martes, diciembre 21, 2004

Chuy María: ¿Una alternativa para el PAN?

Artículo Localeando, 21 de Diciembre de 2004 
Jaime Villasana Dávila 

Se antoja difícil pensar que un candidato externo obtenga la candidatura a gobernador de Coahuila por el PAN. Los diferentes actores políticos panistas que hoy se encuentran en el arrancadero de dicha candidatura pondrían el grito en el cielo, pero la pregunta que se genera es ¿Los actuales pre-candidatos poseen los suficientes elementos para competirle al PRI dada la debilidad institucional que enfrenta el PAN? La respuesta es no.

Guste o no el PRI posee una fortaleza en Coahuila que no se presenta en ninguno de los demás estados fronterizos. En Coahuila no ha habido alternancia en el gobierno como en Baja California, Chihuahua y Nuevo León, ni tampoco han habido elecciones a gobernador competidas como en Sonora o Tamaulipas. Ya no digamos sobre la alta popularidad de la que gozan el gobernador y el principal pre-candidato.

Si bien los conocidos pre-candidatos panistas tienen nombre, capacidad y trayectoria, habría que ver si son de posicionamiento electoral: al menos las actuales encuestas dicen que no y solo que algo extraordinario suceda, difícilmente podrán generar mayor interés entre el electorado a través de un partido que hasta hoy genera sinsabor.

El PAN en Coahuila, como ya lo he escrito anteriormente, es un partido de coyunturas por una sencilla razón: así ellos lo quieren. Su escasa brújula política para poder desarrollar una fuerza opositora basada en innovadoras propuestas y ahora el manto frágil establecido por una elección que pretendió mermar el divisionismo interno, se suman a esa terca voluntad (generada a estas alturas de manera inconsciente) de no querer unirse.

El PAN en Coahuila tiene la imagen del PRD a nivel nacional: un partido de violencia institucional y ante eso tendrán que luchar los panistas para posicionarlo como una alternativa real.

Relatada entonces de manera breve la situación partidista y dada la cercanía de las elecciones para gobernador, ninguna opción debe descartarse por más descabellada que pudiera parecer, incluso una alianza con el PRD, aunque esta alternativa no contribuiría, pienso yo, con mayores votos. La experiencia misma en el pasado y en otros Estados así lo indican, y en esto abro un paréntesis.

Las alianzas entre partidos son convenientes cuando al menos dos de ellos muestran cierto nivel de fortaleza política en el Estado. Si uno de ellos carece de ese mínimo nivel difícilmente podrán generarse escenarios de triunfo. En Oaxaca Gabino Cué no ganó porque el PAN y Convergencia son demasiado débiles en esa entidad y lo mismo aconteció en otros estados más. Nayarit y Chiapas son casos aislados dados los hechos ocurridos en las postrimerías de las elecciones.

Así entonces, el escenario para el PAN de cara a las elecciones del 2005 y al menos en lo concerniente a la elección de gobernador, se antojaría más que fueran a la misma solos pero ¿Con candidato interno o candidato externo?

Si bien es cierto que aun falta tiempo, también es cierto que en los meses restantes es prácticamente imposible disminuir un déficit de posicionamiento político del tamaño del Estado mismo. Entonces la pregunta nuevamente es ¿Qué hacer o como hacerle?

La visita que hace algunos días realizo Chuy María Ramón a las oficinas del PAN estatal causo asombro en los analistas y desconcierto y enojo en los actores políticos, tanto de su partido como del partido al que visitó. Desde mi punto de vista fue una buena maniobra más no se si la forma en que se llevo a cabo fue la adecuada.

La primera lectura que me deja es un grato sabor de boca por lo siguiente: mostró una actitud de “acercamiento” y de “vamos a platicar”, misma que tanta falta hace ante los constantes pleitos entre los partidos. Por más que trato de recordar algo similar no lo consigo. Han habido movimientos similares en el pasado de manera pública (seguro han ocurrido en lo privado), pero estos eran previamente anunciados, se daban por motivo de momentos de coyuntura o bien en ambientes distintos (familiares, sociales, etcétera).

Siendo ortodoxos, Chuy María cumple con una característica importante dentro del perfil del candidato panista: es empresario, y para ir más allá he de confesar que algunas de sus propuestas, dentro de la campaña de 1999 para obtener la candidatura de su partido, eran muy interesantes.

Su propuesta de desarrollar un plan integral para atraer industria de alta tecnología al Estado era diferente a todas las demás. En pocas palabras deseaba competirle a Jalisco y realizar algo parecido a lo que están haciendo actualmente para el norte de Baja California. Obviamente una buena propuesta no es suficiente para eliminar debilidades o volcarse ciegamente por él, pero si contribuye a elevar el nivel dentro del debate electoral, importantísimo para una sociedad que va en evolución.

Sin embargo Chuy María tiene un elemento que juega en contra de él: su cercana relación (o ex –relación) con Rogelio Montemayor. La animadversión existente hacia el ex –gobernador por parte de los panistas y de los martinistas es muy fuerte y hace que en algún punto se unan, por lo que Chuy María para donde se pretenda mover debe lidiar con ello y si está decidido a ir por la candidatura sin importar el partido, entonces no bastará con solo un pronunciamiento que señale su rompimiento con el grupo que le dio vida como figura pública.

Los panistas coahuilenses deben comprender un hecho: si bien la ideología es importante dado que ubica en un punto determinado dentro del amplio espectro del pensamiento político, ésta no tiene tanto peso como los principios que guían el actuar de las personas.

De hecho en algunas ocasiones la ideología se convierte en obstáculo cuando los principios son similares entre los actores provenientes de diferentes partidos. El ejemplo lo podemos ver con lo que acontece en el ámbito político nacional: reformas que no ven la luz del día debido al férreo sostenimiento a ideologías retrógradas y mezquinas.

El escenario político para el 2005 sigue armándose y comienza a tomar forma. Los dos principales partidos (PRI y PAN) tienen sus respectivos retos pero para el segundo existe una pregunta más ¿Cómo ganar la gubernatura ante un gobierno que ha hecho en lo general un buen trabajo?

jueves, diciembre 09, 2004

Sinaloa prepara su futuro


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 9 de diciembre 2004

Aunque conocido principalmente por sus problemas de narcotráfico y de violencia, el Estado de Sinaloa tiene un rostro oculto que pocos saben y que resulta muy agradable identificarlo cuando estamos cerca de él. Como también sabemos, Sinaloa es el principal productor de hortalizas en el país (tomate, chile, berenjena, entre otros) así como el mayor exportador de las mismas.

Sus amplios campos agrícolas dan trabajo no solo a los habitantes de esta tierra sino a miles de inmigrantes procedentes del sur del país. La feria agrícola que se realiza en Culiacán durante el primer semestre de cada año es muy conocida. A ella acuden productores agrícolas de Estados Unidos, Canadá, Israel, Latinoamérica, entre otros.

En el ambiente político existe competitividad, tanta que aún no saben sí el gobernador electo reconocido por el Tribunal Estatal Electoral lo seguirá siendo a finales de este mes dado su estrecha victoria. En el ambiente municipal su capital será gobernada por un Alcalde priísta y Mazatlán por un panista. El resto de los municipios muestran cierta pluralidad.

Pero me resulta gratamente sorprendente identificar lo que está sucediendo en el aspecto económico y en el tema de la planeación a largo plazo. He aquí el rostro oculto. En ambos temas, importantísimos para la sobrevivencia de cualquier sociedad, se están preparando fuertemente para que el futuro no los tome por sorpresa.

Sinaloa está dividido en cuatro zonas; sur, centro, centro-norte y norte. En cada uno de ellos se realizan acciones tendientes a coordinar esfuerzos y visiones regionales. Un organismo que es protagonista dentro de todo el movimiento es el CODESIN (Consejo para el Desarrollo de Sinaloa). Este mecanismo público-privado le ha inyectado una nueva dinámica que difícilmente encontramos en las tradicionales secretarias del gobierno estatal responsables del desarrollo municipal y el desarrollo económico.

Referente al tema municipal, CODESIN inició siendo facilitador de asistencia técnica en el ámbito económico, pero su aportación ha sido tan bien recibida que ahora los municipios acuden a él para que realice gestiones y aportaciones en temas como finanzas, planeación, participación ciudadana, seguridad pública, desarrollo rural, servicios públicos, entre otros.  Resulta obvio señalar que llegar a éste lugar no le ha sido fácil.

El tema de la planeación ha sido un lugar de interés común para diversos actores de Sinaloa. Para hacer un comparativo con Coahuila sobre el origen y las aportaciones relacionadas a la planeación, mencionaré que mientras en Coahuila la planeación de los municipios fue apuntalada y coordinada por el gobierno del Estado, en Sinaloa fueron los diversos actores sociales, incluyendo obviamente al gobierno del Estado, los que la impulsaron y concretizaron.

El resultado es muy contundente; en Coahuila el proceso de planeación, ampliamente centralizado, no ha generado ningún mecanismo independiente, ya sea estatal o municipales, que le de operatividad y certidumbre a los esfuerzos realizados. Hoy no tenemos la seguridad de que el Plan Coahuila 2027 (o como se llame) sea llevado a cabo por los gobiernos futuros.

Mediante un proceso más lento pero mucho más efectivo Sinaloa va rumbo a la institucionalización de la planeación a través de los institutos municipales de planeación o también llamados IMPLANES, mismos que la ciudad de León, Guanajuato, proyectó pero que Ciudad Juárez inició allá por 1995. Cabe recordar que estos mecanismos son autónomos tanto operativa como financieramente, lo que lo vacuna contra enfermedades “políticas” y “caprichosas”. Poseen un consejo plural donde los representantes emiten recomendaciones al Cabildo y estos últimos usualmente las aprovechan.

Hoy por hoy en Sinaloa existen dos IMPLAN (Culiacán y Mazatlán) y uno está por tener vida (Mochis). El de Navolato está en gestación. En los municipios de la zona centro-norte y norte existen dos iniciativas llamadas Petatán 2030 y Evora 2030. En el resto de los municipios el tema está ya en el radar de las autoridades y de la sociedad, siendo muy probable que en el mediano plazo veamos resultados.  En síntesis, la planeación institucional a permeado a todos los rincones del Estado gracias al origen que tuvo el tema y al seguimiento y empuje que le han dado mecanismos plurales y autónomos como CODESIN.

En lo relacionado al desarrollo económico Sinaloa, deseoso de dejar de ser meramente agrícola, ha comenzado a sentar las primeras bases que le permitirán diversificar su economía. El programa llamado Escalera Náutica, que el gobierno federal ha puesto en marcha para detonar turísticamente al Mar de Cortés y todos sus alrededores, contribuirá a los esfuerzos de los sinaloenses.

Es más, éstos lo aprovecharán mucho mejor dados sus esfuerzos en el tema de la planeación. Si no estás preparado y con la capacidad suficiente para llevar a cabo una tarea, entonces por más apoyo y ayuda que puedas recibir difícilmente tendrás éxito. De aquí la importancia de desarrollar elementos importantes como la planeación.

Coahuila también ha iniciado un esfuerzo de diversificación económica, que es muy saludable, pero lamentablemente se encuentra sustentado en la voluntad del gobierno actual  (por cierto, termina en 2005). De nueva cuenta; no hay un mecanismo constante (IMPLANES) que nos garantice que dichos esfuerzos seguirán adelante, independientemente de quien gobierne.

Otro de los rubros a los que Sinaloa desea ingresar es al sector automotriz, aunque aquí se encuentra en franca desventaja ante Estados tradicionalmente automotrices como Coahuila, Nuevo León, Puebla, Aguascalientes y Guanajuato. Generar mano de obra especializada en el rubro requiere de tiempo y buenas escuelas. Por lo pronto Sinaloa ya logró instalar un Delphi y Sumitomo en su región norte. Lo importante aquí es que tienen una meta, otros no saben para donde ir.

Un gran programa es el corredor Topolobampo-Dallas, el cual piensan desarrollar con la carretera Mochis-Chihuahua. La objetivo es hacer del puerto de Topolobampo una opción más para el arribo de barcos dada la saturación de Long Beach, California.

En suma, los esfuerzos que hoy hace Sinaloa me hace pensar que en algunos años será toda una potencia nacional.

domingo, diciembre 05, 2004

Mi tesis


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 15 de diciembre 2004

El jueves de la semana pasada presente y defendí mi tesis de maestría ante el grupo de sinodales que seleccione. Mi tesis la titulé Elección de Regidores por Distrito: Un Paso Hacia la Auténtica Representación de la Sociedad en los Ayuntamientos Mexicanos. Sin duda alguna este es un momento muy importante en lo personal y quisiera compartir con Ustedes algunos extractos de lo que considero debería contener un nuevo marco electoral para los municipios.

Por supuesto no es el único camino ni tampoco el mejor. De lo que sí estoy convencido es que el no mejorar las reglas electorales actuales para los municipios, nos condenaríamos a seguir con las limitantes de representación que hemos venido arrastrando de tiempo atrás y padeciendo de Cabildos institucionalmente débiles. Es necesario y urgente incrustar un sistema de competencia más transparente al interior de los partidos políticos de modo que los candidatos a regidores sean las mejores personas. El marco actual simplemente no lo permite, al contrario llegan aquellos que tienen intereses que no necesariamente son los colectivos.

La vida municipal en México va más allá de una simple y llana relación gobierno-sociedad, donde el segundo emite opiniones y reclama soluciones a sus necesidades y el primero trata de cumplirlas. La cercanía hace que esta relación frecuentemente rebase los límites institucionales para adentrarse a las zonas personales de cada individuo. Mientras que un integrante del poder ejecutivo o legislativo, federal o estatal, encuentra barreras de formalismo y protocolo entre su persona y el ciudadano, el integrante de un ayuntamiento se enfrenta cara a cara con el descontento social o goza de la confianza ciudadana.

Durante los últimos ocho años he podido comprobar, desde dentro y fuera de la esfera gubernamental municipal, como una gran parte de la vida institucional de México inicia en un orden de gobierno que ha sido constreñido profundamente, cuando es precisamente en su seno donde se manifiestan todas las pluralidades del país. La prueba más fehaciente la encontramos en el mismo artículo constitucional que le da vida: el 115. El ejemplo radica en, quizás sin pretenderlo, la limitación a una sola forma de gobierno local (ayuntamiento) cuando la heterogeneidad invita a una apertura conceptual y jurídica que de cabida a las expresiones más amplias de organización, entre ellas el indígena.

Del mismo modo, he sido testigo de cómo la relación entre los integrantes del ayuntamiento, la relación de estos para con el cuerpo administrativo y operativo y los procesos de toma de decisión que se generan dentro de él, requieren de una reformulación. Son muchos y variados los retos del municipalismo en México, pero sin duda considero que los caminos de acceso al poder público municipal deben ser replanteados, en muchos de los municipios de manera mediata.

Estos caminos, definidos dentro de un sistema electoral, por lo general conducen a relaciones personales cobijadas en un partidismo arcaico y no a las institucionales, basadas en el diálogo directo. El primer destino, desafortunadamente, marca la pauta para los deseosos de ocupar un cargo en el ayuntamiento. Uno de los efectos colaterales es que bajo este ambiente, los legítimos liderazgos locales no encuentran tierra fértil para su nacimiento, desarrollo y posterior consolidación, trayendo como resultado que la generación de cuadros, incluso al interior de los partidos mismos, sea muy pobre. Esta es quizá, la peor herencia de la representación proporcional tal y como esta planteada.

Me queda claro que la auténtica representatividad de la sociedad en el ayuntamiento mexicano muestra un serio déficit y que ningún sistema electoral tampoco la garantizaría plenamente. Pero es imprescindible que exploremos nuevos modelos de distribución del poder local para que así sea. Juzgar algo sin haberlo gozado o sufrido, sería como condenar un futuro que exige precisamente de creatividad y respuestas novedosas. Mi tesis busca complementar la ilustración de uno de esos modelos: la elección de regidores por distritos.

Una reforma electoral municipal donde los regidores sean elegidos por distrito traería los siguientes resultados:
1. Independencia de la voluntad ciudadana mediante la adquisición de una capacidad de acción política, con respecto a la voluntad de los partidos.

2. Influencia para que la autonomía del municipio sea realmente guiada por el brío de los habitantes y no condicionada a los intereses políticos de los partidos, todo ello debido al profundo vínculo que surgiría entre  el regidor y el elector. Es el voto directo y personal el que une al elector con el elegido.

3. El voto directo para cada uno de los integrantes del ayuntamiento, a través de distritos municipales,  favorece la legalidad y el sustento moral para cada uno de los mismos al reconocerlos como verdaderos representantes de un sector de la sociedad, y que al ser elegidos para desempeñar facultades, también los elige para responder a expectativas y a responsabilidades.

4. Cohesión política del cuerpo de gobierno gracias al proceso de acceso al poder generando un redimensionamiento entre las relaciones del poder ejecutivo municipal y el resto de los integrantes del Cabildo, haciéndolo a éste último más equilibrado, sin subordinaciones y con independencia entre los mismos, impactando directamente en lo que respecta a la rendición de cuentas y a la transparencia en el ejercicio de gobierno.

5. Reconocimiento de los poseedores del cargo de regidor por parte de la ciudadanía como consecuencia de haber realizado campaña electoral, generando una mayor identificación entre ambas partes.

6. Generación y desarrollo de nuevos liderazgos con capacidad probada debido al escrutinio efectuado durante las campañas electorales.

Es urgente entonces la representación del deseo ciudadano a través de elecciones que personalicen la política (no que se caudillice), de tal suerte que exista la posibilidad de que el elector tenga la prerrogativa de diseñar mediante su voto, no-solo una división de poderes en el ámbito municipal, sino también la posibilidad de ir construyendo una institución fuerte.

sábado, diciembre 04, 2004

2005; ¿Año de reformas municipales?


Localeando, El Diario de Coahuila, 4 de diciembre 2004

Culiacán, Sin.- El pasado 25 de Noviembre la Comisión de Fortalecimiento del Federalismo de la Cámara de Diputados presentó al pleno una iniciativa para Reformar el artículo 115 constitucional, que regula la vida de los municipios. Con el apoyo de todas las fracciones parlamentarias (al menos hasta ahora después quien sabe) parece ser que ésta iniciativa traerá cambios importantes, siendo el principal la reelección de los Presidentes Municipales.

El municipio en México es tan diverso como las opiniones que los llamados “municipalistas” suelen expresar en sus conferencias, foros y reuniones, de aquí la dificultad de poder expresar en unos cuantos párrafos constitucionales el modelo municipal más adecuado.

La semana pasada acudí a una reunión en Ciudad de México de municipalistas y donde el propósito era reflexionar sobre las posibles reformas venideras con la iniciativa de la Comisión de Fortalecimiento al Federalismo. He de reconocer que no me quede hasta la etapa de conclusiones pero puedo asegurar que, al igual que en todas las reuniones de este tipo, pretendíamos enmarcar al municipio en un modelo determinado cuando la realidad nos indica otra cosa.

Un ejemplo de lo que señalo es la resistencia a que exista la reelección de los Presidentes Municipales por temor a que se construyan o consoliden feudos de poder político, que por cierto ya existen. Si bien yo soy participe de esta opinión bajo las actuales reglas, no podemos quitar este derecho a los Estados del país. Hacerlo implicaría, como lo ha sido desde tiempo atrás, imponer desde el centro condiciones que atentan contra el federalismo.

En todo caso, los Congresos estatales que legislen sobre la reelección, deberán considerar que es necesario la existencia de otras reformas institucionales para que esto opere de la mejor manera y contribuya al desarrollo de los municipios. El problema es que en los Congresos existe una pasividad operativa y limitación creativa, todo cargado con ingredientes políticos, que hace que tengamos no muy buenos panoramas en el corto plazo.

Si se eliminase la restricción en el 115 Constitucional e inmediatamente un Estado decide adoptarlo sin modificar su marco legal municipal, efectivamente el temor manifestado por muchos se hará una realidad por varias razones, siendo una de ella el actual sistema electoral municipal.

En repetidas ocasiones he escrito en este mismo espacio que la elección por planilla del Presidente Municipal, junto con Regidores y Síndicos, es un modelo que fue elaborado para operar bajo las condiciones políticas y democráticas de los años 70’s y 80’s. Si bien desde entonces han habido reformas municipales desde los Congresos Estatales, éstas se limitan a otros aspectos que poco tienen que ver con el desarrollo democrático y la representatividad social de los Ayuntamientos.

Un caso excepcional es lo acontecido en Chihuahua, donde el Síndico tiene que ganarse la confianza de los electores a través de una campaña electoral independiente a la del resto de los integrantes del Ayuntamiento. Aquí en Sinaloa, donde a partir de enero del 2005 recién se integra la figura del Síndico, perdieron una valiosa oportunidad de seguir los pasos del “Estado Grande” al integrarlo a la planilla. Nuevamente el ciudadano quedo relegado y la culpa no es de un partido en lo particular; es de todos.

Fuera del intento realizado en Baja California en 2001, hasta el momento ni el PRI, ni el PAN o PRD han hecho nada al respecto cuando han tenido la mayoría en Congresos Estatales y la razón es muy simple; si se eliminan las planillas entonces sus sistemas de elección internos sufrirían enormes modificaciones, lo que haría que ya no tuvieran el poder de decidir quien debe estar en los Ayuntamientos.

Pero el reparto de culpas no se limita a los partidos o a los políticos en cuanto al sistema electoral municipal y que, en otras palabras, distribuye las representaciones de una comunidad en el cuerpo de gobierno local. La sociedad tampoco ha generado un movimiento que indique o presione a los tomadores de decisiones para que hagan reformas en este sentido.

Tal parece que el haber realizado las reformas municipales electorales de los 70’s y 80’s y haber alcanzado la alternancia a nivel nacional nos agotó y satisfizo como sociedad. Una prueba más de mi pesimismo es lo acontecido actualmente en Sonora, donde la iniciativa del Gobernador Bours por incorporar las candidaturas ciudadanas e independientes no ha encontrado el suficiente respaldo social para concretarse, lo que deja el camino libre para que los partidos y los políticos hagan lo que les plazca, como aconteció en Baja California en 2001.

El camino que lleva hacia la democracia (y que tiene vertientes nacionales, estatales y municipales) nunca se agota y nosotros ni siquiera hemos recorrido los primeros kilómetros. El conformismo que nos caracteriza como país vuelve a hacerse presente en el ámbito municipal.

Soy un convencido de que la actual redacción del artículo 115 constitucional ofrece generosos espacios para que los municipios puedan desarrollarse en lo administrativo, operativo e institucional, más no así en lo democrático. Para lograr esto hace falta, como ya lo mencione, modificar los sistemas electorales municipales, y donde cada Congreso puede hacerlo.

De hecho nuestro “centralismo inconsciente” sigue siendo muy arraigado en nuestro pensamiento al grado que algunos por ahí, incluso políticos, han expresado en diversos foros a los que he acudido, que el artículo 115 indique a todos que el período de un gobierno municipal pase de 3 a 4 años, cuando esta atribución ya la tienen los propios Congresos estatales. Señalamientos de este tipo no hacen más que indicar que conocemos muy poco de lo que es nuestro municipio y de todo lo que se puede hacer con el marco legal actualmente existente.

Algunos señalan que el 2005 será el año de las reformas municipales en México, y ojalá así sea, pero estas de nada servirán sí los Congresos estatales no se activan como verdaderos mecanismos reformadores y modifican su papel de aletargadores y obstaculizadores de los cambios municipales. Pero tampoco si la sociedad hace lo que le corresponde; marcarles el camino a los partidos y a los políticos.

domingo, noviembre 28, 2004

Los calendarios


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 28 de noviembre 2004

Conforme pasan los días y surgen por ahí nuevos funcionarios públicos en cualquier nivel y en cualquier parte del país, mi proverbio chino favorito de “dale el poder a un hombre y entonces lo conocerás” se hace presente, ya sea con algún acto cuestionado o con alguna declaración desafortunada.

Y es que la transformación casi mágica que sufren las personas al tener esa herramienta llamada poder, hace borrar por momentos el cúmulo de valores que hayamos aprendido durante nuestra existencia. El proverbio chino me lleva a compararlo con aquel dicho (no se si mexicano) que dice “el dinero cambia a las personas”. Si bien dinero y poder suelen ir acompañados, el origen y la naturaleza de ambos es distinto, así como las consecuencias de su mal uso.

Los malos actos no siempre tienen porque violar la ley, pero si pueden violar algunos principios básicos como la moral y la ética. Un ejemplo claro de ello se observa con los altos sueldos que algunos funcionarios municipales de diversos municipios suelen tener. Si bien el difundir el salario contribuye a la transparencia, el monto del mismo cuestiona los niveles de ética pública que dicho o dichos funcionarios pueden tener.

La semana pasada el delegado de la PROFECO en Coahuila puso en circulación un calendario que muestra su imagen tal cual lo hacen los ciudadanos que ostentan un cargo de poder Ejecutivo; Presidente de la República, Gobernador o Alcalde.

La evolución de la misma política en México ha traído como consecuencia que hoy en día hasta la personalización del Poder Ejecutivo comience a cuestionarse. Imaginemos ahora la personalización de un cargo público administrativo. Si bien el hecho puede atribuirse a un funcionario novato e inexperto, su justificación lo sepulta moralmente hablando y hace ver dentro de él características no muy alentadoras.

Este acontecimiento hace renacer actitudes que durante muchos años su partido ha recriminado, e incluso va más allá al declarar que “yo soy la propia imagen de la Delegación en el Estado".  Al respecto el Delegado olvida varias cosas; las instituciones construyen un reconocimiento de manera colectiva (en estas tareas una sola persona no hace nada) y en base a resultados.

Olvida también que la PROFECO lleva años siendo una de las pocas instituciones públicas con buen grado de credibilidad, además su revista es de las que más tiraje tienen (pregunte Usted en el puesto de revista por el último número y difícilmente la encontrará). Así que la imagen de PROFECO es de PROFECO.

En política lo que aparente es y esto me lleva a navegar en el mar de las interpretaciones, donde puedo concluir que su frase antes citada se asemeja, guardando las proporciones, a la dicha por el Rey Luis XIV; “El Estado soy yo”. El delegado con su acto y después con su declaración comete errores, que aunque no son legales, sí son pilares en la formación de cualquier político o funcionario público. Con su actuación tiene poco que rescatar y mucho que volver a construir.

A los funcionarios les gusta operar en la frontera de la legalidad y de la ética pública dado que en México el marco general así lo permite. Cuando se sobrepasa dicha frontera la naturaleza humana de la justificación florece y en algunos casos se desarrolla. El funcionario federal se justifica diciendo que su acto esta dentro de la ley pero insisto ¿Estará dentro de las fronteras de la ética pública? La frontera de la ética y de las formas de actuar en la política, es decir de aquellas reglas no escritas, es muy delgada y debido a esto muchos cometen el error de traspasarla.

En nuestro país sigue muy arraigada la rancia costumbre de personalizar y apropiarse de los cargos públicos y mientras eso suceda la institucionalización del Estado y del gobierno no podrá ser una realidad. Es precisamente el fortalecimiento de las instituciones lo que puede sacar al país adelante y tal parece que desde nuestras actuales posiciones, aún siendo ciudadanos, contribuimos para que ello no suceda.

El ser funcionario público en México no es fácil, y los vicios que actualmente prevalecen dentro del ambiente burocrático federal, estatal y municipal suelen contagiar a los recién llegados, más cuando estos últimos tienen al final de sus prioridades el cumplir cabalmente con sus responsabilidades de ser buenos funcionarios públicos. El siguiente puesto más alto resulta demasiado tentativo y con ceguera desenfrenada solemos ir por él.

De aquí la urgente necesidad de que la ley del servicio público de carrera en el gobierno federal tenga éxito, de que el servicio civil en los gobiernos estatales pase de las palabras a los hechos y de que un sistema de recursos humanos profesional en los gobiernos municipales comience  a desarrollarse y establecerse.

El actual estado del arte de la burocracia mexicana hace incomprensible para sus integrantes aquella frase religiosa acomodada que dice; “ciudadano eres y en ciudadano te has de convertir”. La obligación principal es entonces no ser el eslabón más débil de la cadena de la institucionalidad pero ¿Cómo no serlo en un sistema de recursos humanos cuyo diseño promueve precisamente lo contrario?

Yo no sé cuales sean las metas personales del actual Delegado de la PROFECO pero si pretende darse a conocer entre el electorado con la finalidad de irse posicionando para un eventual lanzamiento de alguna candidatura, entonces hay muchos caminos por los cuales se puede transitar, siendo el principal el de los resultados.

Al principio de su gestión el Delegado creo una imagen alentadora con sus acciones de verificación de gasolineras, donde incluso tocó a un pariente suyo, pero desgraciadamente dicha imagen fue desvaneciéndose; primero con sus comités de defensa del consumidor y ahora con los calendarios.

Reconstruir una imagen pública, por más pequeña que esta sea, es mucho más complicado que construirla. Una vez cometido un error difícilmente dejas de llevarlo en la frente, sobretodo hoy en día, donde la sensibilidad social para con este tipo de actos comienza a desarrollarse y a tornarse más frecuente. El hecho desilusiona hondamente porque proviene de un actor perteneciente a una nueva generación de funcionarios/políticos. Esto nos muestra que la meta que perseguimos como país sigue estando todavía muy lejos.

domingo, noviembre 21, 2004

Los bonos y la siguiente etapa


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 21 de noviembre 2004

Es casi un hecho que el tema de los bonos a los regidores vuelva a convertirse en tema de discusión en los próximos días. Y en realidad el hecho de que se dé es un claro indicio de que las cosas van caminando. Años atrás, el sigilo y el disfrazamiento de pagos era una constante.

Pero si bien se ha dado un paso adelante para transparentar todo ello, el camino aún es largo; para llegar a su eliminación se requerirá mucho más que meras declaraciones y recriminaciones de las cámaras empresariales y de los grupos civiles enfocados al ámbito municipal como Alianza Cívica. Se requieren de nuevos actos de coordinación y de presión para hacerle ver al Cabildo que, de ahora en adelante, la tolerancia hacia los bonos ha terminado.

La clase política local ha desarrollado una especie de inmunidad cargada con justificación que permite resbalar toda clase de critica sobre los bonos. La ya trillada frase de que “el regidor trabaja duro y además cuando deja su cargo se le complica encontrar un nuevo trabajo” debe ser desechada y ser causante de vergüenza por quien la dice. Pero, ¿cómo hacer para que ello suceda?

Saltillo es una ciudad que siempre ha carecido de la movilización de la masa pública. La construcción de opinión crítica ante hechos del gobierno municipal sigue quedando rezagada en comparación con otras ciudades. Las declaraciones de los mismos de siempre da a pensar a los políticos que sólo son unos cuantos quienes se quejan y que por lo tanto no es representativo del total de la sociedad. He aquí la principal arma para seguir haciendo de las suyas. Los mismos de siempre requieren de más apoyo o bien de nuevas estrategias.

Cuando la sociedad presenta un índice mínimo de desarrollo (como Saltillo) con el cual se pueda hacer frente a las necesidades básicas (seguridad, servicios públicos, entretenimiento, educación, entre otros) se torna complicada la generación de opinión crítica para con los gobernantes.

La mayoría parece conformarse con su situación actual cuando es evidente que hay más etapas por alcanzar dentro de la evolución de la sociedad saltillense. El cuestionamiento para la clase gobernante, aún cuando ésta lleve a cabo actos que pasan la frontera de la ética e incluso de lo legal, se torna débil y sin constancia. Ya no se trata de exigir a las autoridades correspondientes que se deben tener elecciones confiables, ahora el enfoque debe estar en la exigencia de un comportamiento adecuado de los gobernantes y de un desempeño eficiente.

El perfeccionamiento del gobierno, en este caso el municipal, debe ser el siguiente reto que debemos atender como sociedad pero tal parece que la energía por el momento no nos alcanza para ello. Lo electoral nos cansó y una ley estatal de transparencia nos tiene satisfechos. El caso de los bonos embona perfectamente en lo antes señalado. Su presencia parece no causar ninguna reacción en muchos sectores aún cuando todo mundo lo condena.

El gobierno municipal en México, y Saltillo no es la excepción, tiene muchos retos por atender y la sociedad civil puede ser un gran impulsor para que se vayan atendiendo. La todavía añeja cultura de “apropiación” del gobierno por quien gana las elecciones hace que hoy en día un gran numero de los retos estén “secuestrados” por las mismas autoridades y en el mejor de los casos son sólo atendidos por otros sectores como el académico.

Es necesario que la sociedad tenga una participación activa en temas como la transparencia (la ley no es suficiente), la revisión y rendición de cuentas, perfiles de funcionarios, profesionalización de niveles medios e inferiores y presupuestación, entre otros.

Para darse una idea de los muchos huecos que la sociedad debe todavía cubrir con relación a su gobierno  señalo a manera de pregunta algunas de ellas; ¿Cuántos resultados de auditorias internas a los gobiernos locales se hacen públicos en primera instancia por diseño de sistema? ¿Cuántas Comisiones de Hacienda de los Cabildos mexicanos deliberan de cara a la sociedad?

Más preguntas: ¿Qué rol  juega la ciudadanía en la definición de perfiles (no de personas) para los funcionarios de primer nivel del gobierno municipal? ¿Cómo es el desempeño del gobierno por ejemplo en la recolección de basura comparado con el municipio vecino y cuánto nos cuesta?

En otras palabras, la sociedad requiere enfocar mayores esfuerzos que incidan en lo interno del gobierno; habilidades, capacidades, manejos, actitudes, reordenamiento institucional, etcétera; y no exclusivamente en lo externo (políticas, programas, mecanismos, espacios), ya que si es de ésta manera lo último presentará siempre déficit si lo primero (el gobierno) no está debidamente amalgamado y estructurado.

Bajo las condiciones y la estructura gubernamental actuales, los bonos seguirán apareciendo en la historia de Saltillo sin importar que partido gobierne, al menos que se aglutine voluntad de los regidores junto con la presión social. La permanente eliminación de los bonos requiere de su reglamentación; si no es de esta forma entonces nada garantiza que ya no existirán.

No se trata de criticar a los actuales regidores, se trata de fortalecer al Cabildo cuya responsabilidad es guiar a la sociedad. Los hoy regidores hace poco eran ciudadanos y en ciudadanos se han de convertir en aproximadamente 400 días ¿Porqué no seguir colocando piedras que contribuyen a fortalecer al gobierno y a generar confianza entre la sociedad?

Si la entrega de bonos no causa remordimiento entre los que lo reciben, sí causará un severo daño cultural a la sociedad. El mensaje de “el que acceda al gobierno municipal podrá cobrar jugosos bonos” será el principal pasaporte para que cualquier clase de político gobierne en la ciudad.


Glosa: La agrupación Colimenses por una Mejor Administración Pública (COLIMAP) recién acaba de ser formada. Esta iniciativa ubicada en el Estado de Colima busca precisamente coadyuvar en el fortalecimiento del gobierno para que pueda atender de una mejor manera a la sociedad junto con sus retos. Los integrantes de COLIMAP provienen de diversas organizaciones empresariales y civiles con programas e intereses propios, pero que convergen en espacios comunes llenos de retos colectivos por enfrentar y con nichos por atender.

domingo, noviembre 14, 2004

Transporte urbano; el “coco” de Saltillo y de... GM


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 14 de noviembre 2004

Si bien el Estado-Nación como tal, es decir el país, es la carta de presentación ante los inversionistas, las ciudades (como Saltillo) son las que realmente se encargan de materializar el ofrecimiento realizado por los gobiernos nacionales mediante la proveeduría de los servicios necesarios para, primero, poder operar adecuadamente y después ser competitivos. Bajo esta lógica me surge la siguiente pregunta ¿El servicio de transporte publico cumple con su parte para que la región sureste de Coahuila pueda ser competitiva?

Un sistema de transporte deficiente no sólo afecta a quienes hacen uso de él. Afecta también a automovilistas, a transeúntes y a la economía de la ciudad. Según el Programa SINDES (Sistema de Indicadores de Desempeño) que coordinan AMMAC  e ICMA, el porcentaje de accidentes viales en municipios y en los que participa el transporte publico fue de  19.45% en 2003. 

La cifra por sí sola nos dice poco pero pensemos en lo que hay detrás de ella; lesionados, muertos, daños materiales, distracción de policías para atender accidentes, trámites por infracciones, ausencias laborales, retardos, etcétera, todo mermando la capacidad  y la competitividad de una ciudad para progresar. Y esto es si consideramos únicamente el rubro de accidentes.

El gasto que realiza General Motors (GM) por concepto del servicio de transporte para sus trabajadores es un subsidio que la compañía da a la región sureste de Coahuila ya que si se tuviera un buen servicio no habría necesidad de ello. Bajo esta situación se encuentran no solo la armadora sino otras decenas más de empresas ¿Será el comienzo del fin de éste subsidio a la inversa?

Si bien hace algunos años este gasto no era tomado en cuenta entre las empresas para decidir una inversión, ahora con la exigencia por reducir costos debido a la fuerte competencia mundial, cualquier ahorro es bienvenido. La competitividad hace que las empresas puedan sobrevivir. Sin ella, es como nadar en medio del mar sin un salvavidas y GM necesita hoy más que nunca de un salvavidas bien inflado que le permita salir de la situación por la que vive a nivel global.

El transporte público de la región tiene ante sí un reto por demás evidente; mejorar su servicio y ampliar algunas de sus rutas hasta hoy municipales para convertirlas en intermunicipales, so pena de que las empresas establecidas decidan reflexionar sobre este subsidio que ofrecen al gobierno. Si el país tiene sus reformas estructurales pendientes, Saltillo tiene las suyas y una de estas es el sistema de transporte.

Las autoridades municipales de los tres municipios (principalmente las de Saltillo) requieren de tomar acciones, pero no solo en ellos recae la responsabilidad total, también los concesionarios tienen mucho que hacer al respecto. En los despidos que GM esta llevando a cabo existe un porcentaje de culpa que le compete a Saltillo como ciudad, a las autoridades y a los concesionarios.

Al igual que la CROC, la CTM tiene numerosos afiliados que prestan servicios de transporte urbano y si bien es justo reconocer que algunos de ellos han hecho esfuerzos para mejorar las unidades, también es cierto que en múltiples ocasiones se han negado a la reforma del sistema de transporte urbano y que hoy urge realizar. No solo se trata de poner camiones nuevos. Los intereses de los concesionarios han sido mucho más poderosos que el interés de la ciudadanía, además de que ésta última ha carecido de la habilidad suficiente para hacerse escuchar.

El camino más fácil para GM en este momento es el de eliminar la prestación de transporte a sus trabajadores y dejar de subsidiar al gobierno pero si bien resolvería su problema de sobre-costos (al menos en este rubro) quizás de origen a otros más; el ausentismo y la alteración de su ambiente laboral.

Está más que comprobado que el trabajador que requiere de largos tiempos para transportarse (ya sea por su lejanía del hogar o por el exceso de tráfico) su rendimiento disminuye considerablemente, impactando en la competitividad de la empresa. El servicio de transporte publico que actualmente se ofrece deja de estar a la altura requerida.

Hay una situación que genera un problema adicional en todo este asunto, y ese es el doble rol que los sindicatos juegan; por un lado defender la estabilidad laboral de sus trabajadores (que hoy esta amenazada por deficiente sistema de transporte) y por el otro defender a los concesionarios que están afiliados a ellos y cuyas deficiencias impactan a los primeros. ¿A quien atender y en que orden?

En otras ciudades del mundo desarrollado los sindicatos no enfrentan un conflicto de interés porque solo se enfocan en defender las causas de sus sindicalizados; siendo uno de ellas el tener un sistema de transporte publico eficiente. Si las condiciones de empleo empeoran en GM, entonces la CTM y la CROC deberán, en algún momento determinado, decidir a quien representar y por lo tanto defender; ya sea a las decenas de miles de trabajadores o a unos cientos de concesionarios.

Ambos sindicatos ya dieron una muestra a nivel nacional: aprobaron la reforma al IMSS porque sabían que de no concretarse, sus afiliados iban a enfrentar problemas con sus prestaciones médicas. La unidad sindicalista con sus colegas del sindicato del IMSS quedo para otras ocasiones ¿Cómo actuaran en la zona sureste del Estado?

La semana pasada el Secretario de la CTM en Coahuila, Tereso Medina, declaró lo siguiente a un periódico de la localidad;  “Sin duda que algún día, no se cuando, nos traerá a todos la necesidad de urbanizar y ampliar las redes del transporte querámoslo o no”, expresó, “lo digo con esa responsabilidad, porque los trabajadores necesitan el transporte y las empresas requieren ser competitivas y tenemos que entrar a ver la forma”.

Esta declaración es una muestra clara de que defender a dos entes (trabajadores y concesionarios) no es conveniente. Tarde o temprano la incongruencia se hace evidente. Lástima que ésta actitud se dé cuando las empresas comienzan a tomar decisiones drásticas.

Según Robert D. Kaplan las sociedades más prosperas suelen emplear dinero y esfuerzo en mejorar sus puntos débiles. Si la región quiere ser prospera entonces tiene un flanco débil que debe cubrir ya.

domingo, noviembre 07, 2004

Nuevos nichos para la participación ciudadana a nivel local


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 7 de noviembre 2004

América Latina lleva al menos dos décadas tratando incansablemente de ubicar los mejores elementos políticos, jurídicos, sociales y económicos que le permitan adecuar el rumbo para generar sociedades armónicas. Durante diferentes momentos los dos actores principales, gobierno y sociedad, han batallado para encontrar los lugares idóneos para cumplir su rol.

Una vista retrospectiva en el tiempo nos muestra como en la década de los 80’s la sociedad comenzaba a desatar los fuertes lazos de control que los gobiernos de la región mantenían sobre sus gobernados. Uno a uno los gobiernos militares, autoritarios y dictaduras fueron derrumbándose para dar paso a uno democrático pero escaso de experiencia. El papel de la escasa ciudadanía organizada consistía principalmente en la lucha por las libertades políticas. El férreo centralismo en la zona inhibía el desarrollo de cualquier manifestación local.

Los 90’s por su parte nos muestra como los gobiernos, tratando de aprovechar una globalización que se hacia cada día más evidente, emprenden reformas económicas muy apegadas a las leyes del mercado. La sociedad por su parte luchaba por perfeccionar la aún endeble y nueva libertad política alcanzada e iba colocando, a veces a contracorriente de los deseos gubernamentales, ladrillos democráticos que más tarde se convertirían en columnas de la democracia. Era el tiempo también del nacimiento de numerosas organizaciones ciudadanas que luchaban por mayores libertades civiles y el respeto de los derechos humanos.

El inicio del siglo XXI nos muestra ahora que el mantenimiento y perfeccionamiento de las sociedades (incluyendo sus gobiernos) es mucho más complejo. Conforme estas evolucionan, nuevos factores disciplinarios (económicos, sociales, políticos, etcétera) se hacen presentes y las influencias se distribuyen a través de una serie de vasos comunicantes. También hacen uso de presencia nuevos conceptos, como el de la gobernanza , que invita a una responsabilidad compartida del ejercicio del gobierno, es decir, donde las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado tienen roles que jugar.

Sobre esto último y para tener mayores elementos de comprensión, la Conferencia Mundial sobre Gobernanza “Del Gobierno a la Gobernanza; Hacia el siglo XXI”, realizada en 1999 y organizada por el PNUD, propuso “reexaminar la idea convencional de que la gobernanza es el campo exclusivo del gobierno” y “fomentar la reformulación que indica que la gobernanza incluye a todos los organismos del Estado, la sociedad civil y el sector privado”.
La importancia de lo anterior radica en el hecho de que la participación de los actores ajenos al gobierno debe darse sin regateo, lo que implica hacer un sacrificio mayor en aras de llegar a la gobernanza. Ya no basta solamente con participar en la integración de consejos ciudadanos (que muchos de ellos presentan desafíos de operación y composición enormes) o mantener buenas relaciones con el gobierno, ahora hay que adentrarse en la operación y diseño institucional del aparato gubernamental.

A inicios del siglo XXI las organizaciones civiles consolidan su presencia en diferentes rubros (altruismo, derechos humanos, equidad de género, política, electoral, seguimiento a gobiernos nacionales y regionales, desarrollo de proyectos productivos, entre otros) pero se niegan a descubrir nuevos horizontes o nichos en los cuales también se puede incidir (nichos de incidencia) y me refiero a los relacionados con el reordenamiento, operación y consolidación de las instituciones gubernamentales del ámbito local. En otras palabras, hacer efectiva la gobernanza a nivel local.

Las formas para abordar este nicho aun virgen son diversas, es más, pudieran agruparse en; a) frontales (aquellas que exigen y solicitan acciones desde afuera de las instituciones, es decir se trata de una incidencia externa) y b) acompañadas (aquellas que trabajan junto a las instituciones, es decir incidencias internas o suaves, dado que acompañan en el proceso).

El trabajo vinculado entre las organizaciones de la sociedad civil y el gobierno local para reconstruir la estructura y operación gubernamental del mismo gobierno local (valga la redundancia), puede realizarse de forma frontal o bien acompañada (ambas con ventajas y desventajas) pero desde mi punto de vista el inicio debe ser utilizando la segunda forma (acompañada). El beneficio de la duda al gobierno local debe prevalecer para no polarizar posiciones entre ambos actores.

Precisamente en lo anterior es donde se genera el punto de quiebre y es donde se ubica el nuevo nicho de incidencia ciudadana; enfrentar de forma “acompañada” con las autoridades locales problemas y retos puntuales que padece el gobierno local tales como transparencia, revisión y rendición de cuentas, perfiles de funcionarios de primer nivel, profesionalización de niveles medios e inferiores, asuntos ambientales, presupuestación, diseño institucional, medición del desempeño, entre otros, y que hoy están “secuestrados” por el mismo gobierno.

Hasta el momento este nicho de incidencia local ha sido “atacado” por organizaciones privadas con fines de lucro que, al asesorar a los gobiernos, dan como resultado soluciones “privadas”, es decir, solo se conocen por ambas partes pero cuyos efectos impactan a la sociedad en su conjunto ¿Cuántos resultados de auditorias internas a los gobiernos locales en México se hacen públicos en primera instancia por diseño de sistema? Prácticamente ninguno. Se hacen del conocimiento publico cuando la presión social es inaguantable.

Otra pregunta al respecto ¿Cuántos Comisiones de Hacienda de los Cabildos mexicanos deliberan de cara a la sociedad?, ¿Qué rol  juega la ciudadanía en la definición de perfiles (no de personas) para los funcionarios de primer nivel del gobierno municipal?, ¿Cómo es el desempeño del gobierno en tal función? o ¿Cuánto cuesta el proveer a la ciudadanía de un determinado servicio?

Como estas preguntas hay muchas más que escasean de respuestas, pero sin duda pronto las encontraremos dada la evolución que presenta la participación ciudadana y la aplicación del concepto de la gobernanza.

domingo, octubre 31, 2004

Lo que viene después de la elección


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 31 de octubre 2004

Si la elección para elegir Presidente en Estados Unidos se decide en los tribunales los cambios en ese país son inminentes. No solo la metodología electoral de carácter nacional estaría en la mira (que de hecho ya lo esta y prueba de ello lo es Colorado), también serian susceptibles de cambio las instituciones electorales, que aunque parezca paradójico y dados los hechos son en lo general, tan vulnerables como las que tenía México hasta antes de la reforma de 1996.

Si bien Estados Unidos muestra recursos electorales de vanguardia (debates, financiamiento, tribunales, transparencia), existen otros que comienzan a lastimar de manera notable la democracia en este país. Además del profundo involucramiento de los partidos en la operación del la elección, lo que impide una desarrollo electoral imparcial, también están las boletas electorales, el conteo de votos, los funcionarios electorales y los votos que se reparten por Estado. Los estadounidenses jamás imaginaron que se encontrarían en esta situación.

Lo que viene después de la elección en caso de complicaciones (o incluso quizás sin ellas) es un replanteamiento serio sobre la forma de la democracia. No en el sentido de dudar sobre ella, sino la forma de acceder a ella y de hacerla posible. Los efectos de esta nueva revolución operativa de la democracia estadounidense llegará seguramente a los otros ordenes de gobierno (Estatal y local) para al menos influenciarlos.

Estados Unidos es fuerte porque sus ciudades, condados y municipios son fuertes. Jamestown, la primera población inglesa establecida en 1607 en territorio estadounidense,  represento el primer pilar, de los miles que hoy sostienen a esta gran nación. Estados Unidos se formó de abajo hacia arriba y por ello cada villa, pueblo, ciudad, municipio y condado, juega un importante rol en el desarrollo y consolidación de la democracia.

Estas son valoradas de una forma distinta a como acontece en México. Si bien no aparecen como tales en la Constitución Norteamericana, eso no significa un desprecio hacia ellas. Al contrario, simboliza la libertad e independencia necesarias para autoerigirse conforme sus propias necesidades de acuerdo a un marco general legal.

Es en sus calles y parques donde la política local, estatal y nacional se debate. Sus bibliotecas y auditorios son espacios donde las ideologías buscan incansablemente consolidar la simpatía de los seguidores y conquistar las preferencias de los indecisos. Es en ellas donde las manifestaciones a favor o en contra de tal o cual candidato, iniciativa o ideología encuentran libertad para poder expresarse. ¿Cómo separar entonces la vinculación entre lo nacional, estatal y local?

El escenario de profundo divisionismo que caracteriza a esta elección presidencial y las constantes sospechas por el proceso electoral, sin duda arrastrarán hacia potenciales reformas electorales locales para mantener la confianza de los votantes. En muchas ciudades de Estados Unidos los edificios públicos, así como los edificios del gobierno sirven como lugares para establecer casillas electorales (algo impensable para México) ¿Seguirá siendo de esta forma?

En las elecciones locales los partidos no son protagonistas como sucede en México. La contienda se enfoca fuertemente en las personas junto con sus propuestas y sobre ellos los ciudadanos deben elegir. Dadas las actuales circunstancias ¿Qué tanto se modificará la forma de hacer política a nivel local como consecuencia de esta elección presidencial, marcada por la polarización de los ciudadanos estadounidenses?

La otrora confianza en las instituciones electorales (con todo lo que ello significa; procesos, metodología, funcionarios electorales) esta sufriendo una merma muy importante en cuanto a su credibilidad y no precisamente es por actos ilícitos cuando se eligen autoridades locales. La revolución, ahora electoral, va a permear de lo nacional a lo local y no como lo señala su misma historia; de lo local a lo nacional.

Existe una realidad que los norteamericanos comienzan a descubrir como consecuencia de su método electoral para elegir Presidente; su democracia es igual de vulnerable que la de otros países. Si la elección del 2000 fue muy controvertida (Bush no obtuvo la mayoría de los votos ciudadanos pero si del Colegio Electoral), la del 2004 rompe de lleno con todo lo establecido.

Para darle una dimensión a lo que actualmente acontece en Estados Unidos, consideremos las palabras vertidas por Newt Gingrich, representante republicano en el Congreso, en un reportaje del New York Times; “Es como en los años 1840 y 1850”, en referencia a los años antes y durante de la Guerra Civil estadounidense. “Esto va a continuar. Se trata de un verdadero desacuerdo en torno al futuro del país”.

Aunque dudo mucho que se este gestando una revolución que desencadene en violencia como sucedió en la segunda mitad del siglo XIX, si es probable que ocurra una revolución en cuanto a la forma en que los norteamericanos consideran su democracia. Tendrán que entender que la que ellos adoptan esta visiblemente agotada. El status quo electoral deberá modificarse y habrán de pasar varios años para que construyan uno que les devuelva nuevamente la confianza en él.

Al igual como sucedió en México, Estados Unidos deberá crear mecanismos autónomos que estén libre de sospecha. Hoy los representantes de los partidos son actores que inclusive llegan a calificar la elección. Algo similar a lo que sucedía en este país hace no muchos años. Ahora bien, independientemente de este enorme hueco, Estados Unidos tiene grandes instituciones por lo que no hay que lanzar la primera piedra sin haber hecho antes un análisis justo.

El problema electoral le llega en un momento nada favorable a los estadounidenses, precisamente cuando lo que necesitan es ningún error en su modelo de democracia y de país. Y es que los actuales acontecimientos alimentan abruptamente los argumentos de sus contrincantes.

Lo que ocurra mañana será muy importante para los estadounidenses y para el mundo entero. Se trata, como lo dice Gingrich de definir que país se quiere y eso no es nada fácil de definir a pesar de la fortaleza institucional de la que gozan.


domingo, octubre 24, 2004

¿Para adelante o para atrás?


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 24 de octubre 2004

Para Chivis. Animo.

Ninguna ley es para siempre y la tan poca veces enmendada Constitución estadounidense es un ejemplo. Cada día que pasa se hacen más profundos los cuestionamientos sobre la forma de elegir al Presidente en Estados Unidos. Los fundadores de esa nación hicieron una Constitución tan amplia y cargada de pesos y contrapesos como para que pocas veces fuera enmendada, pero nada es eterno.

Junto con la elección a Presidente el próximo dos de Noviembre los electores del estado de Colorado tendrán la opción de modificar el mandato actual que señala que aquel candidato que gana en Colorado se lleva todos los votos del colegio electoral. La propuesta es que estos votos sean entregados de acuerdo al porcentaje de votación que obtuvo cada candidato. Sin duda una opción más justa y apegada a la realidad electoral. En este sentido, los primeros y difíciles pasos comienzan a darse en EUA pero serán dados para adelante y no en retroceso.

Esto al otro lado del Río Bravo, pero aquí en Coahuila tenemos nuestros propios pasos que dar y al parecer por ahí se quiere que sea en retroceso y me refiero al renacimiento de las voces que pretenden hacer modificaciones a la actual ley electoral. Estas serían bienvenidas si apuntaran a nuevos horizontes pero desafortunadamente apuntan hacia la retaguardia. No condeno que lo de atrás siempre es negativo, al contrario, algunas veces hay que retroceder, pero en esta ocasión ese retroceso no es conveniente.

Existen dos normas legales que actualmente incomoda a algunos partidos como a varios precandidatos: a) el corto período de tiempo para las campañas y b) la imposibilidad legal de manifestarse abiertamente en el sentido de querer ser precandidato a un cargo de elección popular.

Sobre el primer inciso tenemos que actualmente en el ambiente político nacional se desea una reforma para acortar campañas por diversas circunstancias que son muy conocidas; gasto excesivo de recursos, interrupción de legislaciones, escasez de negociaciones políticas, etcétera, y pretender regresar en Coahuila a lo que se tenía (campañas largas) es cometer un error de dos bandas; se iría contra un deseo nacional y se dejarían las bases para hacer con dinero a un desconocido en una personalidad electoral.

La reducción de los tiempos de campaña en Coahuila no afectó negativamente dos variables claves y básicas en las pasadas elecciones locales: 1) el índice de participación electoral y 2) la difusión de las propuestas. Habiendo salvado estos dos puntos no hay razón para modificar ¿Porqué querer regresar al pasado?

Por otro lado tampoco estoy de acuerdo en “suavizar” lo referente a las precampañas y es que ¿Imagina Usted como andarían ahora los precandidatos de no existir las restricciones actuales? De entrada el derroche de recursos públicos a favor de alguna precandidatura se haría más evidente. Si con el actual acicate tenemos indicios de ilegalidades piense ahora sin ellos. Otro hecho que se daría es que el dinero opacaría las propuestas y el debate (como sucedió en Tijuana).

La Ley Electoral en Coahuila es perfectible sin duda, incluso en los puntos anteriores, pero no debemos dejar ir la esencia de lo que pretende: elecciones más justas para todos los partidos y regulación y limitación precisa de los tiempos electorales.

No volteemos para atrás, hagámoslo para adelante. Estas dos normas ya manifestaron su bondad y el querer acomodárselos a sus propios intereses no habla más que de un egoísmo institucional y personal para salir beneficiados ellos y no la ciudadanía. Además la trayectoria propia de cada personaje lo va marcando para un puesto determinado.

El horizonte aun muestra muchos retos a la actual ley electoral y cito algunas; a) elección por distrito de regidores, b) candidaturas independientes y ciudadanas, c) partidos municipales, e) aplicación efectiva del referéndum para el cobro de nuevos impuestos y otras disposiciones, f) elección de Síndicos (como en Chihuahua), g) remoción de mandato, h) obligación de debates por tema y por región, entre algunos otros.

Y para esos que quieren regresar al pasado aquí les planteo un ejemplo del futuro que debemos abordar ya. En algunas semanas comenzara a discutirse en el Congreso de Sonora una iniciativa de reforma que el gobernador de aquel estado pretende enviar: las candidaturas independientes y ciudadanas. Esta propuesta se refiere a la posibilidad de que cualquier ciudadano pueda postularse directamente como candidato a Gobernador del estado, diputado, alcalde o comisario, con la garantía de tener las mismas ventajas que los candidatos de los partidos políticos.

La iniciativa de reforma propone el siguiente texto para la fracción II del Articulo 16 de la Constitución local:  "Ser votado para los cargos de elección popular del estado y de los municipios, como candidato de algún partido político o como candidato independiente, en los términos establecidos por esta Constitución y la ley, así como ser nombrado para desempeñar cualquier otro empleo, cargo o comisión”.

La iniciativa también contempla las candidaturas ciudadanas y propone mínimos de firmas de simpatizantes. En el caso de los candidatos ciudadanos a diputados, estos deberán reunir cuando menos el 10 por ciento de la lista de los ciudadanos empadronados en el distrito electoral uninominal respectivo. Para los candidatos ciudadanos a alcaldes deberán reunir y presentar firmas de apoyo de acuerdo con la población empadronada en cada municipio. Ejemplo, en los ayuntamientos de hasta 10 mil ciudadanos empadronados serán mil firmas de apoyo. En los de más de 100 mil 1 empadronados, deberán presentar 6 mil firmas.

Iniciativas como la que hoy se maneja en Sonora deben estar en el horizonte de reformas actuales para el Estado. Coahuila ya ha dado un gran paso en la materia y lo que nos resta es hacer costumbre y cultura de las disposiciones que marcan las reglas electorales actuales. Los políticos que deseen cargos de elección deberán asimilar que la simpatía en el Estado de Coahuila hoy se basa más en la trayectoria, propuestas y el trabajo de los aspirantes y no únicamente en la realización de una campaña cargada de dinero y de mercadotecnia.

Para donde avanzamos ¿Para adelante o para atrás?

viernes, octubre 15, 2004

Se buscan donadores de futuro


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 15 de octubre 2004

El actual gobierno estatal ha tenido avances en materia de planeación para el sureste de Coahuila. El “plan 2027” así lo indica, pero aun no puedo visualizar un mecanismo que le de, ya no digamos anclaje institucional sino certidumbre en su cumplimiento e implementación.

La tradición y la experiencia en México nos dice que si una buena iniciativa no se institucionaliza, difícilmente podrá sobrevivir en el tiempo y si lo hace su impacto se ira mermando por la enfermedad de la incontinuidad.

En algunos municipios o regiones que me ha tocado visitar debido a mi trabajo, veo un marcado interés por el futuro de sus comunidades. De alguna u otra forma han iniciado trabajos para no solo preverlo (caso “plan 2027”) sino para garantizar que lo planeado se lleve a cabo.

En algunos de ellos el proceso ha sido iniciado por el gobierno municipal (caso Querétaro). En otros por el gobierno y la sociedad (Veracruz-Boca del Río) y en otros ha sido la misma sociedad con recursos que aportan los empresarios (Ahome 2020). Los tres tienen un común denominador: tienen además de alma un cuerpo. La planeación institucionalizada es fundamental; ayuda a sobrevivir en un mundo cada vez más complejo y con menos recursos naturales.

En una entrevista hecha al Senador Demetrio Sodi de la Tijera (un excelente político) me volví a convencer de todo lo que he venido escribiendo sobre el tema. El Senador declaro que después de cumplir su mandato se dedicará a lo que desde ahora trabaja ya: un centro de estudios que analice, discuta y proponga elementos para el futuro de la Ciudad de México. Su justificación es muy simple; hoy nadie sabe a ciencia cierta hacia donde va la ciudad y como va la ciudad. Lo que existe no es ni remotamente lo suficiente.

Para materializar estos esfuerzos han logrado convencer, él y otras personas, a 25 empresarios de la ciudad quienes aportarán un millón de pesos cada uno. El centro de estudios estará integrado por un pool de académicos, empresarios, sociólogos y de personas provenientes de organismos civiles. Todos conocedores del tema.

Sería ingenuo pensar que la creación de este centro sea la panacea del futuro para la segunda ciudad más grande del mundo, pero sí jugará un muy importante rol y aportará elementos substanciales a la discusión; elementos que hoy no se tienen.

El tema de la planeación es tan significativo que no se puede dejar su diseño y desarrollo a un solo actor (el gobierno) y menos pensar que se puede anclar a una ley que creemos por si sola va a hacer que cumpla su cometido. Es necesario armar a esa planeación con al menos estos elementos: marco jurídico, representatividad social y un órgano deliberante permanente.

El “plan 2027” cumple solamente por el momento con un marco jurídico que incluye una hoja de ruta pero donde los demás elementos son cabos sueltos que solamente son atados en determinados momentos, amén de que la representatividad social presenta cierto déficit y los municipios prácticamente son acatadores.

El tema sobre la planeación del sureste del Estado esta siendo liderado por una secretaria del gobierno estatal que no le corresponde en toda la extensión de la palabra y si le corresponde jurídicamente en su totalidad no es correcto, porque atiende una responsabilidad (hacer obras publicas) o atiende otra (planeación). Medias tintas no es lo adecuado para esto.

Hace unos días leí en una nota del periódico que las autoridades de Nuevo León consideran que la zona metropolitana de Monterrey estará unida con la zona metropolitana de Saltillo ¡en 30 años!. Trato de imaginarme como sería todo ello y realmente aterroriza. Inmediatamente me pregunte ¿Conocerán de estas proyecciones las autoridades estatales y municipales? ¿Las habrán contemplado en el “plan 2027”? y si así fue ¿Se definieron rutas de acción para ello?.
Saltillo y su zona metropolitana seguirán siendo una buena opción como lugar para vivir y eso acarrea no solo migración. La instalación de industrias (como Whirlpool) si bien traen ciertos benefactores, también generan malo factores y todo ello se debe ponderar y analizar. No estoy en contra del crecimiento de las ciudades: simplemente quiero dejar claro que debe analizarse constantemente y a cada minuto ese crecimiento y por el momento esa dedicación el gobierno no lo puede garantizar.

Algunos cimientos para un futuro con certidumbre han sido ya instalados. El mismo “plan 2027” representa uno de ellos. Otro es la buena voluntad que han mostrado el gobierno estatal y los tres alcaldes de la zona para coordinar esfuerzos. La reunión del pasado miércoles entre los alcaldes de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga fue un buen ejemplo, pero no es suficiente porque esas acciones están sentadas en voluntades que no son garantizadas por los futuros alcaldes de dichos municipios.

Ante la realidad aquí planteada urge la creación del IRIP (Instituto Regional de Investigación y Planeación) o como quieran llamarle. Se trata de una institución que además de ser garante de las acciones que hasta el momento se han llevado a cabo, se enfocará única y exclusivamente en ir diseñando el futuro de la región.

La creación de un instituto de estas características puede tomar diferentes modalidades; meramente gubernamental, social-privado o mixto (gobierno-sociedad). Ejemplos como éste hay muchos: Barcelona, Manhattan, Chicago, Querétaro, Ciudad Juárez, León, etc. y pronto en la Ciudad de México. A nivel municipal-metropolitano esta el Instituto Metropolitano de Planeación para el Desarrollo Sustentable de Boca del Río-Veracruz.
La iniciativa de los empresarios de Saltillo sobre la propuesta para crear el Centro de Estudios de Planeación Urbana es sin duda una buena iniciativa, pero hay que tener presente que el futuro no se limita al mero crecimiento urbano. El futuro implica aspectos multidisciplinarios y multidimensionales; educación, valores, cultura, ecología, sustentabilidad, urbanismo.

Si la preocupación de los empresarios y otros sectores de la región por el futuro es profunda, entonces no hay porque esperar a que el gobierno decida tomar cartas en el asunto. Con el transcurso del tiempo podrá incorporarse.

El futuro necesita de donadores y los empresarios de la región bien pueden iniciar el proceso.

domingo, octubre 10, 2004

El pacto federal y el 122


Localeando, El Diario de Coahuila, 10 de octubre 2004

Caminando por las calles de Ottawa allá por el año 2000, vi a un joven canadiense portar una camiseta con el mapa de Canadá en la cual se podía apreciar que sus provincias permanecían apenas unidas por hilos, lo que hacia constar desde esa perspectiva, la débil unión en aquel país.

En aquel entonces Canadá venía recuperándose de los intentos de Québec por independizarse, hecho que estuvo a punto de consumarse a mediados de la década de los 90’s. A más de 7 años de ese acontecimiento, el fantasma independentista continua rondando entre las mentes más conservadoras no solo de los “quebequenses”, sino también de los habitantes de Alberta, Saskatchewan y Manitoba.

Lo que vi en Ottawa me vino a la cabeza debido a lo que acontece en nuestro país por lo del artículo 122 constitucional, donde si bien no hay enfrentamiento directo entre entidades si lo hay vía el Congreso. Celebro que así sea, porque de lo contrario otros serian los resultados.

Un pacto de unión integral entre Estados soberanos no se resume a un pacto del orden meramente político; incluye pactos fiscales, pactos militares, pactos económicos, pactos subsidiarios, pactos legales y pactos sociales. La Unión Europea por ejemplo va camino a un pacto integral que partió de un pacto económico (La Comunidad del Acero y del Carbón). La República Mexicana, es un pacto integral y actualmente una de sus partes esta en crisis: el pacto fiscal.

A lo largo de su historia, México ha enfrentado retos para constituirse como país (unión integral). Su vida como nación inicia con un Chiapas que no era parte de la República. Posteriormente, y por el motivo que quieran, en 1836 Texas se separa y ello incita en parte a que en 1840 Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila crearan la efímera República del Río Grande, haciendo nuevos intentos pocos años después. La Unión Integral se tambaleaba.

Lo sucedido en 1846-47 si bien fue un arrebato de territorio por parte de Estados Unidos, muy probablemente esos “Estados” hubieran seguido los pasos de Texas dadas las débiles instituciones que como país teníamos en aquellos años. La unión de provincias a que los españoles habían obligado siglos atrás bajo el nombre de la “Nueva España” siguió milagrosamente unida después de esa grave perdida territorial.

Ya en el presente y motivado en ocasiones por factores ajenos a un deseo genuino por ser independientes, Yucatán dio muestras de intenciones separatistas en varias ocasiones (la última en 2001), lo que conlleva que ante ciertas coyunturas estos deseos puedan concretarse.

Posturas nuevas de separación o independentistas de carácter total no se avizoran por el momento en alguno de las entidades. Pero si hay visos de deseos de independencia fiscal en algunos de ellos. El último en decirlo con todas sus letras fue el mismo AMLO hace unos días.

En el resto de los Estados la independencia fiscal no ha sido mencionado de una manera clara, pero se dejan deslizar declaraciones que apuntan hacia ello, principalmente en algunos estados del norte.

Con tanto alboroto hoy levantado por la reforma al artículo 122 constitucional, cabe reconocer que las declaraciones de la mayoría de los Gobernadores han sido hasta el momento mesuradas (incluyendo a AMLO), señalando meramente que se trata de un asunto de equidad fiscal federalista.

Pero mi preocupación no parte de los políticos sino de la vox populli; el siempre presente reproche de los provincianos para con el D.F. y viceversa encuentra tierra fértil en este tipo de coyunturas para seguir agrandándose, y solo basta que un político en campaña electoral enarbole esta bandera para comenzar a ver las primeras consecuencias ¿Qué porcentaje de Chihuahuenses, Coahuilenses, Neoleoneses, Yucatecos, entre otros, estarían dispuestos a votar o impulsar una causa así? La mecha puede encenderse.

Al parecer no hay una causa de enormes proporciones que motive a una separación de un o algunos Estados; hablamos el mismo idioma, la historia es similar, compartimos los mismo valores, sufrimos en lo general las mismas carencias, las familias están dispersas entre varios estados (incluyendo el D.F.), entre otros, pero no por su inexistencia significa que no se puede generar alguna y vuelvo al caso de Yucatán: el conflicto electoral del 2001 dio motivo a manifestaciones (manejadas) de índole separatistas.

La reforma al artículo 122 esta siendo impulsado de manera “cruel” por algunos actores políticos pero también esta siendo mal atendida por el otro bando (AMLO rechazó la oferta de diálogo del PAN). Si bien es cierto que esa propuesta lleva años en el Congreso y que es justa, el quitar de golpe y porrazo entre 4 mil y 9 mil millones al presupuesto del D.F. es un golpe terrible para cualquier administración.

Imaginen que a estas alturas a Coahuila le quitaran el 10% de su presupuesto para el año entrante. El enojo sería mayúsculo pero muy probablemente el Estado pudiera sortear el recorte dada su buena salud financiera, pero no así el Distrito Federal. Seguro se está preguntando ¿Y los coahuilenses porque deben pagar por lo que acontece en la capital? La respuesta es sencilla: la interdependencia de los estados para con el D.F. y viceversa es extremadamente profunda.

Las finanzas del D.F. son débiles en lo general. Si bien su presupuesto es de alrededor de 80 mil millones para una población de apenas 8.6 millones de habitantes, su entorno financiero, fiscal, administrativo e inclusive social y político es realmente complejo. De entrada acumula una deuda de 40 mil millones, incrementada mayormente desde que el PRD asumió el gobierno en 1997.

Para comparar el tamaño del presupuesto capitalino pongamos de ejemplo a Monterrey y Guadalajara. La primera tiene una población de 1.1 millones y su presupuesto es de 2 mil 400 millones o $2,185 pesos por habitante. La segunda tiene una población de 1.6 millones y su presupuesto es de 3 mil 057 millones o $1,856 pesos por habitante. En el D.F. el presupuesto es de $9,302 pesos por habitante. ¿Es desproporcional? Si, pero la culpa no es de los defeños. Es de las reglas existentes.

Dada estas realidades urge una reforma fiscal profunda para que la rebatinga de recursos no sea el pretexto que conlleve a intenciones separatistas de alguno de los estados.

¿Vas a comprar una bici gravel? Aquí mi experiencia

Todogravel.com, 10 de septiembre de 2019 Jaime Villasana Dávila Por un año y medio mi Giant Anyroad 2017 me dio a probar lo que la...