de los Regidores, mayoriteo en las Sesiones de Cabildo en la toma de decisiones, presidencialismo sin límites, centralismo decisorio en la figura del Presidente Municipal, simulación en la generación de políticas públicas locales, Regidores fieles a los partidos y no al ciudadano y muchos más. ¿Hasta cuándo durará esta incongruencia política? ¿Habrá una luz en este sentido?

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