sábado, julio 24, 2004


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 24 de marzo 2004

Por lo general a los políticos les sigue costando mucho aceptar un error que hayan cometido al tomar una decisión. Consideran que aceptarlo es prácticamente mandar la señal a los votantes de no tener la capacidad suficiente decidir. Sin quererlo se hacen esclavos de un acto mal cometido, ya sea por él o por personas cercanas a él, pensando siempre en las “probables consecuencias políticas” en caso de revirar. ¡Errar no es de políticos! han de creer.

El problema es que una actitud de éste tipo da precisamente material suficiente a los contrincantes políticos y sociales para seguir recordándole al electorado de tal o cual error. En otras palabras; el mismo político alimenta la crítica. Pero lo peor es cuando el político basa su respuesta en las mismas criticas, debiendo construir y ofrecer su respuesta pensando en el error. Se pierde el enfoque del problema, se cae en un lodazal y se incrementa el error.

Errar es de humanos y un político jamás podrá dejar de serlo. Mi hipótesis es que mientras más humano es un político más posibilidades de éxito tendrá entre la sociedad. Sin embargo, y como lo vemos continuamente, el político desea diferenciarse de la gente común, lo que lo conlleva a malinterpretar su ubicación dentro de la sociedad. Se trata entonces de encontrar una buena mezcla de humano y político.

El Alcalde de Saltillo ha tenido éxito en su administración porque en lo general ha actuado como ser humano con las bondades de un político; la gente lo siente cerca, amable y uno más. Pero por otra parte, Moreira ha tomado las características que nunca debió tomar del político común; el no aceptar errores.

Desde mi punto de vista tres son los errores principales que hasta el momento dan lugar a criticas constantes por parte de rivales internos y externos; a) el cobro a los saltillenses de la planta tratadora, b) las patrullas californianas y el bono que se auto concedió el Cabildo (incluyendo a él).

El primer error se ha convertido algo así como la promesa de Fox de crecer al 7% anual. Quizás Moreira jamás trato de decir que la planta tratadora iba a salir gratis sino que haría todo el esfuerzo posible porque no le costara nada a los saltillenses. Fox jamás prometió crecer a un 7% anual durante sus primeros tres años, sino que terminaría su sexenio con ese crecimiento económico. Hoy las percepciones ciudadanas para ambos hechos son opuestas porque el error no estuvo en hacer la promesa sino en como se hizo.

Ahora ¿Cómo enmendar el error? Sin duda es complicado pero de lo que se trata es de no alimentarlo más.  En otras palabras; cada acción de gobierno realizada en el tema tiene que apuntar a cambiar esa percepción y mucho de ello se hace con respuestas atinadas (sin perder el enfoque) y acciones que den resultados. ¿Una acción? Mantener al electorado y a los medios siempre informados sobre el tema. ¿Por qué no abrir una sección sobre la planta tratadora en la página de Internet de Saltillo donde se pueda observar todo su proceso?

La respuesta clásica de un político a la anterior pregunta sería “dar información es dar herramientas a los contrincantes para atacarte”. Fatal error; al contrario los acota tremendamente, a los medios les elimina preguntas por hacer (muchas de ellas quisquillosas) y lo mejor es que alimenta la confianza ciudadana.

El segundo error (las patrullas) fue un caso de sentido común que se fue yendo de las manos al Alcalde a través de su director de Seguridad Pública. Hasta hoy el caldo ha salido más caro que las albóndigas. Quizá el director del área pretendía hacer una carambola de dos bandas; impresionar la percepción saltillense con unas patrullas tremendamente llamativas a la vista y resolver el problema de escasez de unidades para vigilar la ciudad.

¿El resultado? Un caso que sigue pesando en la agenda política del Alcalde, pero aun más, su contribución (la del Alcalde) para no dejar “morir” el asunto con su empecinamiento por traerlas. Se le sigue echando más leña al fuego para beneplácito de la prensa y de los regidores panistas, y por otra parte, es precisamente en función de éstos como responden el Alcalde y sus regidores. Otra vez; la perdida de enfoque se hace presente y el problema sigue.

El Alcalde ha pretendido “zafarse” últimamente del asunto al pretender trasladar responsabilidades a la Comisión de Adquisiciones del Cabildo (igual que con el bono) en un momento poco probable que se le crea ¿Por qué? Porque durante todos los anteriores meses él ha salido al paso del asunto y no la comisión de adquisiciones. Es decir, ya esta posicionado entre los saltillenses que dicho error fue cometido por él (tal y como verdaderamente fue).

Estoy casi seguro que el tesorero ha tratado de convencer una y mil veces al Alcalde de desistirse de su obstinación, pero algunos regidores y funcionarios, escasos de enfoque, le alimentan con el sainete de “sí logramos traerlas será una victoria contundente y usted Sr. Alcalde será muy reconocido por ello”. ¿Están seguros después de tanto desgaste? ¿Se transforma rápidamente una pifia sobrealimentada en una respuesta esperada? Lo dudo mucho.

¿La solución? Aceptar el error ofreciendo al mismo tiempo salidas al problema (que ya lo han hecho pero no han actuado) y antes de tomar una decisión conocer y verificar (resalto verificar) todo el proceso que conlleva materializar dicha decisión.

El asunto de los bonos es muy similar al anterior aunque es preciso reconocer que se resolvió, no de la mejor manera (lo adecuado hubiera sido no darse dicho bono) aunque parece resuelto. Pero los errores no acaban: El error de la distribución de sillas de rueda en un municipio ajeno comienza a asentarse entre la opinión ciudadana. La voracidad política comienza a ganar la batalla.

Una alta popularidad y aprobación ciudadana no dá para siempre márgenes de maniobra tan amplios como para rebasar fronteras de actuación (recuerden a Howard Dean). El síndrome de “indestructible” se ha apoderado de algunos y cuidado porque los contrincantes estarán al acecho constantemente. Lo imperdonable es cuando uno mismo los alimenta con los propios errores.

 Errar es de humanos...y de políticos también.

sábado, julio 17, 2004

Reflexiones sobre una reunión


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 17 de julio 2004

La Comisión de Fortalecimiento del Federalismo de la Cámara de Diputados esta preparando una serie de seminarios y foros con la finalidad de explorar la posibilidad de llevar a cabo nuevas reformas al artículo constitucional que rige al municipio: el 115.

La última reforma aconteció en 1999 y lo más importante de ella fue que se reconoció al municipio como un orden de gobierno. Es decir, dejo de ser una figura meramente administradora de recursos. Como acontece ante reformas a la Constitución federal, los Estados del país procedieron a realizar las modificaciones a sus respectivas Constituciones.

En aquella ocasión, la mayoría se apego a la frontera que marcaba la reforma y muy pocos fueron capaces de realizar modificaciones realmente vanguardistas. Coahuila fue el que más avance realizó, y por mucho. A cinco años de la última reforma al 115 todavía queda mucho por definir en el ámbito municipal.

Con motivo de los esfuerzos que realiza la Comisión de Fortalecimiento del Federalismo, en días pasados tuve la suerte de participar en una reunión donde prestigiados municipalistas debatían sobre qué o cuáles conceptos habría que modificar, eliminar o ampliar dentro del articulo 115 y que al mismo tiempo tuviera posibilidades de ser aprobada en medio de un ambiente político enrarecido.

El momento más álgido de la reunión sobrevino cuando se toco el tema del sistema electoral municipal que aun prevalece: elección por planillas. Para todos los asistentes quedaba claro que dicho sistema de distribución del poder local requiere de un ajuste dado que no representa exactamente la voluntad popular. La coincidencia se esfumó cuando había que definir hacia donde tenía que hacerse el ajuste.

Para unos la mejor vía es la de la representación proporcional pura, es decir,  si el partido ganador obtuvo el 45% de los votos entonces le corresponde, además del cargo del Presidente Municipal, el 45% de los asientos de regidurías. Si la primera minoría obtuvo el 35% entonces le corresponde el 35% de los asientos de regidurías y así sucesivamente hasta que se distribuyan todos los asientos.

Para otros (y yo me incluyo aquí) la elección de regidores por distrito más algunos asientos de regidurías a distribuirse por representación proporcional es una buena opción. Algo que me dejo confundido en esta interesantísima discusión fue que los principales promotores de ambas opciones lo planteaban como sí solo debiera existir una de las dos opciones en el país, cuando ambas pueden estar presentes.

Pero lo más frustrante de todo es que en este tema los Congresos Estatales  tienen toda la libertad para llevar a cabo reformas al sistema electoral municipal y ¡No lo hacen!.  Al final de la reunión quede satisfecho porque en estos encuentros se aprende muchísimo. Algunos de los argumentos ahí vertidos me hicieron pensar, y hasta dudar, de lo que considero debe ser un sistema electoral municipal adecuado para México.

Pero también confieso que algunos otros argumentos me ayudaron a reforzar la idea de que los municipios son tan heterogéneos que no podemos pensar en un mismo “traje” para todos. Son tan distintos como los que estábamos presentes en la reunión.

Por lo pronto deseo compartir con ustedes algunas reflexiones que me surgieron a raíz de dicha reunión:

1. Cuando hablamos de una reforma hay que analizar el "panorama completo", más si se trata de una reforma electoral. Los efectos colaterales pueden ser muchos y hay que ponerlos sobre la mesa para enfrentar las menores sorpresas posibles.

2. Me genera mucha resistencia creer que el sistema semi-parlamentario, que opera en los municipios mexicanos, no puede albergar una elección de regidores por distritos y que tampoco bajo este sistema pueda haber una mezcla de ésta con la representación proporcional.

3. Una de las posibles dificultades que pueden surgir con la elección de regidores por distrito es que se genere en los ayuntamientos una especie de "camaritas de diputados", pero también es cierto que algunos municipios tienen la suficiente capacidad institucional para lidiar con este hecho.

En Chihuahua, por ejemplo, el síndico es electo de manera directa y tiene que hacer campaña tal y como lo hace el candidato a Alcalde. Una vez electo el síndico, y hasta donde yo sé, no toma posees de un Alcalde "adjunto", simple y sencillamente porque sabe, ya que esta marcado en la ley, cuales son sus funciones.

En todo caso, si se decide por elección por distrito hay que hacer ajustes a las funciones y responsabilidades de los regidores pero sin separar los poderes y garantizando responsabilidad compartida.

4. Tal y como esta actualmente diseñado el ayuntamiento mexicano, los regidores y el síndico (en 30 de los 31 Estados) tienen una total ausencia de responsabilidad. Si acaso estos solo le rinden cuentas a sus partidos. La elección por distrito les da una responsabilidad directa ante el electorado.

5. Es irónico, y característico de este país, como nuestro sistema semi-parlamentario municipal tiende a separar al Alcalde del Cabildo. Definitivamente hay que hacer ajustes en este sentido, pero soy de la idea de que puede elegirse al Alcalde de forma directa (tal y como hoy acontece) o de forma indirecta (regidores eligiendo al alcalde de entre ellos, tal y como sucede en algunas localidades de EUA y España). En todo caso que cada Estado decida al respecto.

6. Considero que debe haber en la ley claras responsabilidades individuales y colegiadas para los regidores

7. Soy de la idea de que el municipio mexicano, una vez que ha alcanzado la democracia, debe inyectársele una alta dosis de eficiencia. Creo que el
Administrador Municipal mucho ayudaría a ello. Obviamente esta figura no aplicaría para todos los municipios del país. Es una opción y como tal la toma el que lo desee, pero eso sí; no se puede desechar algo que no se conoce y menos cuando no ha sido probado plenamente en el país.

Los siguientes meses serán interesantes no solo por los resultados de la Convención Hacendaria, sino porque está en gestación una nueva ola reformadora para el municipio mexicano. Para terminar le hago una pregunta ¿Esta conforme con su municipio y con todo lo que le ofrece a Usted y los suyos?

miércoles, julio 07, 2004

Un problema llamado Marta


Artículo Localeando, 7 de julio de 2004

Lo acontecido la semana pasada con el ahora ex -secretario particular del Presidente Fox, Alfonso Durazo, le ha inyectado una mayor dinámica al espectro de los acontecimientos políticos nacionales y adicionalmente el gobierno federal sigue sin poder alejarse de momentos tormentosos.

Desde el principio de la actual administración, la situación se volvió polémica (quien no recuerda la toma de posesión del presidente cuando nombro primero a sus hijos) de tal suerte que para hoy en día los acontecimientos son de escándalos cargados de intrigas: videos, fracturas partidistas, desencuentros ciudadanía-clase política, inseguridad, etcétera. Y en medio de todo esto y para no perder la costumbre la renuncia de Durazo.

Hablando de renuncias se me viene a la mente la de Paul O’Neill, ex – Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, que dejo al actual gobierno estadounidense en diciembre del 2002. Su renuncia le causo y le sigue causando buenos dolores de cabeza al Presidente Bush.

Basta recordar que las diferencias entre ambos personajes, debido a los recortes de impuestos, declaraciones vertidas por O´Neill en el sentido de que la invasión a Irak estaba planeada desde antes del 9/11 más sus aportaciones al Libro titulado “El Precio de la Lealtad” elaborado por Ron Suskind, siguen siendo fuente de no pocas reflexiones entre cientos de analistas, periodistas y electores. Incluso muchos consideran este hecho como uno de los detonantes de la muy probable debacle electoral de Bush.

La relación con el caso Durazo viene a colación porque es probable que éste se convierta en el O’Neill de Fox. Las renuncias de Castañeda y Aguilar Zinser si bien dieron de que hablar, no cuestionaron en su momento los presuntos deseos de Marta Sahagún por ser candidata presidencial. Éste es un terreno delicado. Los motivos de ambas renuncias fueron de la índole de cada una de las carteras que ocupaban dichos funcionarios: política exterior y la ONU.

En cambio uno de los motivos, sino el principal, de renuncia de Durazo es el ya mencionado: La esposa del presidente. De entrada comparto plenamente el argumento de Durazo en el sentido de que México esta preparado para que una mujer dirija su destino, pero no para que la esposa del actual mandatario se convierta en el o la siguiente presidenta.

México es un país que recién comienza a consolidar algunas de sus instituciones y no puede poner en riesgo ese poco avance logrado a causa de una maniobra que huele a una reelección disfrazada.

Cuando Bill Clinton estaba por terminar su segundo mandato, diversos analistas norteamericanos manejaron la idea de que Hillary, su esposa, podría ser la sustituta en el cargo, pero ese es un lujo que en México aun no podemos darnos. La reelección presidencial no tiene el mismo significado en ambos países y mucho menos los niveles de institucionalidad son comparables.

Desde un principio Marta pintaba para ser fuente de  polémica. Su visible y marcada actitud de protagonista vienen desde momentos de la campaña presidencial, sino es que antes. En aquel tiempo, la entonces vocera casi escoltaba al candidato en muchos de los actos de campaña, cuando su función era permanecer en algún lugar fijo recibiendo y revisando las notas que le enviaban los reporteros del candidato para analizarlas, procesarlas y colocarlas en los medios como noticias importantes, entre otras funciones.

Ganada la presidencia, la obsesión por influir en el presidente se volvió casi una necesidad de vida para Marta y no menguo sino hasta que vio realizado su sueño: ser primera dama. Pero aun más, esa obsesión lejos de opacarse se abrillantó, generando lo que todos ya conocemos.

Algunas actuaciones de Marta han sido más cuestionables que otras. Como no recordar esa respuesta y los gestos de la presidenta de Vamos México cuando en una entrevista en el noticiero En Contraste contesto “Y porque no he de ser candidata”. Esa respuesta y actitud demostraron inmadurez, infantilismo, nula responsabilidad, risita sarcástica, comportamiento mimado; como si se tratase de una niñita que piensa lo puede tener todo. Había otras formas de responder.

Lo peor del caso es que los deseos de Marta por aspirar a la presidencia no pueden ser limitados mas que por ella misma, cosa que se antoja difícil, y por el presidente Fox, por nadie más. La experiencia que dejo el intento del PRD por bloquear la candidatura a gobernador a la esposa del actual mandatario de Tlaxcala así lo señala. El TEPJF obligó a este partido a modificar los candados que había diseñado para evitar las sucesiones dinásticas y que desgraciadamente se han dado en algunos municipios mexicanos.

Así las cosas, el PAN tiene pocas salidas al problema llamado Marta. Como partido puede tomar acciones radicales; expulsarla del PAN, por ejemplo. Pero esta decisión no garantizaría que ella se abstuviera de participar en las elecciones del 2006, si es que así lo esta pensando.

Marta se escuda en sus altos índices de popularidad (que le ha dado el ser primera dama) para seguir promoviendo su figura, pero no se da cuenta que con sus actos contribuye a des-educar a una sociedad que en lo general recién comienza a aprender en la vida democrática.

Marta se aprovecha de la insuficiente vocación republicana y del desconocimiento que aun tenemos  muchos mexicanos sobre los pilares necesarios para una consolidación del marco institucional. Eso Marta lo sabe y aun así continua, por lo que me pregunto ¿Refleja la actitud de Marta una actitud patriota o por el contrario es una actitud egoísta?

Cuando el presidente Fox señala que son los medios los que la han colocado como candidata se equivoca. El presidente no ha comprendido a estas alturas del juego que en política lo que aparenta es. Ha sido la misma Marta la que ha generado esta situación con sus comportamientos y respuestas. Ahora por lo tanto se exige que sea ella misma la que anuncie que definitivamente no contendrá en el 2006.

Ubicar la barrera que separa entre la vida personal y la vida profesional entre una pareja no es nada sencillo, menos cuando se trata de poder. Solo la madurez de los integrantes de la misma ocasiona que se tomen decisiones adecuadas en terrenos ambiguos. Ojalá Marta tenga esa madurez necesaria.

sábado, julio 03, 2004

Moreira vs Anaya: desgaste inútil


Artículo Localeando, El Diario de Coahuila, 3 de julio 2004

Semanas atrás se desato una polémica entre los Alcaldes de Saltillo y Torreón en el sentido de pregonar cual de las dos administraciones ha invertido más en obra publica. Con sus respectivas cifras, cada Alcalde pretendía convencer a un electorado, que aun permanece dormido, de que su respectiva administración tenia un mejor desempeño en este rubro. En el fondo un intento loable y muy necesario; en la forma un desgaste inútil.

Como sabemos, al final el mini-debate terminó en nada, y era de esperarse, debido a que, primero, ni uno ni otro bando confiaba en las cifras ofrecidas por el contrincante y segundo, la desconfianza provenía de cifras que no eran comparables dada la composición conceptual de la obra publica en cada municipio. Es decir, para Saltillo “obra publica” involucra ciertas inversiones y gastos y para Torreón involucra eliminar o agregar ciertos conceptos en dichas inversiones y gastos.

Alcaldes y tesoreros de cada municipio alegaban o descalificaban a su contrincante señalando, entre otras cosas, que la composición de los presupuestos no es igual. Y tienen razón, pero las diferencias presupuestales no representan un impedimento definitivo para compararse debidamente. Una vez más, los coahuilenses nos quedamos con las ganas de saber la verdad.

A lo largo de los años cada municipio del país ha ido conformando su presupuesto dentro de un marco que establece cada Constitución estatal. Algunos han utilizados todas las herramientas financieras disponibles a su alcance para incrementar sus recaudaciones, mientras que otros han preferido no meterse en problemas con los habitantes, lo que es una actitud comodina.

Así entonces, tenemos que Torreón tiene un impuesto que se llama Derecho de Alumbrado Publico, impuesto que Saltillo no tiene. Torreón decidió concesionar el servicio de recolección de basura, Saltillo no. ¿Son buenas o malas estas decisiones? Los números lo dirán.

A pesar de las diferencias presupuestales hay ciertos promedios que ayudan para darse una idea general de cómo andan las finanzas en un municipio. Uno de estos es que por cada mil habitantes se tiene de presupuesto un millón de pesos. Es decir, si un municipio tiene 200 mil habitantes es muy probable que su presupuesto esté rondando los 200 millones de pesos.

Sin embargo, este es el promedio. Existen municipios que tienen o un mayor presupuesto con relación a su numero de habitantes o viceversa. Un ejemplo claro lo es Ramos Arizpe, municipio que tiene, aproximadamente, una relación de 2 a 1 en su presupuesto con respecto a sus habitantes. Una de las razones; posee un sector industrial que paga altos prediales. Así entonces, el promedio utilizado no es suficiente para comparar porque se cometería una injusticia, pero si ofrece indicios.

Para que una comparación pueda darse, cada rubro presupuestal (obra publica, nómina, seguridad publica, entre otros) tiene que componerse de los mismos conceptos.  Y he aquí entonces el problema: cada municipio del país prácticamente integra los rubros como mejor se le acomoda, haciendo que sea complejo comparar no solo desempeños financieros, sino también desempeños administrativos y operativos.

Pero el problema no termina aquí. Cada Estado del país presenta un sistema contable diferente lo que hace que tampoco sea confiable y fácil el comparar a la primera desempeños estatales. Siendo así, los mexicanos tenemos que conformarnos con las cifras que cada gobierno ofrece, mismas que en algunas ocasiones carecen de sustento.

Tenemos entonces un grave problema contable que, afortunadamente, esta siendo al menos abordado dentro de la Convención Nacional Hacendaria, aunque no se sabe sí al final habra éxito. Pero el que haya o no-éxito, no significa que se va a detener el mundo de las comparaciones.

Algunos organismos y Estados están ya trabajando de lleno para hacer comparables los desempeños gubernamentales, es decir, comparar bajo las mismas reglas y bajo la misma escala de medición. La AMMAC (Asociación de Municipios de México) y el Estado de Campeche, son algunos de estos.

El primero desarrolló en 2001 el Sistema de Indicadores de Desempeño (SINDES), herramienta que mide nueve áreas del gobierno municipal (finanzas, seguridad publica, parques y jardines, alumbrado, etcétera) a través de 50 indicadores. En este programa participan alrededor de 20 municipios de diferentes Estados del país. El participar les permite compararse con respecto a otros gobiernos y conocer las acciones que están desarrollando para hacer igual o mejor el trabajo.

El otro ejemplo es el Sistema de Indicadores de Medición al Desempeño Gubernamental  (SIMDEG), desarrollado en el Estado de Campeche y donde incluso ya se reconoce el esfuerzo que realizan las administraciones municipales para mejorar su desempeño, a través de la Ley Constitutiva del Reconocimiento de la Gestión Gubernamental.

El SIMDEG es un esfuerzo que fue llevado a cabo por la Auditoria Superior del Estado de Campeche en colaboración con el Congreso del Estado. Este sistema de medición mide siete áreas: administración tributaria, gestión presupuestal, administración de efectivo, administración de pasivo, desempeño administrativo, servicios públicos y obra publica.

Los beneficios de ambas herramientas son diversos y palpables pero resalto los siguientes: a) mismas reglas para todos los municipios; b) mismos parámetros de medición, lo que evita las subjetividades en los datos y c) información publica que ayuda a los habitantes a conocer con veracidad el desempeño de su gobierno.

Si queremos hacer comparativos entre los municipios de Coahuila para conocer desempeños tenemos que forzosamente diseñar un mecanismo o una herramienta que armonice los conceptos que se van a medir. Así que señores diputados coahuilenses tienen en Campeche una herramienta digna de ser copiada.

Pero mientras el Congreso de Coahuila decide o no trabajar en la materia, no estaría mal que los gobiernos locales de Torreón y Saltillo participaran en el SINDES. Así podrían estar discutiendo sobre bases firmes quien es mejor en qué y no estar debatiendo sobre números incomparables. Si hay auténtica voluntad de querer compararse, pronto tendremos noticias.

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