jueves, octubre 29, 2009

¿Ciudadanía más activa?

Artículo Localeando, 29 de Octubre de 2009 
Jaime Villasana Dávila 

El nefasto paquete fiscal aprobado la semana pasada por los diputados federales, y lo que resulte al final de cuentas, ha dejado algunos mensajes interesantes en el escenario nacional. Por un lado, este año han habido más señales de inconformidad ciudadana contra la clase política y por el otro a estos parece comenzar a importarle lo que dice su jefe; el ciudadano.

Pero regresemos unos años atrás. Luego del 2000 los mexicanos caímos en una especie de conformismo respecto a nuestro involucramiento en los asuntos públicos. Creímos que con votar, sacar al PRI de los Pinos y poseer el poder para generar alternancia política era suficiente. Creímos que los políticos se encargarían del resto.

Pero paulatinamente vimos como los políticos no brindaban opciones válidas para sustituir al régimen presidencialista-priísta. Incluso presenciamos el alejamiento de construir uno nuevo más democrático, institucional, transparente, ciudadano, funcional y responsable.

Ahora en este noveno año de la alternancia el agua está llegando a nuestros cuellos debido a una crisis económica interminable, manejada irresponsablemente por la clase política -gobierno federal y con una cobija que hace tiempo no alcanza a tapar a los mexicanos. Encima de lo anterior los diputados buscaban recetarnos más impuestos.

Ante esto alzamos fuerte la voz para tratar de hacer recular pero ahora a los Senadores, quienes poseyeron el paquete fiscal para su análisis. Hubo algunos triunfos ciudadanos. Ahí están los “twitteros” (¿o las empresas?) echando atrás el impuesto al Internet.

Pero con estos triunfos parciales valdría bien no hacerse muchas ilusiones. El paquete fiscal se detuvo no primordialmente por la presión ciudadana sino porque el PRI se vio traicionado por el PAN-gobierno.

El tema de la inseguridad nos recuerda como es necesario presionar a la clase política de manera organizada, no bajando la guardia, siendo propositivos y creativos. Un caso de estos lo fueron los juicios ciudadanos al ex –gobernador de NL (Natividad González) y al todavía Alcalde de Monterrey (Adalberto Madero). Más información en www.evolucionmexicana.com).

Quizás algo así deberá irse haciendo en cada uno de los temas cruciales para lograr algunos resultados que favorezcan al ciudadano tales como eliminación de diputados y senadores plurinominales, reforma laboral, energética, educativa y ahora fiscal.

En resumen, una ciudadanía más activa parece estarse manifestando en México con el paso de los años. El problema es que tiempo no tenemos, por ello hay que redoblar esa participación.

jueves, octubre 22, 2009

¿Chinahuila, México?

Artículo Localeando, 22 de Octubre de 2009 
Jaime Villasana Dávila 

El priísmo coahuilense ratificó su avasallador predominio en el estado al ganar en 31 de las 38 alcaldías (en 2005 ganó 29). Con este resultado gobernará 93% de la población, gobernando ahora mismo al 65%. Un incremento considerable.

Por este escenario habrá de darse crédito a los estrategas del PRI-Coahuila, principalmente a su presidente, quien alguna vez comentó que, palabras más o menos, se compite electoralmente para llevarse el “carro completo”. Y aunque suene duro para la democracia estoy de acuerdo con ello ¿Acaso los dirigentes del PAN, PRD u otro partido en el mundo no quisieran llevarse el “carro completo” cuando compiten electoralmente?

Pero el problema para Coahuila no es esa ideología competitiva. Su problema, además de las formas y métodos empleados para competir, es que un exceso de concentración de poder en una fuerza política le llevará a un mayor desbalance democrático que tarde o temprano le pasará factura. Y esto no es nada nuevo, es algo lógico, ya conocido y ha pasado reiteradamente en México, Coahuila y otros países.

El avasalle priísta (al cual contribuimos el 60% de los que votamos) hará a algunos de sus miembros y socios aprovecharse de cargos públicos (todavía más), consolidará la opacidad, inhibirá aun más la participación ciudadana, “castigará” a empresarios por exigir un gobierno eficiente, arrinconará todavía más a adversarios políticos.

Así las cosas, el panorama en lo político y en las relaciones gobierno-sociedad no pintan bien en nuestro estado y es muy probable que sean los mismos priístas quienes caven su tumba si no responden a las exigencias sociales de gobierno responsable, cumplidor y trasparente y si no castigan a quienes no se apeguen a estos principios.

Bajo este escenario, los priístas coahuilenses deberán seguir una regla clave de los dirigentes chinos si quieren mantener el poder en estos niveles; el ser durísimos con los corruptos y malos funcionarios (algo normal en democracias consolidadas) o de lo contrario se cae su sistema socio-económico-político. Siendo franco no veo que algo así acontezca.

El PRI convence ciudadanos y aplasta a sus mediocres opositores (igualmente responsables de este escenario). Nos ubicamos muy lejos de aquel Coahuila plural y participativo de la década de los 80s y 90s, cuando el abuelo del ahora alcalde electo de Saltillo encabezaba algunas marchas y exigía apertura democrática.

Y si no somos, gracias al triunfo opositor en siete municipios, una China en México (por aquello que un partido lo gana todo), ¿acaso somos por ahora Chinahuila?

jueves, octubre 15, 2009

Elecciones, continuidad y largo plazo

Artículo Localeando, 15 de Octubre de 2009 
Jaime Villasana Dávila 

El domingo celebraremos elecciones municipales luego de cuatro años de gestión gubernamental, siendo todavía el único estado del país bajo esta situación debido a las reformas municipales de 2001.

Al paso de este cuatrienio, y aun sin terminar las actuales administraciones, deseo reflexionar sobre dos temas trascendentales en el escenario municipal mexicano; continuidad y largo plazo. Inicio con el primero.

Cuando se planteó y aprobó la reforma a cuatro años de gestión municipal, dos de los principales razonamientos fueron la necesidad de brindarle más tiempo a las administraciones para desarrollar sus proyectos y de algún modo abonar a la continuidad.

La realidad ante este hecho es que 11 de los 39 alcaldes coahuilenses (o 29%) solicitaron licencia para atender otros proyectos políticos o personales (Vanguardia, 030809). El asunto no sería mayúsculo si nuestros gobiernos se sustentasen más en instituciones y no tanto en personas y además tuviesen planes de largo plazo y mecanismos efectivos para llevarlos a cabo.

En otras palabras, con instituciones fuertes y con rumbo claro, la persona no es un actor definitorio aunque obviamente contribuyente.

Ahora bien, la salida de tales alcaldes tampoco significó la debacle en sus municipios (hay niveles mínimos de institucionalidad), pero sí contribuyó a mantenernos por el mismo camino andado cuando se suponía que al menos tendríamos una ventaja sobre el resto de municipios mexicanos. Pues bien, la tercera parte de municipios coahuilenses no la tuvieron, entre ellos Saltillo.

Insisto, la institucionalidad abona a la continuidad de aquí que su fortalecimiento se convierte en una tarea ineludible de cualquier alcalde o de quien quiera serlo, no importando tanto si terminará o no su periodo de gobierno.

El otro tema es el “largo plazo”. En numerosas ocasiones he señalado como todavía ningún municipio coahuilense cuenta con un Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), como si lo tienen decenas de municipios mexicanos, capaz de darnos algo de certidumbre futura.

En su lugar tenemos en Coahuila Consejos para la Planeación Estratégica, en el caso de la Región Sureste llamado COPERES. El problema es su debilidad institucional. Tan es así que no tiene oficina física y sus “reuniones” pasan desapercibidas cuando por su importancia pudiera compararse con una reunión de Cabildo ¿A dónde va Saltillo?.

Continuidad (con institucionalidad) y Largo Plazo, dos temas transversales y envolventes de cualquier propuesta hecha por los candidatos a alcaldes.

jueves, octubre 08, 2009

Mi voto para Alcalde

Artículo Localeando, 8 de Octubre de 2009
Jaime Villasana Dávila 

La práctica de endosar candidatos a un cargo de elección popular por parte de quienes tenemos la oportunidad de escribir en un medio impreso es algo común en países desarrollados. Incluso en tales países los medios a nombre propio lo hacen. Ahí está el caso de The New York Times con su ya tradicional endoso, en este caso a Obama, en la pasada elección presidencial de EUA.

En México tal práctica es cuestionable (y a veces arriesgado), dada nuestra cultura política democrática y lo que le envuelve. Quien lo hace (persona o medio) comúnmente es criticado; “seguramente es un vendido”, dirán. Y lamentablemente en muchas ocasiones se acierta.

En lo personal me gusta la práctica del endoso en campañas electorales aunque nunca lo he ejercido en mi columna. Ahora bien hay de endosos a endosos. Si proviene de un correligionario partidista del candidato o alguien a fin el endoso pierde valor. De lo que se trata es conseguir el apoyo de indecisos, independientes e incluso contrarios.

Pero aterrizo en la campaña electoral para alcalde de Saltillo. Nuestro municipio, y nuestro estado en general, posee fortalezas y debilidades. Una debilidad, según yo, es el cuasi-monopolio partidista que vivimos. Esto en parte al mediocre desempeño del principal partido opositor (PAN) pero también a prácticas muy cuestionables del partido en el poder (PRI).

Dado este escenario político-partidista, en los últimos años como ciudadano me he inclinado por una tercera opción; Unidad Democrática de Coahuila (UDC). Aunque también con sus limitaciones, la UDC puede “romper” con ese viciado, personalizado y no funcional choque de fuerzas políticas coahuilenses.

Pero lamentablemente la UDC no sacó candidato a la Alcaldía de Saltillo. El voto nulo en esta ocasión no me es atractivo y tampoco otros candidatos. Así pues mis opciones personales se limitan a los dos partidos de siempre ¿por cuál votar?

Con lo escuchado y leído en medios, las opiniones de amigos y conocidos, obvio la trayectoria y propuesta de los candidatos (corta por cierto) y limitando mi juicio exclusivamente a Saltillo, por primera vez votaré por un candidato priísta.

Ojalá no me equivoque.

Glosa: En mi columna de la semana pasada mencioné sobre la bandera adoptada por León (Gto.) en 2008 pero oficializada en septiembre pasado. Esto sentó otro precedente federalista. Pues bien, esa entidad no es la única ni la primera con una enseña matria. El estado de Tlaxcala cuenta con ella desde 1970 y Jalisco adoptó la propia en 2007. Sobre municipios, Chihuahua oficializó la suya en 2007, Guadalajara en 1967 y Morelia en 1991. Al parecer no hay más.

jueves, octubre 01, 2009

León hace historia con su bandera

Artículo Localeando, 1 de Octubre de 2009 
Jaime Villasana Dávila 

Mientras los nuevos diputados federales llevan casi un mes peleándose las Comisiones legislativas y sin hacer prácticamente nada para ayudar a México a sortear esta profunda crisis, el país continúa mostrando hechos interesantes en la etapa política inaugurada en 2000.

Uno reciente aconteció en León, Guanajuato, municipio que oficializó su bandera en sesión de Cabildo celebrada el pasado 24 de septiembre. También oficializaron su estandarte y su marcha triunfal.

La bandera posee los colores verde y amarillo significando el maíz y el trigo que reconocen a León como "El granero del Bajío". Posee un lienzo verde en cuyo centro está bordado el Escudo de Armas de la ciudad.

La bandera estará en breve ondeando en un lugar especial de la ciudad. Puede leer notas al respecto en www.localeando.com

El proceso de adopción de estos símbolos inició el 14 de agosto de 2008 y fue en ese momento cuando León se convirtió en la primera entidad mexicana (estado o municipio) en instaurar su propia bandera. Poniendo esto en contexto significa que tuvieron que transcurrir casi 200 años para que en un país que se dice federal aconteciera lo citado.

Las banderas de entidades locales en países genuinamente federales son comunes al tratarse de un conjunto de comunidades con identidades y símbolos propios voluntariamente unidas. En Alemania, Canadá, Argentina, Rusia, EUA, etc. sus estados y municipios tienen banderas propias y muchos de ellos sus himnos. Varios estados mexicanos, entre ellos Coahuila, tienen himno propio pero ninguno bandera.

Yucatán posee una desde 1841 (hermosa por cierto) pero no es oficial, siendo usada en momentos especiales como por ejemplo en 2001, cuando los yucatecos la sacaron a la calle ante un conflicto electoral con el gobierno federal.

Estados y municipios mexicanos siguen sin bandera por una razón conocida; el centralismo instituido desde la colonia española sigue siendo pesado en el inconsciente colectivo local.

Me congratulo por lo hecho por León y hago votos porque pronto Saltillo y Coahuila tengan sus propias banderas. Ya tenemos nuestro himno, creado allá por 2004-05, y espero que la presente administración estatal cierre el círculo con la proposición de una bandera para el estado. Sería el complemento perfecto al enorme esfuerzo que viene realizando con la construcción de numerosos museos locales.

Glosa: Por cierto, mi propuesta es la adaptación de la antigua bandera de Coahuiltejas pero en lugar de dos estrellas doradas al centro quedaría sólo una significando Coahuila. Los colores serían verde blanco y rojo.