lunes, octubre 16, 2006

El primer año

El tiempo vuela y ha pasado ya un año desde que Humberto Moreira fue electo gobernador de Coahuila. El día de ayer realizó su primer informe y obviamente hay mucho por analizar y comentar. He aquí un breve y muy reducido análisis de su gestión.

1. La popularidad y carisma del gobernador no se ha traducido en acciones trascendentales para fortalecer institucionalmente al estado. Mucha obra pública (cosas que se ven), pero poca sustancia institucional (cosas que no se ven pero quizás más importantes). Un ejemplo lo es el retraso de la creación del Instituto de Planeación y Políticas Públicas (IPPP), un mecanismo que sin duda contribuiría a darle certeza a nuestro futuro ¿A dónde vamos como Estado? ¿Quién ejecuta y da seguimiento al Plan Coahuila 2025 desarrollado durante la pasada administración estatal? ¿Qué futuro le espera a nuestra frontera coahuilense cuya población crece a tasas peligrosamente altas? Al momento no hay respuestas porque no hay nadie que trabaje en ellas.

Por otra parte, el proyecto de los juicios orales si bien va caminando, aun no se observa una postura firme del Gobernador defendiendo sus beneficios, cabildeando y abogando por su pronta implantación. Otro ejemplo lo es la tan prometida iniciativa de Ley Anti-bonos. No ha sido presentada bajo la excusa de que esperará a la propuesta del Congreso. Sus funcionarios regatean el esfuerzo y no se dan cuenta que eso dice más que mil palabras a la sociedad.

Algunos Estados están haciendo sus reformas. Veracruz, Nuevo León y Zacatecas en lo electoral; Michoacán y Chiapas empatando sus elecciones con la federal y Sonora y Yucatán en materia de derechos políticos para los ciudadanos con la aprobación de las candidaturas independientes ¿Y Coahuila?.

2. En transparencia el Estado va a la baja según los indicadores del ICAI. Las autoridades municipales y estatales retan ferozmente a este instituto como si fuera Hezbolá o Al Qaeda. Esta misma actitud debe ser mostrada pero en contra de las organizaciones que realmente minan el desarrollo del Estado. El caso de la empresa de ingeniería que ha ganado el 86% de los contratos por proyectos ejecutivos de puentes es el resultado de un declive en la transparencia. Cuando ésta es efectiva, la señal de alarma es sonada a tiempo y no cuando ya el problema y la sospecha te ahogan. Lo poco logrado en el tema hoy esta en riesgo si el gobernador no dirige una campaña de apoyo institucional a favor del ICAI. Esperemos la realice ahora que pronto se reunirá con el titular de ese organismo.

3. Estos meses fueron muy sui generis para un primer año de un gobernador y esto se debió al fuerte encono y reclamo que prevaleció por largo tiempo entre el gobierno estatal y el federal ¿el motivo principal? La explosión en la mina de Pasta de Conchos. Mucha energía y tiempo gastado y al final poco se logró. Solo resalta una iniciativa de ley para aprovechar el gas metano que emana de las minas de carbón, pero falta por ver si se transforma en realidad. Los cuerpos de los mineros siguen sin ser rescatados y las condiciones de estos bravos trabajadores sigue siendo precaria y en desventaja.

4. Un organigrama estatal que ve incrementar exponencialmente el número de subsecretarias para consolar a candidatos perdedores es señal de que la vieja cultura política sigue todavía muy arraigada en nuestro Estado. ¿Porqué no romper paradigmas en este rubro? El que trata de quedar bien con todos tarde o temprano paga las consecuencias.

5. Coahuila ocupa los últimos lugares de aprovechamiento escolar y no existe una estrategia integral para atenderlo. Estudio sobre la calidad educativa que se divulga, estudio que es descalificado por el gobierno estatal. La lógica diría que siendo el gobernador un profesor, la educación sería prioridad en su programa de trabajo. Lamentablemente no es así. Se prefiere dejar las cosas como están; un pésimo programa educativo que a la larga nos cobrará una factura como estado.

6. El sistema político coahuilense ocupa el ¡lugar 18! en competitividad según un estudio difundido recientemente por el ITESM y el Instituto Mexicano de Competitividad. Coahuila tiene el problema de mucho desarrollo económico pero no político y esto limita nuestras expectativas de crecimiento. Si bien ésta es una responsabilidad de todos los partidos, el Gobernador debe tomar el liderazgo para iniciar un proceso de modernización política. Es urgente tener un poder Legislativo fuerte e independiente del Ejecutivo estatal, el cual sigue poseyendo un gran poder que mina los contrapesos institucionales del Estado. La presidencia imperial quedo atrás pero los gobernadores imperiales ocuparon su lugar ¿Tendrá el gobernador el arrojo y creatividad suficiente para liderar esta reforma tan necesaria en el país?

7. El ayuntamiento coahuilense sigue operando bajo una estructura caduca. Un ejemplo: Los Regidores no cumplen con su papel porque están desligados de los ciudadanos ¿la razón? son impuestos por los partidos mediante planillas. Coahuila siempre ha destacado por sus innovadoras reformas en el tema pero este gobierno no muestra signos de hacer algo al respecto. Tal parece que nos conformamos con la reforma municipal de 2001.

Mi conclusión. ¿A donde va Coahuila en estos inicios del siglo XXI? Vamos a donde nos lleve el viento nacional. Si el país se va al despeñadero institucional lamentablemente nos iremos con él porque no hemos desarrollado y fortalecido esos pilares institucionales que dan vida a la soberanía estatal.

Por supuesto que hay avances como la creación del fondo de desastres, los 26 mil empleos generados en el Estado (la meta era de 10 mil), la ley de población, el mantenimiento de la seguridad en todavía niveles tolerables, construcción de obra por todas partes, entre otros, pero no es suficiente. Quedan cinco años y se puede hacer mucho, no solo en cosas materiales (puentes y programas, etc.) sino en acciones que contribuyan a hacer de Coahuila un estado sólido institucionalmente y con políticas públicas robustas para enfrentar un futuro muy retador.

El Gobernador parece ser un hombre bien intencionado y tiene energía de sobra pero no la ha distribuido adecuadamente. No todo son obras o cosas “que se ven”. Las cosas que “no se ven” (reformas, modernizaciones, etc.) son quizás más importantes y valiosas porque permiten hacer más de lo que se vé. Hasta ahora son muchas obras y pocas nueces ¿Será diferente el segundo año?.

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